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16 septiembre 2013 1 16 /09 /septiembre /2013 22:18

Por Luis Alberto Romero

 

¿Qué lugar ocupa el kirchnerismo en la historia argentina? En muchas cosas, parece una repetición del peronismo de 1946, pero la similitud es sólo superficial. Más allá del código genético común, el país ha cambiado mucho. El de entonces era vital y conflictivo. El de hoy es exangüe, sumiso y explotado. La brecha que los separa se encuentra en la década del 70, en su turbulento comienzo y en su terrible final. Desde entonces, la Argentina se desangra en una larga crisis, y el kirchnerismo se ubica en su tramo más reciente.

Hasta los años 70, la Argentina supo tener un Estado potente, capaz de ejecutar y sostener proyectos como el de la enseñanza pública. Tuvo una sociedad móvil, integrada y democrática, y una economía medianamente eficiente, capaz de dar empleo y razonables posibilidades de mejorar a casi todos. También fue una sociedad áspera y conflictiva, especialmente en los momentos de rápida democratización, como en 1945. Tuvo además corporaciones organizadas, que asediaron de manera creciente al Estado. Cada una obtuvo sus franquicias y privilegios, y todas juntas lo colonizaron y debilitaron. En ese punto se articula el inicio de la larga crisis argentina. Al comienzo de los años 70, el Estado fue desbordado por una sociedad movilizada y militante. Perón fracasó en su último intento de contenerla -el Pacto Social-, y los militares ofrecieron su receta para cortar de cuajo la crisis, con una aquiescencia lamentablemente grande. El terrorismo estatal clandestino se dirigió contra las organizaciones armadas, pero, sobre todo, contra los voceros de una sociedad politizada y demandante.

También fue emblemática del régimen militar la consigna del ministro José Alfredo Martínez de Hoz: "Achicar el Estado es agrandar la nación". Podría entenderse que se trataba de reducir el crecimiento parasitario generado por los gobiernos populistas anteriores. No fue eso, sino algo mucho peor.

Desde los años 70, la Argentina recorre un camino decadente. No fue lineal: en su decurso hubo rupturas catastróficas, como en 1989 o 2001, e inicios esperanzadores, con la democracia de 1983 o con la prosperidad en este siglo. En esta historia compleja y quebrada, hay un "hilo rojo" que marca la continuidad: la decadencia del Estado. Desde 1976 y hasta hoy mismo, su erosión y destrucción ha sido sostenida y sistemática. Cada gobierno usó argumentos diferentes y contradictorios, pero tras las diferencias es posible seguir el rastro de un largo y sistemático desmonte del aparato estatal, su legalidad y su legitimidad. Cada uno a su manera destruyó agencias estatales y paralizó organismos de control. La "emergencia permanente", fruto de las crisis de 1989 y 2001, corroyó las rutinas burocráticas y dio patente a la arbitrariedad. La inflación y la penuria fiscal, impulsadas por el fuerte endeudamiento externo, se resolvieron a costa de los grandes servicios estatales, como la educación y la salud.

Sobre todo, el Estado se hizo mucho más permeable a la acción de los saqueadores y depredadores. Antes de 1976, las grandes corporaciones -empresariales, sindicales, militares- operaban de manera más institucional. Desde los setenta, el expolio estatal se concentró en grupos más pequeños, casi personales, no sólo tolerados, sino promovidos por los gobernantes: la "patria financiera", la "contratista", la "privatizadora" fueron sus nombres populares. Ellos sorbieron recursos del Estado y de la sociedad toda.

Esa succión de recursos es una de las razones del empobrecimiento y la polarización social. Pero lo más importante fue el giro, iniciado en 1976 y completado en los noventa, de una economía cerrada -posiblemente ya agotada- a una economía abierta. Fue un giro brusco, imprevisto y sin redes de contención. Inicialmente se conocieron sus fuertes efectos devastadores, como la desocupación, antes de que aparecieran algunas alternativas nuevas. Hoy un tercio de los argentinos es pobre, y conforma un mundo de la pobreza estable y denso, desconocido antes de los setenta. La antigua sociedad continua y móvil se convirtió en otra, segmentada y escindida.

Hubo dos momentos en que se vislumbró un cambio de rumbo, una reversión de la decadencia. El primero fue político: la construcción democrática de 1983. Una gran mayoría emprendió entonces con gran optimismo el camino de la democracia republicana, el Estado de Derecho, el pluralismo y los derechos humanos. Treinta años después, quienes permanecen en la lucha están librando un combate de retaguardia, para salvar lo mínimo de esa idea. Aquella democracia fue reemplazada por otra, autoritaria, antirrepublicana, y desdeñosa de la ley y del pluralismo. Una democracia de jefatura y de mayoría, que ha encontrado una manera de aprovechar los frutos más amargos de la Argentina en crisis. La presidencia utiliza los recursos de un Estado desarmado y sin controles para construirse una sólida base de poder. También se aprovecha del mundo de la pobreza, para hacerlo producir los sufragios necesarios. Poco queda de la democracia de 1983. Apenas un Poder Judicial de solidez dudosa y unos partidos políticos que no logran afirmarse en una sociedad en la que cada vez hay menos ciudadanos.

Luego de 2001 hubo un segundo momento de esperanza. Después de tres décadas signadas por el endeudamiento y la penuria financiera, el boom de las exportaciones trajo una sorpresiva abundancia en el mercado y en el fisco. Una gestión eficaz -la de Roberto Lavagna- supo salir de la crisis, renegociar la deuda externa y dejar consolidados los dos superávits básicos de la economía: el fiscal y el de la balanza de pagos. La Argentina parecía poder salir del largo ahogo económico y comenzar a reconstruir lo destruido.

Aquí llegaron Néstor Kirchner y su esposa, para volver a hundir al país en la normalidad de la larga crisis. Bajo su conducción, la democracia extremó el camino decisionista iniciado por Menem. Se le agregó un componente unanimista y excluyente, de raigambre peronista y consignas de los setenta. El decisionismo se tradujo en políticas coyunturales, arbitrarias y cambiantes. Muchos empresarios lograron grandes beneficios a corto plazo, pero hubo poca inversión y mucha huida de capitales. El regalo de la soja apenas se tradujo en una reactivación interna de escaso sustento.

Hoy sabemos que ese estilo de decisiones era parte de un grosero proyecto de acumulación de recursos en manos del reducido grupo gobernante. Surgió una nueva "patria", la "kirchnerista", o quizá la "patria Santa Cruz", en la que se testeó el modelo, integrada apenas por dos personas y una docena de socios. En sus propios dichos, acumular dinero y acumular poder eran dos caras de lo mismo.

Los grandes rasgos de la Argentina de la larga crisis confluyen en este modelo de gobierno. Un Estado desarticulado en su estructura legal e instrumental, que ha sido copado por un grupo político. Un uso de las herramientas del Estado para hacer negocios particulares, que unen el dolo con la destrucción sistemática de todo aquello alcanzado por su larga mano, como es el caso del transporte público. Un estilo de gobierno de base democrática, pero radicalmente antirrepublicano, cuyo horizonte es la dictadura personal. Finalmente, un mundo de la pobreza que ha recibido migajas del festín, y sobre el que se ha instalado un aparato político sólido e íntimo, que llega hasta sus últimos intersticios.

El kirchnerismo expresa hoy la fase superior de la larga crisis argentina. Es tan duro y resistente como la crisis misma. No será fácil revertir todo esto, pero hay una posibilidad. La Argentina es manejada por un grupo poderoso y débil a la vez, pues su fuerza, ciertamente fundada en los votos, reside en el control férreo del poder político por una sola mano. Su primera línea de defensa es a la vez la última. Cambiar el rumbo de la larga crisis argentina es una tarea prolongada y compleja. Pero constituir en 2015 un gobierno que inicie ese camino está en el orden de lo posible.

© LA NACION

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16 septiembre 2013 1 16 /09 /septiembre /2013 19:12

Las naciones que lideran el crecimiento económico procuran aumentar el ingreso de jóvenes en la universidad, pero -y es importante que los argentinos reconozcamos esto- no contemplan bajar el nivel de exigencias académicas. Por el contrario, apuntan a incrementar la matrícula universitaria a partir de un proceso de mejora de la calidad de la enseñanza secundaria, lo que permite establecer rigurosos criterios para ingresar en la universidad. De esa forma, cada vez habrá, pues, más estudiantes universitarios, lo cual es positivo, pero es crucial asegurar que su incorporación a la universidad los encuentre bien preparados, ya que cantidad sin calidad no es auspiciosa.

En este competitivo mundo globalizado, la universidad juega un rol central en determinar las posibilidades de cada nación de construir una sociedad no solamente próspera, sino también socialmente inclusiva. Ninguno de los países que han demostrado capacidad para crecer sostenidamente por varias décadas y mejoraron el nivel de vida de su población y abatieron la pobreza marginó la universidad o dejó de prestar atención a la calidad de la enseñanza que imparte. Las naciones exitosas se han preocupado por garantizar un alto nivel en la calidad de su enseñanza universitaria, al tiempo que procuraban que cada vez se incorporaran más alumnos provenientes de sectores postergados.

También estos países exitosos se han ocupado por establecer una nueva matrícula universitaria que apunte al futuro y no anclada en el pasado. Por esta razón, han impulsado preferentemente las carreras científicas y tecnológicas. Así se han fortalecido las diversas ramas de las ciencias básicas y aplicadas.

Los niveles más altos de graduación universitaria se dan en Australia, donde por lo menos seis de cada diez personas en edad para graduarse han obtenido un título universitario. En el resto de los países industrializados, esta proporción se ubica por encima del 35%. En cambio, la graduación terciaria en nuestro país es muy reducida (apenas 14%), a pesar de que son numerosos los estudiantes. Esto configura una situación anómala, de "muchos alumnos y pocos graduados".

En América latina nuestro nivel de graduación es inferior al de Panamá, Brasil, México, Chile y Cuba. Nos caracterizamos por ser una nación con escasa graduación universitaria. Por ejemplo, es cierto que Brasil tiene apenas 26 estudiantes universitarios cada 1000 habitantes, y Chile, 32, mientras que nosotros los superamos con nada menos que 41. Pero, si consideramos la graduación final, la situación es muy diferente: tanto Brasil como Chile están graduando más de 4 profesionales universitarios cada 1000 habitantes, mientras que nosotros apenas graduamos 2,5.

Surge una pregunta inevitable: ¿cómo es posible que nosotros, con más estudiantes, tengamos muchos menos graduados que nuestros vecinos?

La explicación numérica es bien simple: nuestros vecinos gradúan al final de la carrera a más de la mitad de los que ingresaron, mientras que nosotros apenas graduamos algo más de la cuarta parte. Tal anomalía se funda en el preocupante hecho de que son muy pocos los estudiantes nuestros que concluyen sus estudios y se gradúan, principalmente por su deficiente preparación previa.

Estamos graduando apenas 27 de cada 100 ingresantes. Esa pobreza de resultados es notoria cuando se la compara con otras naciones: por ejemplo, Japón (91), Dinamarca (81), Rusia y Reino Unido (79), Canadá (75), Suecia (69), Francia (67) y México (61). Como se ve, muchos estudiantes mal preparados no aseguran una alta graduación.

Para entender nuestra escasa graduación prestemos atención a lo que ocurrió recientemente en Brasil, lo que ayuda a explicar la gran diferencia entre la graduación argentina y la brasileña. El sábado 3 y el domingo 4 de noviembre de 2012 fueron en Brasil y la Argentina días muy distintos para los adolescentes que concluyen la escuela secundaria y piensan ingresar en la universidad. Para ninguno de los nuestros fue un día especial en lo que concierne a los estudios, por eso muchos pudieron tener un fin de semana como cualquier otro, incluso con activa vida nocturna. Pero los adolescentes brasileños enfrentaron un fin de semana distinto, ya que en esos dos días se tomaron los exámenes ENEM, cuya aprobación es indispensable para poder ingresar en cualquier universidad.

El tiempo perdido durante la escuela secundaria cuando se estudia poco difícilmente se puede recuperar después en la universidad. El ENEM es una exigente valla por superar, que impulsa a estudiar durante todo el ciclo secundario para ingresar así bien preparado al nivel universitario. Es decir que, justamente, es el estudiante el más beneficiado. En realidad, ningún lector debería sorprenderse por esta práctica, que es común desde hace muchas décadas en todos los países del mundo desarrollado, como Francia, Italia, Reino Unido, Alemania, Austria, Holanda, Dinamarca, Estados Unidos, Irlanda, Hungría, Israel, Suiza, Finlandia, Japón y Australia.

En América latina estas pruebas de ingreso obligatorias también se aplican en países muy distintos desde el punto de vista político, como Chile, Brasil, Colombia y Cuba, donde el gobierno de los Castro proclama: "Hay que insistir de manera particular en la preparación de los jóvenes para estos exámenes, que no son un fin en sí mismo, sino la garantía del éxito en los estudios universitarios".

El presidente Rafael Correa acaba de implantar en Ecuador el Sistema Nacional de Nivelación y Admisión (SNNA) que "examina a quienes buscan un cupo en las universidades públicas y privadas". Para poder ingresar en la universidad, hay que tener más de 555 puntos en este examen, pero para poder hacerlo a las carreras de Educación o Medicina, el puntaje requerido debe ser superior a 800 puntos. Los médicos y los maestros deben ser los mejores estudiantes, según Correa.

Nuestro régimen universitario, por el contrario, es de una originalidad incomprensible, ya que no incluye este tipo de exámenes generales al concluir el ciclo secundario (aunque tampoco los prohíbe).

Esto significa que hemos decidido liberar a los adolescentes del esfuerzo que demanda prepararse para afrontar una prueba general de ingreso a la universidad, como el ENEM que rige en Brasil. La pregunta, ahora, es la siguiente: ¿quiénes tratan mejor a sus adolescentes y se preocupan más por su futuro laboral? ¿Los brasileños, chilenos, colombianos, cubanos y ecuatorianos, con esas grandes exigencias que los impulsan a estudiar, o los argentinos, con la visión facilista que excluye este tipo de exámenes generales y no propicia la cultura del esfuerzo y la dedicación para el estudio?

Por todo esto es difícil de entender por qué la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados propicia ahora una nueva ley para nuestras universidades que, en su artículo 4°, establece: "Todas las personas que aprueben la educación secundaria pueden ingresar de manera libre e irrestricta a la enseñanza en el nivel de educación secundaria". Es decir, prohíben lo que se hace en todo el mundo que progresa.

No se entiende esta vocación legislativa de ir a contramano de la tendencia universal que busca darles una mejor preparación a los adolescentes. Sobre todo cuando sabemos que vivirán en un mundo difícil, cada vez más globalizado y competitivo.

© LA NACION

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16 septiembre 2013 1 16 /09 /septiembre /2013 10:02

Nik - Política

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15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 17:59

ARIES
El maestro de Aries buscará la mejor manera de que sus estudiantes logren sus metas en la vida. Ellos forman líderes de manera didáctica. Son un poco impacientes con aquéllos que son incorporan el concepto de lo que está transmitiendo rápidamente. Los estudiantes que aventajen al resto del curso estarán más cerca del maestro ariano.

TAURO
El maestro de Tauro será muy paciente y explicará todo una y otra vez hasta que el estudiante haya incorporado el tema. No son perspicaces en estimular a los estudiantes. Para ellos, el lema de enseñanza es “lento pero seguro”. Les agrada descubrir talentos ocultos entre sus alumnos.

GÉMINIS
El maestro de Géminis es un intelectual. Suelen agregar más temas de enseñanza al programa de estudios. Les gusta iniciar un tema y que sus estudiantes tengan debates al respecto que sean mentalmente estimulantes. La productividad se enfatizará en su objetivo: quieren que sus oyentes piensen constantemente fuera de lo estipulado, incrementando su creatividad.

CÁNCER
El maestro de Cáncer es emocional y mantendrá conexiones profundas con sus estudiantes. Quieren que sus estudiantes se sientan seguros y protegidos; ya que la seguridad interior será motivación para rendir académicamente.

LEO
El maestro de Leo está ávido de introducir nuevas maneras de aprender impresionando a sus estudiantes con su “único” estilo de enseñar. Les gusta el mando y manifestar su autoridad, sin permitir que sus alumnos rompan sus reglas. Las clases son divertidas y amenas cuando un maestro leonino está a cargo.

VIRGO
El maestro de Virgo señala las fallas de sus estudiantes corrigiéndolos todo el tiempo. Desde la manera de formar fila, sentarse, escribir, leer, pronunciar otro idioma y/o el modo de aprender. Sus alumnos no llegan a entender que su modo de transmitir su conocimiento es para que ellos alcancen el éxito a largo plazo. Son sumamente activos, exigentes y distantes afectivamente.

LIBRA
El maestro de Libra crea una atmósfera maravillosa dentro del curso y sus estudiantes están a gusto con este educador que va acomodando la clase según el clima reinante. No hay dos clases iguales.
Son personas accesibles y se enfocan en el crecimiento global del estudiante.

ESCORPIO
El maestro de Escorpio lleva puesto su papel de educador con claridad y no cree que esté para hacer amigos con sus estudiantes.
Son profundos pensadores que permanecerán enfocados en impartir el conocimiento necesario para lograr el mejor desempeño de sus discípulos.

SAGITARIO
El maestro de Sagitario surge como el “favorito” en materia pedagógica ya que el noveno signo representa a la educación propiamente dicha.
Regalan a sus alumnos cuentos y fábulas enseñando una moraleja cada día para ser implementada en la vida.

CAPRICORNIO
Espere muchas reglas y tareas con el maestro de Capricornio. Son trabajadores innatos y motivarán a sus estudiantes para que crean en ellos mismos. El lema de ellos es “con trabajo y perseverancia, todo es posible”. Ponen objetivos cada vez más inflexibles exigiéndoles más a los mejores del curso.

ACUARIO
El maestro de Acuario es sumamente apasionado sobre la manera de innovar las maneras de aprender y enseñar.
Instruirse bajo este mentor será una experiencia memorable para los estudiantes. La originalidad en su modalidad de transmitir conocimiento es la clave para que sus alumnos quieran más.

PISCIS
El maestro de Piscis es el más artístico de todos queriendo ver a los estudiantes desarrollar nuevas habilidades creativas. Basan su enseñanza en el desarrollo del potencial de cada alumno, trabajándolo casi de manera personalizad y haciéndolos sentir que se los valora como individuos

Perfil.com

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15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 12:23

En Argentina cada vez más jóvenes eligen ser docentes: la matrícula en los institutos de formación creció un 29% desde 2008, según datos del ministerio de Educación. A poco de celebrar un nuevo Día del Maestro, Clarín Educación entrevistó a futuros maestros y especialistas para reflexionar sobre el presente de la docencia y los desafíos que asoman en el horizonte.

En 2012, 384.980 estudiantes cursaban los profesorados de nivel inicial, primario y secundario en los 1317 institutos de formación de todo el país. Cuatro años antes, en 2008, la cifra era de 298.435 alumnos: en ese tiempo se incorporaron casi 100 mil futuros docentes.

Varios elementos explican el incremento de la matrícula. Para Sandra Ziegler, doctora en Ciencias Sociales e investigadora de FLACSO, “el mayor acceso de alumnos al nivel mediopresiona sobre el ingreso a carreras de nivel superior, y en muchas localidades la docencia es una alternativa disponible frente a las carreras universitarias que exigen traslados y muchos gastos para las familias”.

A estos factores, Ziegler añade que “para los jóvenes que son las primera generación de sus familias que accede a estudios superiores, la docencia es una opción prestigiada y un canal de ascenso social respecto a su medio de origen”.

Las condiciones laborales también influyen: “La recuperación del salario docente de los últimos años la torna una carrera relativamente interesante, teniendo en cuenta además que se trata de un trabajo que goza de ciertascondiciones de estabilidad (sobre todo, una vez lograda la titularización en el circuito estatal). Por otro lado, los primeros puestos de trabajo para los jóvenes y las mujeressuelen ser de difícil acceso, por eso el trabajo docente resulta una alternativa que despierta interés”.

Desde las aulas del Instituto Superior de Formación Docente N° 52, de San Isidro, la directora Irene Nielsen corrobora este panorama: “En los últimos años vemos un incremento en el interés por la docencia, y eso se traduce en más inscriptos. En general, entre los estudiantes hay muchas expectativas con la inserción laboral, porque es una salida segura y rápida. En tercer año la mayoría ya trabaja”.

El aumento de los inscriptos implicó una modificación en el perfil de los estudiantes. Según Mariano Alu, responsable del programa de becas de Fundación Lúminis, “hubo un cambio en el perfil del aspirante a docente. Antes quizás era un joven de 18 años recién salido de la secundaria, sin familia y que no trabajaba. Hoy ya no es así: para muchos no es la primera carrera y la cursan en simultáneo con un trabajo. Por otra parte, si bien la gran mayoría siguen siendo mujeres, actualmente muchas tienen hijos y eso implica otras demandas y otro ritmo de cursada”.

Para Alu “es clave que los institutos de formación puedan adaptarse a los nuevos perfiles de sus estudiantes”. La Fundación trabaja con varios institutos del conurbano, y uno de los desafíos que detectaron es el problema de la deserción. Según explican, en muchos distritos de la provincia de Buenos Aires faltan docentes y, en consecuencia, se abren listados de emergencia que permiten que los estudiantes de los institutos de formación empiecen a dar clases apenas con el 30% de la carrera aprobada. A largo plazo, esto terminadesalentando que terminen el profesorado.

Una investigación coordinada por Emilio Tenti Fanfani para el Instituto Nacional de Formación Docente arrojó varios datos que delinean el perfil de los estudiantes de los institutos de formación: El 78% de los alumnos son mujeres, y solo el 22% son varones (la proporción supera el 3 a 1).

 Casi la mitad se concentra entre los 20 y 24 años (49%).

 El 53% trabaja.

 La mitad declara tener un padre (57%) o una madre (53%) que no completaron la secundaria.

 El 43,9% cursó o se encuentra cursando otra carrera terciaria o universitaria: la formación docente no es una opción exclusiva.

Entre esas cifras está la historia de Lara Nesis (19), que estudia el profesorado de Educación Primaria en el Instituto Normal N°7, de Almagro. “Mi principal expectativa es poder enseñar, y para que eso suceda es fundamental trabajar en conjunto con los pares, los directivos y las familias. Nosotros tenemos la tarea de construir democracia desde las aulas y también fuera de ellas”, sostiene Lara. Esta futura maestra lamenta que su profesión no reciba la valoración que merece: “Creo que el papel del docente está desvalorizado. El rol del maestro no es el de un mero técnico que aplica programas sino el de intelectual transformador”.

El entusiasmo de Lara reaparece en las palabras de Marcelo Doleac (36), estudiante del profesorado de Educación Primaria en el Instituto Superior de Formación Docente Nº 104, de Quilmes: “Transmitir un nuevo conocimiento a un chico, ser parte de su formación como ciudadano y dejarle una marca para toda la vida es algo único e incomparable. Mi deseo es poder vivir de esto y también capacitarme para no quedarme estancado y poder brindarles lo mejor de mí a mis alumnos”. Marcelo anticipa que en el camino del aula no es todo color de rosa: “Mi mayor temor es no captar la atención de los chicos”.

¿Qué nuevos retos enfrentan los jóvenes que entran a las aulas en esta década? De cara a los próximo años, el Plan Nacional de Formación Docente 2012-2015 establece seis prioridades:

 desarrollar un sistema nacional de formación docente y mejorar su planeamiento;

 instalar una cultura de la evaluación de la formación;

 impulsar la transformación de la currícula de la secundaria;

 fomentar la participación de los jóvenes y la democratización de las instituciones;

 estimular la investigación pedagógica y la formación continua;

 trabajar para una apropiación pedagógica de las nuevas tecnologíasen las aulas.

En este contexto, Ziegler destaca: "Uno de los desafíos más relevantes que se le plantea a la profesión docente en la actualidad es el relativo a la incorporación en la escuela de una serie de cambios culturales y tecnológicos de gran magnitud que afectan a los pilares de la escolarización. Por señalarlo de un modo sintético, a la clásica cultura escrita que históricamente transmitió la escuela, ahora se le plantea también la presencia de otros lenguajes, como los audiovisuales, que suponen otros códigos, velocidades y también generan estímulos diferentes".

"Estos nuevos lenguajes, y también las tecnologías de la información y la comunicación que se encuentran presentes en la vida cotidiana de niños y jóvenes, están modificando las formas de percibir y operar con la información circundante, y todo esto implica un desafío para la escuela en tanto exige reinventar las formas de enseñar", sostiene la especialista, y añade: "La escuela requiere incorporar estos cambios porque los nuevos lenguajes y tecnologías mencionadas portan buena parte de los saberes que se requieren para vivir en nuestras sociedades. En definitiva, el trabajo docente hoy y siempre se ha hecho cargo de transmitir aquello que requiere cada tiempo y sociedad en donde se desarrolle la acción de educar".

En medio de estos nuevos desafíos, y pese a las dificultades cotidianas que se viven en la escuela –desde la violencia de algunos padres, hasta la indiferencia de las autoridades y las necesidades insatisfechas de tantos alumnos–, los futuros maestros se preparan para el aula con la convicción de que el oficio docente es más que una profesión: tiene mucho de vocación. Para estos jóvenes, enseñar, además de ser un trabajo, es una pasión y una alegría. Jessica Monasterio (22 años), estudiante del profesorado de Enseñanza Primaria en la Escuela Normal Superior Nº 10, de Belgrano, resume: “Ni bien terminé la secundaria ya sabía que quería estudiar esto. La docencia requiere de mucha responsabilidad, pero creo que elegí una linda profesión... La mayor satisfacción, como futura maestra, seguramente será cuando vea a los chicos aplicar los conocimientos o las herramientas que uno les proporcionó”.

clarin.com

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14 septiembre 2013 6 14 /09 /septiembre /2013 14:43

Escuela sufrió cinco robos este año y necesita ayuda

La Escuela primaria Nº 20 de Florencio Varela sufrió el quinto robo en lo que va del año, acompañado -como en las cuatro oportunidades anteriores- de incomprensibles actos vandálicos; motivo por el cual un grupo de padres de alumnos y los docentes se reunieron ayer con autoridades educativas y de seguridad del Municipio, con el objetivo de poner un freno a la situación.

El establecimiento, que lleva el nombre República de Chile y está ubicado en la calle Luis Villa al 3500, en el barrio La Esmeralda, fue literalmente saqueado. El Quilmeño tomó nota de todos los objetos de valor que fueron sustraídos, los cuales eran indispensables para la educación de los alumnos.

Según describieron, los delincuentes se llevaron un microscopio, útiles y herramientas escolares, golosinas guardadas para ocasiones especiales, alimentos para los niños que asisten sin comer, gran cantidad de libros de la biblioteca, un DVD, 150 películas educativas enviadas por el Ministerio de Educación y hasta el telón que era utilizado para los actos.

No sólo eso, durante el último asalto intentaron sustraer la única TV de la institución, pero como no pudieron la destrozaron por completo. También, a lo largo de este año, rompieron puertas, picaportes y ventanas que no fueron reparadas.

Por este motivo, la comunidad educativa de la Primaria 20 solicitó donaciones para recuperar parte de los materiales perdidos, de modo que se pude mejorar la calidad educativa que reciben los 583 estudiantes que asisten en ambos turnos. Quienes puedan colaborar, con todo aquello que sirva para reemplazar lo perdido, deben comunicarse al 4355-4362 en horario escolar.

Prometen actuar

Durante la reunión que se llevó a cabo ayer por la mañana en el edificio escolar del barrio La Esmeralda, los padres reclamaron soluciones para frenar la ola de inseguridad que sufre la institución.

En este sentido, el director de Seguridad de Varela, Oscar Barros prometió la instalación de dos cámaras de seguridad para vigilar el perímetro del establecimiento, en un plazo de 45 días corridos. Por otra parte, desde el Consejo Escolar varelense adelantaron que van a instalar un sistema de alarma. En tanto, los padres organizan un festival para recaudar fondos, para reponer las rejas de puertas y ventanas que fueron destruidas.

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13 septiembre 2013 5 13 /09 /septiembre /2013 19:44

Quiero hacer un comentario sobre el Operativo Nacional de Evaluación (ONE):

 

http://polimodalitos.over-blog.es/article-evaluan-a-alumnos-de-todo-el-pais-119659285.html

 

Esta Evaluación (ONE) la tomaron en un par de cursos que tengo en dos colegio donde trabajo. Las evaluaciones son una herramienta muy importante para saber dónde “estamos parados”, es un instrumento que bien utilizado va a permitir a los funcionarios que están a cargo de educación saber qué hacer, qué cambiar, cómo planificar, y está bien, pero si se hace bien…

En una escuela-el día de la evaluación-entró el evaluador, dijo que era docente, y empezó a repartir las evaluaciones, los alumnos le preguntaron si la tenían que hacer sí o sí ya que muchos de ellos no tenían ni la más mínima intención de hacerla, el evaluador les respondió “sí, la tienen que hacer, si no la hacen tienen ausente y no le dan las Netbook”, y se los dijo en forma nada amistosa y amenazante, ¿son anónima? Preguntó otro alumno, sí le respondió el evaluador, pero al final los alumnos tenían que contestar una encuesta para ganarse una beca, así-como la encuesta estaba anexada a la hoja de la evaluación-el examen no era nada anónimo…

En el otro colegio los alumnos volvieron a preguntar lo mismo: ¿es obligatorio?...“no, el que no la quiere hacer se puede ir al patio” respondió en este caso la señora que estaba evaluando este curso, y ante esta respuesta sólo quedaron cuatro alumnos, el resto no hizo la evaluación…

¿Es tan difícil unificar posturas?, al final ¿era o no obligatoria la evaluación ONE?, ¿por qué Sileoni no da instrucciones precisas a su equipo de evaluadores?...

Y en el caso de ser obligatorias ¿por qué se amenaza a los alumnos?, decirles que no van a recibir las Netbook  o que “van a tener ausente” fue una estupidez, los pibes se cagaron de risa…¿tan difícil es capacitar a los evaluadores para que tengan un poquito de “muñeca”?. ..digo, para que puedan explicarles a los chicos la importancia que tiene una evaluación de este tipo y para consensuar y pedir un poco de colaboración. Y las contradicciones siguieron, mientras en un colegio pidieron que los docentes estén presentes durante las pruebas en el otro dijeron que no era necesario…

 

De ahora en más queda preguntarse qué destino tendrán esas evaluaciones, si van a servir de algo, si los docentes de las escuelas evaluadas vamos a saber cómo anduvieron nuestros alumnos, si a partir de los resultados nos van a ayudar o no…

Y la verdad es que en muchos colegios necesitamos mucha ayuda. En algunas escuelas no tenemos muchos más objetivos que contener a  los alumnos, que no se conviertan en desertores, y si logramos eso enseñarles algunos modales y algún tipo de respeto al otro…ya hace como una década que desaparecieron las evaluaciones tradicionales, si las hiciéramos nos quedaríamos sin alumnos, lo mismo pasa si tomamos lista todos los días…hay alumnos que ya pasaron las 28 faltas hace meses…

 

En muchas de nuestras escuelas del profundo conurbano esas evaluaciones estaban absolutamente fuera de contexto, la principal carencia de muchos de nuestros alumnos es social, y con eso no hay ONE que sirva para algo…

 

Serale

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13 septiembre 2013 5 13 /09 /septiembre /2013 18:49

Dos maestras de una escuela primaria de Caballito, en Capital Federal, resultaron heridas al caerles encima la rama de un árbol cuando terminaban su jornada laboral, y una de ellas sufrió un traumatismo de cráneo, pero evoluciona favorablemente.El hecho ocurrió el martes pasado, en la Escuela 3 "Primera Junta", del Distrito Escolar 7, dependiente del gobierno porteño. Desde la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) denunciaron la falta de previsión."Mi mujer estaba con los nenes y se escuchó un estruendo terrible. Pudo haber sido cualquiera. El parque lo mantenemos los padres con nuestros aportes", se quejó el papá de uno de los alumnos del establecimiento.Por su parte, el subsecretario de educación de capital, Carlos Regazzoni, dijo que "se decidieron suspender las clases hoy y el lunes y una cuadrilla verá el estado de las ramas y sacará las que sean necesarias"."La docente tuvo un traumatismo de cráneo, pero está evolucionando bien, los pronósticos son muy buenos", agregó Regazzoni.

lanacion.com

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13 septiembre 2013 5 13 /09 /septiembre /2013 11:32

Bullying. Hasta no hace mucho tiempo era una anglicismo desconocido para la mayoría. Pero lo que representa esta palabra es algo que está presente desde hace tiempo en Argentina y –peor aún– con una frecuencia superior a la del resto de los países de la región. Según un trabajo de la Corporación Internacional para el Desarrollo Educativo (CIDE), Argentina figura al tope en un ránking que mide el bullying: el 37% de los alumnos encuestados dicen haber sido insultados o amenazados en el último mes, cuando la media continental para esa variable se ubica es de 25,8%. Y también en la pregunta sobre si sufrieron golpes, el 23,4% de los chicos argentinos responde afirmativamente, en un índice superior al del resto de los alumnos latinoamericanos.

Con ese panorama, es fácil advertir que el acoso escolar y las agresiones físicas o psicológicas es algo que preocupa al 87% de los argentinos, según datos de una encuesta de TNS-Gallup para el Consejo Publicitario Argentino. Y además, uno de cada cuatro argentinos conoce al menos un caso de bullying que perpetró o sufrió algún conocido o familiar. Otro dato relevante de ese mismo estudio: las mujeres son las que más conocen de situaciones de bullying (31% contra 19% de los hombres).

Más allá de las agresiones y del impacto físico y emocional directo del acoso, el bullying influye también sobre la capacidad de aprendizaje de los chicos.

Según el informe del CIDE, en Argentina los chicos pueden rendir hasta un 13% menos en los exámenes por ser víctimas de las agresiones de sus compañeros. Y ese número es alto en comparación a otros países de latinoamérica, en donde el promedio de rendimiento escolar disminuye un 9,68%.

Para Mariana Kelly, integrante de Bullying Cero Argentina, los casos de maltrato físico son los más impactantes, pero hay que estar atentos también a cuando los chicos se quejan. “Si un chico insulta a otro, el padre o el docente tienen que darle a ese hecho la gravedad que tiene. El chico no puede acostumbrarse a eso, y el maltratador tampoco puede acostumbrarse a ese rol”, explica Kelly a Clarín. “Cuando un chico llega a pedir ayuda, es que no pudo arreglarlo solo. No escucharlo o no darle importancia es cortarle el vínculo de comunicación”, agrega. “Los padres tienen que estar atentos. Que haya pasado siempre no significa que eso esté bien”, concluye.

clarin.com

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13 septiembre 2013 5 13 /09 /septiembre /2013 11:27

Estos son títulos de los últimos meses. “Atacada a piedrazos por ‘ser linda’”. “Un chico con retraso madurativo fue brutalmente golpeado por su compañeros”. “Investigan si un chico de 14 años se suicidó por bullying”. “Un nene de once años recibió una paliza en su viaje de egresados”. “En la escuela destruyeron la autoestima de mi hijo”, dijo un padre cuando le consultaron por qué su nene no quería ir al colegio. La violencia escolar es una tendencia que crece en el país. De hecho, una encuesta de la consultora privada TNS-Gallup reveló en junio que uno de cada cuatro argentinos conoce un caso de acoso escolar. En el Congreso tomaron nota y ayer aprobaron una ley que establece que el Ministerio de Educación, a través del Consejo Federal, deberá establecer reglas para prevenir la conflictividad en las escuelas, entre ellas el bullying. La norma busca fomentar la creación de equipos especializados y también indica que los alumnos deben ser sancionados.

Según pudo saber Clarín, el Ministerio de Educación ya está trabajando en una guía para los docentes, una iniciativa bien recibida en la comunidad educativa ya que muchos dicen que no saben qué hacer ante un caso de violencia.

En cuanto a las sanciones, el texto apunta que deben ser educativas, graduales y progresivas. Y si como medida extrema se expulsa al alumno, las autoridades de la escuela tienen que buscarle otro establecimiento donde estudiar, porque debe quedar garantizado “el derecho a la educación”. Según la autora proyecto, Mara Brawer (FPV), las sanciones pueden ser variados, como un apercibimiento o dejar al chico sin un día de actividades aunque con tarea, pero cada escuela deberá definir la sanción a aplicar en cada caso.

Además, la norma toma en cuenta “el contexto en el que tiene lugar la transgresión” para no estigmatizar a los alumnos involucrados. “La ley tiene un enfoque relacional. Es decir, apunta a explicar los comportamientos violentos como producto de la trama de relaciones que se dan en un contexto determinado. Si un chico le rompió el libro a otro, ese otro debió haber hecho algo. Entonces debe atenderse a los dos alumnos y encontrar el motivo que subyace a la agresión. Quizás ese motivo circula por la escuela y la comunidad educativa está involucrada”, define Brawer. Los alumnos tendrán un espacio donde puedan plantear sus problemas, los docentes podrán intervenir y los padres no se quedarán afuera: pasan a tener un rol activo en la resolución de conflictos. “No puede existir el silencio pedagógico frente a la violencia. El maestro debe intervenir, por eso esta norma busca fortalecer a los docentes e integrar a los papás”, cierra Brawer.

La ley –que además exige registrar casos de hostigamiento escolar– “prohíbe cualquier medida que atente contra la participación de docentes, estudiantes o sus familias en la vida educativa”. “Cuando ocurren los episodios de acoso a un niño, reconocemos que el factor más importante es la ausencia de los adultos responsables: maestros, autoridades educativas, padres”, analiza Sara Zusman, psicóloga especialista en niños y adolescentes, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). “La cooperación entre maestros y padres facilita el clima de armonía en las aulas”, suma el psicoanalista Enrique Novelli.

Por ahora, la ley está lejos de la realidad. “Hace falta personal en los equipos de orientación. Por ejemplo, en mi escuela hay una psicóloga para 600 alumnos. Falta inversión en recursos humanos para los gabinetes psicopedagógicos”, observa Leandro Vecino, docente de Lengua de la Técnica 28, de la Ciudad. En esa institución educativa implementaron una serie de estrategias para hacerle frente a los casos de violencia. Ante la falta de un protocolo, fue la manera que hallaron de abordar la problemática y, dicen, da buenos resultados. “Creamos espacios de participación donde los chicos hablan, se sienten contenidos y respetados. Cuando logramos que nuestros alumnos generen un sentido de pertenencia a su escuela, la violencia se reduce notablemente”, apunta Vecino.

Al ser de carácter nacional, la norma se implementará en todo el territorio aún cuando algunas jurisdicciones, como Buenos Aires, tengan su propia norma. El Ministerio de Educación pondrá un 0-800 para orientar a los padres, pero no se precisó cuándo.

clarin.com

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