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Una Opinión

Publicado en por serale

Los pasos para salir del fracaso educativo

Por Torcuato Alfredo Sozio EX SUBSERCRETARIO DE EDUCACION

 

Si hay un sector del Estado que requiere una total reconstrucción institucional y mirada estratégica ése es el de Educación. ¿Hay responsables por el actual deterioro? Muchos. ¿Hay víctimas?: Los niños, y más especialmente los niños pobres. En casi 30 años de democracia ha habido poco diálogo social, poca transparencia, poca generosidad política …. Una vez mas, poca construcción institucional.

¿Se tomó lo positivo del Congreso pedagógico y de la Ley federal de educación? No. Más bien se relativizaron los logros de los ‘80 y se demonizaron los ‘90 como modo de encarar la década pasada y ésta que transitamos. Esa receta la completaron los gobiernos volcando más recursos, sin verdaderos cambios de fondo. El resultado inevitable fue el fracaso . Por supuesto que en el “relato” había que encontrar un culpable (primero fue el menemismo y ahora son los sindicatos) y, al mismo tiempo, escudarse en un ocultamiento de las cifras y de toda medición que permitiera identificar la decadencia.

En 1993 se propuso una reforma del estatuto docente desde una mirada muy crítica del desempeño del sistema en general y de nuestros maestros en particular. Nos empeñamos en aumentar las exigencias y, al mismo tiempo, los estímulos pecuniarios.

 

Fuimos duramente criticados por los propios gremios y por parte de la clase política. Y fracasamos.

Hoy, luego de casi 20 años, y sumada una experiencia personal que me llevó a estar en la cotidianeidad de niños y docentes en una zona difícil de nuestro Conurbano Bonaerense, tengo otra mirada, si se quiere más realista.

También más completa y menos maniquea.

Hoy, particularmente, el docente contiene socialmente a muy buena parte de su alumnado. Esto ha afectado su desempeño en aspectos relacionados con la enseñanza. Pero su tarea es mucho más desgastante.

Hay que decidirse a realizar entonces, un profundo cambio, evitando los iluminados golpes de timón de los ‘90 o los maquillajes de los últimos años.

Recobremos el espíritu dialoguista del Congreso pedagógico del inicio de la democracia y lo positivo que se realizó en los ‘90 y en el actual gobierno. Pero básicamente asumamos todos la gravedad de la situación y la profundidad de nuestro retroceso.

 

También, la dimensión de la inequidad que estamos generando hoy.

La asunción de la gravedad y la profundidad de la crisis deberían ser el punto de partida, que dé lugar a: a) Un Estado que no negocie salarios sin analizar primero el servicio y las condiciones en que debe prestarse; b) Docentes que utilicen la interrupción del servicio como una medida tan extrema que nos cueste recordar una huelga en el sector; c) Padres que respalden y ayuden a los docentes en el curso del proceso educativo y exijan rigor para sus hijos si su conducta se desvía; d) Iglesia y otros empleadores privados que pidan menos ayuda económica estatal y se comprometan con los cambios necesarios; e) Chicos, finalmente, que vean a la escuela como el lugar desde donde arrancan sus sueños y no, como es en muchos casos hoy, el lugar donde se siembran sus frustraciones.

 

Clarín.com

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