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Una buena

Publicado en por serale

Viven de changas y brillan en la facultad

06/11/10

Son alumnos humildes que fueron reconocidos por su esfuerzo. Ayer, la UBA premió a 45.

 

PorGisele Sousa Dias

 

Cuando Lucía empezó a cursar el CBC tenía la panza baja y tirante; faltaban días para que naciera el hijo de un amor escolar efímero. Desde su Merlo de calles de tierra y su casa sin heladera, fue su mamá quien la ayudó a espantar al fantasma del abandono: cada día, llevaba al bebé a la facultad para que Lucía lo amamantara en los recreos.

 

Para Juan Carlos, en cambio, un ex albañil y futuro contador de Villa Fiorito, la ignorancia familiar se convirtió en la materia más delicada. “Eso es para vagos, andá a aprender un oficio, una ecuación no te va a dar de comer”, todavía le reprochan.

 

Pero hay un punto en donde las historias se unen: Lucía está a poco más de un año de terminar la carrera de Filosofía y tiene un promedio que descoloca: 9,42. Juan Carlos sabe que, a diferencia de sus padres y de sus nueve hermanos, en dos años podrá elegir no trabajar más de albañil. Ellos y otros 43 estudiantes becados por la UBA ayer fueron premiados. Decir que se debió a su rendimiento académico a pesar de los palos en la rueda, tal vez sea una obviedad.

 

Fuente:

Clarín.com

 

La editorial universitaria Eudeba eligió premiarlos en el Centro Cultural Ricardo Rojas sin plata ni trofeos decorativos. Lo hizo de un modo que alguien como Lucía –que aprendió a coser manteles o salió a vender comida para pagarse los apuntes–, sabe cuánto suma: libros, muchos.

Dicen ellos que esas becas que les entregó la Secretaría de Extensión Universitaria de la UBA significan más que el valor económico de $360. Esto es: anular la idea de abandonar y conservar los requisitos que se exigen para su renovación, como ser un alumno regular y mantener el promedio.

Las estadísticas muestran que en los últimos cinco años bajó más de un 30% la cantidad de universitarios de clase baja. La razón (ver “Estudia solo...) se parece mucho a las “ecuaciones que no dan de comer” de los padres de Juan Carlos. Lucía, Juan Carlos y los demás no son una contradicción a esas estadísticas. Son sus sobrevivientes.

 

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