Soy absolutamente pesimista para los próximos años
La nueva reforma en marcha es parte de un proceso de “ensayo-error” que viene desarrollándose desde la ley Federal de 1993. Ya llevamos casi dos décadas de “pruebas y contrapruebas” donde los únicos perjudicados fueron los chicos. Se perdieron generaciones de alumnos con los desaguisados que cometieron nuestras clases dirigentes, y lo peor, creo que la confusión y la desorientación seguirán por mucho tiempo, y cada vez para peor.
Lo primero que tendría que hacer el Gobierno Nacional y los Gobiernos provinciales es ordenar el sistema educativo. El caos predomina, Y si no hay recursos lo que hay que hacer es administrar mejor los que hay.
Se puede ahorrar mucho dinero administrando mejor. Hay que cuidar y controlar el presupuesto destinado a infraestructura, las licitaciones para la construcción de escuelas no deberían otorgarse antes de hacer un presupuesto coherente, se “pierden” muchos pesos por presupuestos inflados.
Hay que controlar más los cargos docentes. No puede ser que haya suplentes de suplentes de suplentes, algo pasa. Esto depende también de la conciencia del docente que muchas veces abusan del estatuto, pero también depende del control del Estado.
Hay que solucionar el problema de los porteros/auxiliares. No puede ser que ni bien un auxiliar es mensualizado pasa a tener tareas pasivas. Aquí también algo pasa. En muchas escuelas hay cupos para dos o tres porteros pero terminan teniendo cinco o seis porque tienen algunos de ellos tareas pasivas.
El Estado tendría que controlar las licencias médicas. Este año no tuvimos en toda la provincia los tradicionales reconocimientos médicos. Por lo tanto un docente no tuvo que ir a pedir carpeta médica a consejo escolar, luego pasar a su médico personal y después ir a reconocimiento médico. Este año solamente era suficiente presentar una constancia particular y entregarla en el colegio. El resultado fue que en muchos colegios se abusó de las licencias. “Pilas y pilas” de ausentes. Y hubo hasta docentes que presentaban una “constancia” de un turno que habían sacado para el dentista y con eso ya era suficiente para justificar el ausente, aunque después ni iba “al tratamiento de conducto”. Y aquí más allá del abuso de muchos docentes el primer responsable fue el Estado que no renovó este año los contratos con los prestadores médicos. El Gobierno dijo que fue por falta de presupuesto, pero se hubiese ahorrado mucho dinero si ponía en la balanza lo que costaba renovar los prestadores médicos contra los suplentes que tuvo que poner por “las enfermedades truchas” de muchos docentes.
Aún con el mismo presupuesto se puede mejorar mucho lo administrativo. No puede ser que en cada secretaría de inspección haya tanta papelería inútil. No puede ser que los directivos tengan que ir todos los días a firmar algo dejando sus cargos en los colegios. No puede ser tanta burocracia inservible.
En fin, se puede mejorar mucho con los mismos recursos. Pero como nada de esto va a pasar soy absolutamente pesimista para los próximos años.
Hasta pronto.
SERALE
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