Llegó el momento de la evaluación final de mi noveno
Tengo que entregar en unos días la planilla con las notas finales del noveno-o 3° de la “nueva” secundaria-, todavía no me acostumbré a la nueva denominación. Para mí por muchos años seguirá siendo noveno.
¿Qué conclusiones podría hacer a esta altura? La más obvia y que vine comentando desde el principio es que este curso en particular es una ficción. Si son seguidores del blog seguramente recuerdan como detallé los dos primeros trimestres y sus particularidades. Los primeros dos trimestres casi no existieron, entre los dos creo que tuve entre siete u ocho clases-un promedio de cuatro clases por trimestre-
¿Qué me pasó en los últimos 10 años con este curso? ¿Cuento? Bueno cuento…
En los primeros años como profesor de noveno el promedio de alumnos que se llevaban la materia era de un 30-40%. El problema mayor era que esos alumnos por lo general se llevaban otras materias y repetían.
Cuando volvían al año siguiente eran-por lo general- peores alumnos.
Ante esta situación ¿Qué empecé a hacer en los años siguientes?
Respuesta: empecé a aprobar casi a todos. Empecé a colaborar con la ficción del sistema educativo…
¿Cómo justificaba mi decisión? De la siguiente manera:
“Yo no desapruebo más a nadie, 9 años de primaria es mucho para cualquiera, ¿para qué los voy a desaprobar? No…aprueban todos, porque después me hago mala sangre con los recuperatorios y las dos semanas de orientación…después se la llevan a febrero y no vienen a rendir, y si vienen, vienen en ojotas y pantaloncitos cortos, traspirados, sin estudiar, y yo me hago mala sangre gratuitamente…pero lo peor de todo es que si repiten al año siguiente están peor…ya lo vi en años anteriores…”
Es esto lo que me pasó en los últimos años en noveno. Es esto lo que pasa en muchas las escuelas en la actualidad. Es esto lo que piensan muchos profesores. La idea predominante es “sacarse de encima” a muchos chicos que de alumnos no tienen nada.
Ejemplo: Este año en mi noveno tengo un alumno que como alumno es una “plantita”…está y no está en clases, no existe. Pero a veces se convierte en “una planta carnívora”, es muy peligroso.
A este alumno lo tuve el año pasado. El año pasado después de las vacaciones de invierno no vino más y este año retomó noveno y está peor.
¿Qué nota le voy a poner? Una para que apruebe. ¿Por qué? Porque sino me arriesgo a tenerlo el año que viene nuevamente y va a estar peor aún. Y por favor!!! No lo quiero tener por tercer año consecutivo. Es puro sufrimiento cuando viene a clases. Por “suerte” por cada clases que viene falta dos.
¿Y si tomo esta decisión soy un mal docente? Bueno, entonces seremos mal docentes unos cuantos. Porque es lo que vi en los últimos años. Las teorías pedagógicas de las que hablan los “capos en educación” se van a la mierda ante la realidad!!! Perdón por el exabrupto, ya me estoy pareciendo “al Diego”, pero es la palabra precisa.
Las teorías pedagógicas dirán que son los chicos que más apoyos necesitan… “blablabla” y tienen razón y soy consciente que en el fondo son los chicos que más apoyo necesitan. Pero estamos sin apoyo estatal, sin autoridad social, y nos cansamos de hablar con los chicos, aconsejarlos y muchos no entran en razones. Ante estas situaciones nos vemos superados totalmente, imaginen que a estos chicos muchas veces ni sus propios padres pueden controlarlos. La realidad es la realidad y no se puede ir contra ella.
El problema lo creó el sistema-educativo y social-. Si los inspectores dieran la posibilidad a los directivos de suspender a estos alumnos unos días para ver “si se calman” o permitieran darles el pase a otro colegio tratando que el alumno cambie el ambiente, quizás no sufriríamos con este tipo de alumnos. Pero tal vez lo único que terminaríamos haciendo es pasarle el problema a otra institución…El problema es muy complicado y es en primera instancia un problema social.
En el fondo los problemas de estos alumnos son sociales. Y este es el otro problema, la escuela no puede solucionar todos los problemas sociales de nuestros alumnos. ¿Entonces? Entonces la realidad es más fuerte. Yo no quiero tener otro año a este verdadero “anti-alumno”. No quiero sufrir otro año más. Lo voy a aprobar. Aunque sé de antemano que me esperan los 4 ó 5 “anti-alumnos” que ya divisé en el recreo y que este año son de octavo…
El propio sistema educativo me lleva a colaborar con su ficción. Es un sistema perverso. No quiero aprobar a estos alumnos. Pero qué sentido tiene tenerlo por tercer año consecutivo…hay que estar en el aula con estos chicos. Aquí sí los únicos que me comprenderán son aquellos docentes que tienen alumnos con estas características. La realidad es la realidad, y no se puede ir contra ella. Y no me traten de mostrar ninguna teoría pedagógica, soy Licenciado en Educación, y en ninguna materia me enseñaron está realidad.
Ringo Bonavena-el gran boxeador que tuvimos-decía que todo el mundo te apoya ante una pelea, todos tratan de ser tu amigo, todos te alientan, pero después no sirve de nada, cuando empieza la pelea no te queda ni el banquito en el ring.
Serale podría decir “todas las teorías pedagógicas te aconsejan que hacer, las autoridades dirán que están detrás de ti, el Gobierno dirá que hace lo posible…etc”…pero cuando uno entra al aula el docente se queda solo, y hay que estar. Hay que estar con los chicos problemáticos, mal educados, sin ningún interés en aprender, yendo a la escuela por obligación. La realidad es la realidad y no se puede ir contra ella…lo apruebo.
Hasta Pronto
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