La misma historia de siempre
Qué cosa con las mesas!
La primera mesa de examen que tuve este año fue el lunes 15. Resultado: el mismo que en las mesas del año pasado.
El lunes pasado tuve mesa de previos en mi vieja EGB, con mi “no tan querido noveno” y fuimos 7 profesores y ningún alumno.
Hoy-lunes 22-en el mismo colegio me tocó la mesa de regulares. Resultado: casi el mismo.
En esta oportunidad tenía tres alumnos para rendir, solamente vino uno. Y así como vino se fue…
Hoy, en medio de una tormenta, llegué al colegio y lo primero que vi fueron tres madres en la puerta. Entro, y después de los saludos correspondientes la secretaria me dice “Serale, no lo puedo creer, vienen con las madres a rendir y te presionan, esas madres me dicen que los chicos tienen que aprobar, que los ayude, que se llebaron 7-8 materias, que tiene problemas…”
Así es nomás, los pocos alumnitos que vinieron lo hicieron con sus mamis, madres que presionaban a los profesores parándose en la puerta de la escuela primero y luego en la del aula.
Con respecto a los tres alumnos que yo tenía solamente se hizo presente uno. Vino con la camiseta de Boca-la más fea que conozco, la de los colores azul y amarillo intensos-y también con la madre.
En diciembre les había dicho claramente que como son regulares lo primero que tenían que hacer era completar la carpeta. En este caso-el único de los tres que tenía hoy en la mesa-vino, me dejó la carpeta en el escritorio y se fue al fondo. Lo llamé para que me la abriera porque ni siquiera me la dejó preparada para que la vea, y para sorpresa mía-o mejor dicho, para ninguna sorpresa mía-no agregó ni un renglón más a la muy incompleta carpeta del año pasado.
Llamé a la madre y por suerte me comprendió, me dijo que a veces no lo puede controlar, y que no había hecho nada en las vacaciones y que venía “por las dudas”. Por suerte la señora fue muy educada, todo bien, amablemente.
No como dos de las otras madres que había visto a la entrada, en un determinado momento me acerqué a la puerta y alcancé a escuchar como una le decía a la otra-mientras esperaba a su hijo-“mi hijo es un vago, yo me rompo el orto al pelo”. Textual. Ni una palabra más ni una menos.
Hasta pronto.
SERALE
Qué perdida de tiempo son muchas veces las mesas de examen…
Aclaración: a decir verdad no conozco ninguna camiseta de Boca que sea linda…
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