Fundamentos del Proyecto de Ley para que funcionarios manden a sus hijos a la escuela pública
Fundamentos
Señora Presidenta:
La salud y la educación públicas son derechos básicos de cada ciudadano y ciudadana, esenciales a su vez para el bienestar de la sociedad en su conjunto. Tal es su jerarquía, que la Constitución de la Ciudad los reconoce a renglón seguido de los derechos y garantías fundamentales.
En relación con la salud, su artículo 20 establece:
"Se garantiza el derecho a la salud integral que está directamente vinculada con la satisfacción de necesidades de alimentación, vivienda, trabajo, educación, vestido, cultura y ambiente.
"El gasto público en salud es una inversión social prioritaria. Se aseguran a través del área estatal de salud, las acciones colectivas e individuales de promoción, protección, prevención, atención y rehabilitación, gratuitas, con criterio de accesibilidad, equidad, integralidad, solidaridad, universalidad y oportunidad.
"Se entiende por gratuidad en el área estatal que las personas quedan eximidas de cualquier forma de pago directo. Rige la compensación económica de los servicios prestados a personas con cobertura social o privada, por sus respectivas entidades. De igual modo se procede con otras jurisdicciones."
En similar sentido, en cuanto a la educación, su artículo 24º establece:
"La Ciudad asume la responsabilidad indelegable de asegurar y financiar la educación pública, estatal, laica y gratuita en todos los niveles y modalidades, a partir de los cuarenta y cinco días de vida hasta el nivel superior, con carácter obligatorio desde el preescolar hasta completar diez años de escolaridad, o el período mayor que la legislación determine.
"Organiza un sistema de educación administrado y fiscalizado por el Poder Ejecutivo que, conforme lo determine la ley de educación de la Ciudad, asegure la participación de la comunidad y la democratización en la toma de decisiones.
"Crea y reconoce, bajo su dependencia, institutos educativos con capacidad de otorgar títulos académicos y habilitantes en todos los niveles.
"Se responsabiliza por la formación y perfeccionamiento de los docentes para asegurar su idoneidad y garantizar su jerarquización profesional y una retribución acorde con su función social.
"Garantiza el derecho de las personas con necesidades especiales a educarse y ejercer tareas docentes, promoviendo su integración en todos los niveles y modalidades del sistema.
"Fomenta la vinculación de la educación con el sistema productivo, capacitando para la inserción y reinserción laboral. Tiende a formar personas con conciencia crítica y capacidad de respuesta ante los cambios científicos, tecnológicos y productivos.
"Contempla la perspectiva de género.
"Incorpora programas en materia de derechos humanos y educación sexual."
No obstante dicha jerarquía, y aunque Buenos Aires es la ciudad más rica del país y el distrito con mayor PBI per capita, los indicadores sobre la situación de la salud y la educación estatales porteñas dejan mucho que desear. Lamentablemente, y más allá del esfuerzo cotidiano de las maestras, médicos, enfermeras y demás trabajadores de ambas áreas, las falencias existentes empujan a importantes franjas de la población a buscar respuestas en el sector privado. Ese diagnóstico no se basa únicamente en nuestras apreciaciones sino en las propias estadísticas oficiales, incluidas las elaboradas durante la actual gestión de gobierno.
Educación
En lo que respecta a la educación pública porteña, por ejemplo en primaria, se informa: "Durante el período 2001-2008 el volumen de alumnos matriculados en el nivel primario creció un 2.3%, esto implica que se incorporaron un total de 6.065 estudiantes en las escuelas de dicho nivel en la Ciudad. Sin embargo, esta variación no afectó de igual modo a los sectores estatal y privado, ya que la matrícula experimentó un fuerte aumento en las escuelas de gestión privada (8.690 alumnos) y una disminución de menor cuantía en las estatales (2.643 alumnos)".
Asimismo, respecto del nivel medio, se informa:
"El análisis de la información estadística producida desde la Dirección de Investigación y Estadística dependiente de la Dirección General de Planeamiento Educativo del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en el período que va de 1998 a 2010 da cuenta de que:
"…En el período 1998-2010 la matrícula disminuyó un 6% en el sector estatal y un 9% en el privado… Un 5.9% de jóvenes de este grupo etáreo no asiste a ningún nivel de enseñanza…"
Entre los "principales argumentos que explicarían la disminución de matrícula en la Ciudad", se señala:
"La repitencia y la sobreedad han aumentado: esto opera sosteniendo situaciones de fracaso escolar que impactan en el incremento del abandono (aunque temporario) de los estudios, o inducen al pasaje a otra modalidad: la sobreedad aumentó un punto en el período analizado: de 47 a 48%; la repitencia aumentó dos puntos: de 14 a 16%.
"Todos los años unos 9.000 alumnos dejan de asistir sin pedir pase a otro establecimiento… La mayor pérdida se registra en el 1º año."
Es alarmante que en el nivel medio disminuya la matrícula y que en el sector estatal aumenten los alumnos repetidores y con sobreedad, ya que ambos factores empeoran el nivel de deserción. Máxime si tomamos en cuenta que desde setiembre de 2002 rige en la Ciudad la Ley 898 de secundario obligatorio, que establecía que a fines de 2007 se debía cumplir plenamente tal obligatoriedad. Hoy, a casi una década de aprobada dicha ley y a casi cinco años de su plazo, no solo no se alcanzaron sus objetivos sino que estamos peor que cuando se aprobó.
Por otra parte, el incremento de la matrícula privada no es un problema exclusivo de la Ciudad sino que afecta a todo el país, lo cual es responsabilidad de los respectivos gobiernos provinciales y, más globalmente, del gobierno nacional.
En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) informa que entre 2002 y 2007 las escuelas estatales primarias y secundarias perdieron 99.295 alumnos, o sea un 4.6%, mientras que las matrículas privadas crecieron un 13%.
Un reciente informe del Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP) en base a la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, que tuvo amplia difusión mediática, concluye que "el 37.5% de los chicos argentinos iniciaron su educación primaria en una escuela de gestión privada en el año 2011, mientras que en el año 2003 ese número era el 25.9%". Es decir, hay un aumento de más de 11 puntos en detrimento de la matrícula estatal. Lo mismo se da en el segmento de chicos de 5 años, en edad de preescolar: si en 2003 tenía matrícula privada el 25%, en 2011 pasó a ser del 34%. La conclusión es simple: cada vez más alumnos empiezan a estudiar directamente en las escuelas privadas, sin siquiera probar primero en las del Estado.
Gustavo Iaies, director del CEPP, lo explica así: "¿Qué cambió? Antes, algunas familias migraban disconformes con la experiencia de sus hijos en las escuelas de gestión estatal, pero ahora toman la decisión sin haber vivido la experiencia. En ese sentido, es una opción de valores, prioridades, percepciones. Más allá de considerar evidencias objetivas, el imaginario social está transformando esa diferencia en una certeza. La situación se ha complejizado: antes se trataba de mejorar el funcionamiento de las escuelas para detener la migración; ahora será necesario reconstruir también la imagen y el valor cultural que la escuela pública parece haber perdido." (Clarín, 23/1/12)
En la Ciudad, las cifras oficiales son contundentes:
| Matrícula Primaria | 2001 | 2010 |
| Estatal | 150.604 57.5% | 143.319 53.1% |
| Privada | 111.376 42.5% | 126.687 46.9% |
| Total | 261.980 | 270.006 |
| Matrícula Media | 2004 | 2010 |
| Estatal | 102.504 53.3% | 92.933 51.1% |
| Privada | 89.688 46.7% | 88.895 48.9% |
| Total | 192.192 | 181.828 |
En resumen, en ambos niveles educacionales existe un paulatino crecimiento de la matrícula privada en desmedro de la estatal.
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