Contradicciones internas
El lunes y el martes tuve contradicciones internas. Graves por cierto. El lunes después de almorzar “yo” se quiso quedar a dormir una siesta y a ver luego el partido Brasil-Chile. “Mi otro yo” mientras tanto decía que tenía que ir a trabajar y que no podía dejar a los alumnos-y a la preceptora “pagando”-.
“Yo” insistía que no tenía sentido ir, “para qué, para hacerte mala sangre”!. Es que me tocaba mi viejo y no tan querido noveno-ahora un tercero de la "nueva secundaria"-que se está poniendo denso y donde hay 4 ó 5 alumnas que serán las futuras conventilleras del barrio en las próximas décadas.
Y cómo si eso fuera poco, luego en el turno noche, tenía un viejo primero de polimodal-ahora un cuarto de “la nueva secundaria”-que es una caricatura de curso. Curso donde hay “un seleccionado”, seleccionado-en éste caso- de repetidores…
Mientras mis contradicciones internas seguían “mi otro yo” quería “colgarse” el martes. Aunque “yo” ahora quería ir: “los cursos de los martes son más piola” dijo.
Y tenía razón, aunque nunca falta algún nabo que haría que España-Portugal sea más interesante…
Bueno. Mis contradicciones internas. Mi “yo” vs “mi otro yo”. Al final “yo” fui a trabajar mientras por momentos pensaba y repetía silenciosamente “por qué no me habré quedado a ver los partido”, total…
Contradicciones internas de un docente perdido en el profundo conurbano bonaerense…
Hasta Pronto
¿No tienen cada tanto éstas contradicciones internas?
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