Adiós cuatrimestre ¿cuatrimestre?
En la vida hay casualidades, casualidades que muchas veces no lo son. Lo cierto es que desde hace unos años tenía ganas de escribir un blog para mostrar un poco la ficción del sistema educativo, para mostrar como es la vida de un docente durante un ciclo lectivo, para demostrar-entre otras cosas-como jamás se cumplen los 180 días de clases y como se pierden muchos días de clases por distintos motivos.
La casualidad en este caso es que los días perdidos en el presente ciclo lectivo es mayor a los días de clases perdidos en años anteriores, habilité mi blog para demostrar como se pierden jornadas de clases justo en un año donde no puedo tener ni la mitad de las clases programadas.
En el artículo de hoy voy a contarles como me fue con mis “polimodalotes” en el primer cuatrimestre. En adultos no hay trimestre, sino cuatrimestre, pero este año el “cuatrimestre” se convirtió en semestre, y en un largo semestre, estamos en septiembre y recién en la semana se terminó el “cuatrimestre”. Debo reconocer que es la primera vez desde que soy profesor en adultos que me encuentro desorientado y sin poder encontrar un ritmo pedagógico. No puedo decirles exactamente cuantas clases tuve porque el preceptor en este caso no me completa semanalmente el libro de temas y yo soy muy indisciplinado a la hora de firmar el libro. Lo completo cada tres o cuatro clases-cosa que no se debe hacer-pero con el agravante que muchas clases no vi directamente a mis alumnos, por lo tanto, la última vez que quise ponerme al día con el libro de temas estaba en blanco desde Mayo.
Este descuido mío me pasa todos los años, sencillamente porque cuando entro al aula empiezo mi clase teórica y me “embalo” hasta el final de la misma. Es que es el único momento de la semana en que me siento profesor, puedo hablar todo el tiempo en el curso de adultos sin que me interrumpan los alumnos-como en polimodalitos, o en el noveno-puedo hacer debates, puedo preguntar cosas y esperar respuestas…
No obstante mi curso de adultos en muchos sentidos está “polimodalizado”, es que muchas veces tienen las mismas dificultades que los alumnos de polimodal, el mismo ausentismo-por cierto, elevado-las misma dificultades a la hora de estudiar, los mismos problemas sociales, en fin, tienen casi los mismo dramas que sus pares más chicos. Repito que la gran diferencia es que me puedo explayar las tres horas de clases casi sin interrupciones y eso la verdad que no es poco para mí.
El “cuatrimestre-semestre” se los voy a detallar a continuación:
Total de alumnos según la lista original (un segundo de “polimodalotes”): 42
Alumnos que abandonaron: 20
Alumnos aprobados: 8
Alumnos desaprobados pero sin aplazo: 10
Alumnos aplazados: 4
Análisis de la situación: una lágrima. Casi el 50% de deserción, a algunos de ellos ni alcance a conocerlos, de los 20 alumnos que ya no vienen más muchos no vinieron ni a la primera clase. Y acá no son “de palo”, alumnos como en “polimodalitos” que aparecen en planilla solamente para mantener el curso abierto, acá seguramente el problema es otro, seguramente son alumnos que allá por febrero tenían la ilusión de estudiar y por algún motivo no comenzaron a cursar. Otros sí abandonaron por distintos motivos pero llegue a “verlos”
Lo cierto es que el “cuatrimestre” terminó siendo un largo semestre pero que en la realidad fue apenas un bimestre. Según mi propia libreta-donde anoto los presentes y los ausentes-no tuve más de 8 clases-justo un bimestre si tenemos en cuenta que los tengo una vez por semana-(creo que en una clase no tomé lista porque me había olvidado, o no tuve tiempo, ya no lo recuerdo).
En el medio tuvimos paros de porteros,-varios-; Corte de luz-una clase-; Gripe “A”, semana de examen; Vacaciones de invierno; Un par de paros docente al principio del año; Y una clase que yo no fui por tener gripe, allá por Mayo (quizás yo haya tenido la gripe “A” y no me enteré ya que estaba circulando para ese entonces y el Gobierno no nos avisó …)
Hasta Pronto
SERALE
/image%2F1539329%2F20150615%2Fob_d5fad2_images.jpeg)