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Táctica didáctica. Y las primeras evaluaciones escritas

Publicado en por serale

Llegaron los días más temidos por mí, los días en que se empiezan a definir el primer trimestre a partir de las evaluaciones. Debo reconocer que corregir las evaluaciones es lo más tedioso de mi vida profesional, todavía no sé si es producto de una cuestión personal o es producto de las dificultades que me provocan: Tiempo extra, barbaridades que los alumnos escriben, dificultad para entender los jeroglíficos, etc.

La primera prueba que tomé fue en mi querido noveno. Creo conveniente primero darles una pequeña explicación de las peripecias que tengo que afrontar en el curso: los alumnos se distraen con suma facilidad; no tienen un pensamiento abstracto para ciertas problemáticas; no hay libros de textos, hace diez años que estoy en este noveno y nunca tuvimos libros, La provincia mandó recién hace dos años libros de “sociales 3”, los usé el año pasado, pero este año hubo cambio de currículum  y los libros quedaron desfasados, ya no me sirven más (¿que notable, no?); otro problema mayúsculo es el de las fotocopias, nunca puedo acertar con el número correcto que tengo que llevar, a veces me sobran y a veces me falta, y muchas veces, cuando no terminamos de utilizarlas en una clase, los alumnos la extravían para la siguiente (y obviamente siempre pierdo plata).

Hechas estas aclaraciones, que no necesitan ser aclaradas porque todos nosotros ya las conocemos, les paso a contar lo que evalué en el curso.

La clase anterior a la prueba los alumnitos de noveno estuvieron muy-muy inquietos, venían de tres horas libres y cuando llegué al salón varios de ellos ya no tenían ni ganas de verme (si alguna vez tienen ganas de verme). Me costó acomodarlos, había llevado fotocopias, pero viendo la situación les dije:

 

 “chicos, necesito notas, quedan sólo tres o cuatros clases para terminar el trimestres, así que les propongo lo siguiente…les voy a poner una nota de dictado y lo que les dicto a partir de ahora es lo que tienen que estudiar para la clase que viene…pero ( para que me escucharan y no me hagan repetir mil veces el dictado) les propongo arrancar el dictado con 10, todos empiezan con 10, pero si me preguntan algo, si me piden que repita, si hablan con el compañero, o molestan les voy descontando puntos. Así, algunos se van a llevar el 10, otros seguramente un 9, otros quizás un 8…”

 

Hecha esta aclaración se calmaron todos!!!!y salvo un par de alumnos (uno se sacó 7 y el otro un 8) todos se sacaron un diez!!!Magnifico!!!los tuve una horita tranquilitos y siguiendo el dictado!!!...pensar que esta “táctica didáctica” no la aprendí en ningún libro…es solamente producto de mi imaginación, si se llegan a enterar los teóricos de la educación me matan…pero bueno, una cosa es la teoría, y otra cosa muy diferente la realidad, hay que estar en el aula ¿no?

Bueno, el asunto es que quedaron dos carillas de un dictado para estudiar para la clase siguiente, tema: La época de Rosas.

 

Los alumnos quedaron “rechochos” con las notas del dictado, pero claro, todavía no saben que los resultados de las pruebas  escritas bajaron notablemente sus promedios. ¿Vieron? A veces se puede regalar un diez, total después ellos solitos los rifan…

 

Los resultados de las pruebas:

 

El dictado final tenía una extensión de dos carillas, era simple, nada rebuscado. Tenía algunos datos como para ubicar a Rosas en el tiempo y en el espacio, su papel dentro de la historia, el cargo que había ocupado, la ley de aduanas, su conflicto con Urquiza, nada de otro mundo.

Tres alumnos me pusieron que cuando Rosas “asumió la presidencia”…si, lo primero que les había dictado era que Rosas fue Gobernador de la Prov. de Bs. As. Y se los aclare: Rosas nunca fue presidente. Aún así tres alumnos me pusieron en el escrito que Rosas fue presidente.

A dos alumnos les anulé la prueba porque tenían “machetes”. Seis estuvieron ausentes. Cuatro, escribieron en promedio entre 3 y 4 renglones. Dos se sacaron siete, uno ocho, y otro cinco.

Estos son los resultados de la prueba. No hay nada más por el momento, de los 22 de la lista original, 17/18 alumnos son los reales, y de esos alumnos siempre faltan cinco o seis, como al que se saco cinco lo voy a aprobar, en este momento están aprobando 4, y otros 3 ó 4 alumnos a los que voy a reflotar con distintas “sogas”, porque si los aplazo ahora no van a hacer nada en el resto del año.

 

Hasta pronto

SERALE

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N
Hola: Buena táctica!! Sìì creo que màs de uno te matarìa jaja! Pero quien dijo que los docentes no somos creativos y por que no tambièn caretas? Sabes? en la escuela que trabajo considero que hay una linda biblioteca, bastante completa, con material variado, pero siempre tenemos algo para quejarnos! por ej.: “no està la llave” – toda una historia – (la llave estuvo siempre sòlo se habìa roto el llavero q la identificaba), “la bibliotecaria falta mucho” (.¿?..) o no sè està en el primer piso asì que hay que subir luego bajar con los libros, etc., etc., siempre tenemos una causa con o sin para protestar, definitivamente somos caretas!! Y yo me divierto con estas cosas que sòlo es un sencillo ejemplo!! de tantos, lo digo por lo de las fotocopias etc., sino como decìs vos habria que aplicar algún correctivo exclusivo para los docentes. Realista y concreto tu artìculo. Chau.
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F
jajaja..como me río con tu blog, pensar que yo a mi octavo los tengo todo el día dictando, para que se queden quietos. Te voy a contar una historia pero te la mando a tu mail personal. un abrazo
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S
<br /> OK.<br /> También podés mandarmela a:<br />  seraleserale@yahoo.com.ar<br /> nos vemos<br /> <br /> <br />
S
Hola, Serale!!!!!!!! Sos muy sincero. La mayoría de los docentes caretea bastante, parece que diesen clases perfectas. Yo trabajo en Prácticas del Lenguaje con poesía, letras de canciones y minicuentos, que puedo dictar. A veces, llevo algunos libros, pero me pesan mucho (viajo en colectivo) y me estoy cansando. Las escuelas en las que trabajo no tienen biblioteca y, como soy suplente, tampoco tengo armario. Si les pido libros a los alumnos, bien, gracias. Saludos.
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