Sobre nuestros alumnos
En toda actividad uno de los componentes más importantes es siempre la materia prima. Hasta ahora he comentado mucho sobre los problemas del sistema educativo pero poco de nuestra “materia prima”: Nuestros alumnos. Ya casi que me estaba pareciendo a nuestras autoridades educativas, mucho-muchos papelitos burocráticos, mucho-muchos proyectos y poco y nada a la hora de pensar como cambiar realmente la condición de nuestros alumnos. Es que, como en el resto de la sociedad, las autoridades educativas trabajan más para “la tribuna” que para cambiar la verdadera condición de los chicos. Se impone un modelo de sociedad mediática donde permanentemente hay que mostrar y mostrarse para no salirse “de pantalla”. Pero donde lo sustancial nunca verdaderamente cambia.
Nuestra “materia prima” ya de por sí arrastra problemas derivados de la propia adolescencia. Nuestros alumnos tienen los inconvenientes, las inseguridades, los miedos, las incertidumbres que son producto de la edad. En este plano son seguramente los psicólogos los que están mejor preparados para opinar, yo como provengo de las ciencias sociales, sólo quiero trascribir en este artículo realidades sociales que les toca vivir a estos alumnos, pero no en un marco general -cosa que ya hice- sino a partir de sus propias experiencias individuales.
Los alumnos más postergados que tengo son los de un noveno (perdón, de 3°, es que cuando ya me había acostumbrado a la vieja denominación volvieron a cambiarla). Es un curso de una escuela muy periférica del centro de mi distrito. Los problemas que hay entre estos alumnos son tantos que si tratara de detallarlos me llevaría un día entero describirlos. Son los problemas derivados de la pobreza, ni más ni menos. Pero lo que siempre me llamó la atención es la importancia que las chicas le dan a su cumpleaños de 15. Como todas tienen casi la misma edad, se festejan entre cinco y seis cumpleaños por año lectivo en el mismo curso. Y como yo aborrezco las fiestas más aún me llamaron siempre la atención. Hace algunos años que veo este fenómeno ya que estoy en esta escuela desde que aparecieron los octavos y los novenos.
Y después de un tiempo empecé a comprender un poco el fenómeno social que se esconde detrás de la tan esperada fiesta de 15.
En medio de su pobreza hacen un esfuerzo descomunal para alquilar un salón para la fiesta, comprarse el vestido, armar las tarjetas de invitaciones, y todo aquello que implica la organización de este tipo de eventos. Y descubrí que esta ansiada fiesta para la mayoría de ellas significa nada más ni nada menos que la cúspide de sus vidas. Es que como no tienen mayores expectativas de vida la fiesta de los 15 es “el evento”. Claro, no gozarán de la moratoria social que es exclusiva de los chicos de clase media acomodada. “Moratoria social” es un término acuñada por los sociólogos para explicar como la adolescencia se ha “estirado” hasta los 25 ó 30 años producto de varios factores que no voy a comentar aquí, pero que existen.
La moratoria social para muchos chicos significa “lo mejor de la vida”, pero para mis alumnos de este colegio la moratoria social no existe, es que vuelven a vivir una vida como los individuos del siglo XIX, donde la adolescencia no existía y se pasaba directamente de ser infante a ser adultos.
Mis alumnos del noveno pasan directamente de esa niñez a la vida adulta sin ninguna escala, las chicas se embarazan a esa edad (y aún a edad más tempranas) y si no lo hacen de todos modos “se escapan” para vivir ya una vida conyugal con un eventual marido.
Así, sin la posibilidad de tener mayores expectativas de vida, con hermanas mayores que ya a los 20 años ya tienen un par de hijos, con sus madres que a los 30 años ya tienen su vida absolutamente definida, sin ni siquiera pensar en ir a una universidad (a veces ni siquiera pensar la posibilidad de ir a una media), la fiesta de 15 termina convirtiéndose en el punto más alto de sus vidas. Esa es mi conclusión, no sé cual será la de ustedes.
En los próximos artículos intentare contar algo más de mis alumnos de mis otros cursos, algunos de la misma condición social pero con algunas “poquitas” expectativas más. Me gustaría contarles como es un día de sus vidas, las condiciones laborales en las que se encuentran los pocos que trabajan, en fin pequeñas historia de vidas que se encuadran en un marco más general de crisis social que ya he descrito en algunos de los artículos del blog.
Hasta Pronto
SERALE
PD. Aquí si el sistema educativo es más ficticio que nunca…los que trabajan en estos colegios saben a que me refiero.
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