Homenaje a Gregorio Klimovsky
El domingo murió el notable científico argentino Gregorio Klimovsky, quien contribuyó al avance de varias ciencias. Klimovsky fue un pensador muy agudo, un matemático y un filósofo de la ciencia. En este pequeño espacio quiero rendirle un homenaje a partir de un debate sobre la educación que se desarrolló hace unos años en los medios de comunicación.
A continuación voy a “pegar” dos cartas de lectores aparecidas en el diario Clarín en Marzo de 2004, una de Klimovsky, y la respuesta de una investigadora de la educación.
“Se han introducido reformas absurdas a la educación, salidas de teorías de las ciencias de la Educación que, salvo excepciones, no tienen seriedad científica. Por ejemplo, cuando en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA se creó el profesorado en Matemáticas, la carrera de Ciencias de la Educación reclamó que los programas debían ser hechos por ellos, y terminó imponiendo un 60% de materias pedagógicas sobre sólo un 40% de matemáticas. Esto es un absurdo. Pero el secundario no puede ser nada superficial. La escuela que yo cursé era enormemente mejor, con profesores de primera calidad, severos: no se puede dejar la educación librada a la creatividad de los estudiantes, cuya conducta deja mucho que desear. Pero si no estamos bien preparados hay una cadena de cuestiones relacionadas con la ciencia que, si fallan, peligra nuestra capacidad de tener una buena tecnología, y, por lo tanto, desarrollo económico, bienestar social y nivel de vida. Si no se toma en serio el aparato educativo y el presupuesto de educación, peligra el país. Y nuestro futuro”.
Gregorio Klimovsky
”Me veo casi obligada a responder a las opiniones del Dr. Klimovsky, por quien siento profunda estima, publicadas ayer”.
Nuestra carrera toma el nombre de Ciencias de la Educación durante el período que se conoce como época de oro de la Universidad, para formar aspirantes a expertos y especialistas. Sin embargo, como se sabe, es bueno que los expertos estén a mano, y no con la mano en el mando. En educación —como en economía— los rumbos deben establecerse democráticamente y no desde la dictadura de la ciencia o los expertos, ni esgrimiendo el saber como poder. Por eso todo conocimiento participa del debate democrático como opinión. Y por eso, tan importante como los conocimientos acerca del mejor rumbo para la educación son los procedimientos democráticos mediante los cuales se aprueban los cambios.
Sería deseable que todo cambio o revisión de los profesorados fuera elaborado en la UBA en forma colegiada, y, entre los profesores, como pares y sin preeminencias de unos profesionales sobre otros.
Gregorio Klimovsky señaló que cuando en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA se creó el profesorado de Matemáticas, la carrera de Ciencias de la Educación "terminó imponiendo un 60% de materias pedagógicas sobre sólo un 40% de matemáticas".
Flora M. Hillert
Hiller en ese momento era Directora del Departamento de Ciencias de la Educación de la facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
En este debate adivine en que vereda estoy parado…y claro, si usted es seguidor del blog y leyó el artículo “la realidad de los terciarios” se va a dar cuenta que Klimovsky piensa como yo (bueno, mejor dicho yo pienso como Klimovsky, sino sería muy irrespetuoso de mi parte).
Creo que si hago algún otro comentario de la carta de lectores de Clarín sobre el pensamiento de Klimovsky arruinaría la misma.
Me despido solamente diciendo que creo que en nuestro país hacen falta más Klimovsky y sobran reformadores de la educación. ¿No?
Hasta la próxima
SERALE
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