¿Existen las escuelas técnicas?
En el Clarín de ayer apareció un artículo interesante que lo adjunto para que lo puedan leer: http://www.clarin.com/diario/2009/04/14/sociedad/s-01897317.htm
El plan “un alumno, una computadora” del Ministerio de Educación es para los colegios técnicos públicos de todo el país. No voy a negar que sea una muy buena idea, pero la pregunta es ¿Cuáles colegios técnicos?
Si hay algún compañero que conozca algún verdadero colegio técnico por favor que avise. Los colegios técnicos desaparecieron con la Ley Federal de Educación, hoy sólo le quedaron el nombre, pero ni por asomo son los colegios que alguna vez conocimos. Antes de la reforma educativa existían buenas instituciones, buenas Escuelas técnicas de donde salían técnicos electricistas, técnicos mecánicos, técnicos químicos, maestros mayores de obras. Eran escuelas que respondían a un modelo de país, escuelas surgidas a mediados de siglo XX, “hijas de un modelo desarrollista”.
Lo de las escuelas técnicas es una falacia. En un país sin proyecto industrial las escuelas técnicas son “un maquillaje”. En un modelo de país donde “sobran” diez millones de personas la educación de calidad para formar recursos humanos es sólo discursiva. Por más que Tedesco reparta un millón de notebooks, haga escuelas de tres pisos, con ascensores, con pizarrones electrónicos si no se cambia la condición social de nuestros alumnos y si no se les da oportunidades de inserción social serán solamente “juegos para la tribuna”. No sirve.
Por eso el sistema educativo funciona como funciona. La lucha por su mejora es mucho más amplia y complicada, se necesita otro proyecto de país, nada cambiará si no se empieza por mejorar la redistribución del ingreso. Tedesco (según el artículo de Clarín), consideró que una vez que se entreguen las notebooks, “significará un nuevo aporte al crecimiento de la educación técnica profesional y una fuerte apuesta a la mejora en la calidad educativa, con vistas a la inserción laboral y a la continuación de estudios superiores”…. ¿No lee los diarios Tedesco? ¿No ve los datos de la deserción escolar y los verdaderos índices de desempleo? ¿Cómo puede decir eso sin sonrojarse?
Pensar que el Ministro de Educación de la Nación es uno de los grandes teóricos de la educación, igual que Filmus (actual senador), Adriana Puiggrós (que pasó por la dirección de escuelas), especialistas en educación todos, el mismo Filmus fue profesor mío. Saben cuál es la situación, pero están embarcados en un proyecto político antagónico a las necesidades de nuestros alumnos.
¿Y nosotros los docentes que hacemos? No sé compañeros, yo estoy frustrado, frustrado porque por momentos siento que sólo estoy en clases para contener a los alumnos, siento que estoy ahí sólo por el salario (no es poco, de algo hay que vivir) pero digo que a veces pienso que estoy ahí pero puede estar cualquiera y es igual, sólo hace falta que esté en el aula alguien que les dicte algo a los alumnos y listo. Nada de lo que pongo en el blog puedo debatir en clases, me acuerdo que la última vez que lo intenté y cuando algo me escuchaban entró la portera a preguntar si alguien “quería mate cocido y pan” y la charla se me escapó en el aire, nunca más pude retomarla.
A veces tengo ganas de luchar, pero no me olvidó como la última vez que los docentes nos movilizamos en el 2001, debatimos fuertemente en asambleas, hicimos marchas multitudinarias, pero Yasky nos entregó. Me vienen esos recuerdos y cualquier intento de lucha se desvanece en mi interior. Me parece que voy a terminar haciendo la mía.
Me voy a anotar en un curso de chef y en otro de sommelier (por ahí tengo suerte y hasta me dan puntaje y todo) que hace tiempo quiero hacer. Es que los zafarranchos del sistema me están agotando. Anoche vino una delegada del gremio al colegio y lo único que se le ocurría era pedir algo más de aumento, buscaba firmas para eso. Sé que es importante la lucha salarial, no la desconozco, pero si nos aumentaron un 8% y logramos un 5% más o un 10% más o un 20% más (cosa improbable) igual no cambia nada, con suerte voy a cambiar la TV, o tener una camisa más, o cambiar el auto modelo 2000 por un 2005, pero en lo sustancial nada cambiará.
La situación es seria. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es increíble como se multiplican los pobres. En las autopistas hay nenes desnudos durmiendo a la intemperie, en el tren veo “mil” vendedores ambulantes, chicos repartiendo estampitas por 5 centavos, gente lisiada trabajando por moneditas. En algún momento hay que ver como se revierte todo esto. Bueno, no quiero seguir, me voy a ver los “expedientes secretos X” mi serie favorita de los noventa, lo único que me calmaba durante el terremoto menemista, y ahora también en la era Kirchnerista.
Chau
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