Hasta pronto don Raúl
Para mi generación (la que hoy tiene alrededor de 40 años) Alfonsín representa la primera imagen política. Hice el secundario cuando comenzaba la recuperación de la democracia y todavía guardo en mis retinas las dos manos de Alfonsín junto al hombro saludando al pueblo y en mis oídos el preámbulo de nuestra constitución.
Cuando los años iban pasando y me convertí en un universitario me fui convirtiendo en un gran crítico del “alfonsinismo”, la primavera alfonsinista había pasado y se planteaban numerosos problemas: no estuve muy de acuerdo con la solución del canal del Beagle; sobrevino el cambio de moneda; la hiperinflación; la celebre frase “la casa está en orden” cuando no lo estaba; las leyes de obediencia debida y punto final…etc.
Pero con el tiempo, y viendo lo que después vino, la figura de Alfonsín se iba agigantando en “mi ser político”. Hoy no conozco ninguna causa abierta en su contra, no hay denuncia de corrupción sobre él, ningún caso conocido de pedido de coimas, y a la distancia, su altura moral me parece impecable, más allá de los errores cometidos.
Pero como este es un blog de educación quiero rescatar algunas actitudes del ex presidente. El “proceso de reorganización nacional” implementó nefastos cambios en el sistema educativo, como la transferencia de escuelas primarias del ámbito nacional al provincial, la intervención de universidades con la implementación de cupos y de exámenes de ingreso, la libertad de cátedra y la libre asociación de agrupaciones políticas estudiantiles quedaron seriamente recortadas, el intento de arancelamiento…
La democratización del sistema educativo va a ser una política central del ex presidente. Implementó el libre ingreso a todos los niveles y también una campaña de alfabetización nacional, apoyó la libertad de cátedra y la libre agrupación de estudiantes y profesores, normalizó las universidades y reincorporó a docentes cesanteados.
En estas pocas líneas sólo quiero decirle a don Raúl hasta pronto. Lo recordaremos por sus virtudes. Que los errores sean profundamente analizados por los historiadores, pero que su autoridad ética y moral no será discutida, y que a pesar de las equivocaciones que pudo haber tenido es y será una figura central de la política argentina contemporánea. Hasta pronto don Raúl, no lo voté en su momento por una cuestión de edad, pero si nos encontramos “allá arriba” y vuelve a ser candidato, no lo dude, cuente con mi voto. Hasta pronto don Raúl, y gracias por todo
SERALE
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