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Todos buenos…menos uno

Publicado en por serale

Terminó una semana más de clases, la tercera, y llega el momento de ir viendo y de ir teniendo una tendencia de lo que van a ser mis cursos durante este año. Hasta el viernes a la tarde la situación era alentadora, todos los curso eran bastante tranquilos, todos buenos, me refiero a la disciplina que hay en ellos, no “a lo pedagógico” ya que he identificado a algunos analfabetos funcionales, todos buenos…menos uno.

En el colegio de la noche, en un primero de polimodal (futuro 4° año de la reforma en marcha) ya hay desbande entre los alumnos. Ya se quejaron 3 ó 4 profesores por la conducta de algunos de ellos, incluso ya hay actas hechas, producto de una pelea en el aula entre dos compañeros, y que insólitamente son primos.

Antes de entrar al curso el preceptor ya me había alertado de esta situación, eran las 20:25 y el “prece” me dice esperame, que entro al curso con vos que les tengo que dictar una nota”, lo espere, entramos al aula y en 15 segundos ya se notó el clima pesado que había.

El preceptor les empieza a dictar la nota, eran los horarios de educación física, y ni siquiera había terminado de dictar que ya uno de los alumnos silbó desde el fondo, otro, protestó porque no tenía tiempo de ir a bañarse a la casa, otro, dijo que iba a venir con olor a “chivo”, el preceptor que trataba de calmarlo les decía “bueno traigan otra remera en la mochila para cambiarse…”, una compañera respondía que eran ellas las que tendrían que aguantar “el olor a chivo”…todo en medio de un pequeño caos.

Se fue el preceptor, me quedé con los alumnos, me llevó 4 minutos dictar un título: “La revolución industrial”…” de pronto uno le tira a otro la boligoma, porque rompió previamente el cuaderno, por la nota del acta que el preceptor le puso.

Les comenté a los alumnos  sobre las quejas de los otros profes, uno me dijo “si se quejaron 3 ó 4 profesores no les haga caso, nosotros somos mayoría, somos 15, nos tiene que creer a nosotros…”. Entra de nuevo el “prece”, dicta otra nota, se va, yo ya estaba reperdido en el aula, un viernes a esa hora y con esos alumnos!!!!

De pronto, uno lo los más pesaditos, creo que es un barra brava, no solamente por sus actitudes, sino porque además a las 3 clases mías asistió con la camiseta del club del distrito, dijo “profe vamonos a la mierda, ya son 21:29 y la puerta está como a dos cuadras...” si, en eso tenía razón, la puerta de entrada está lejos de nuestro salón…entró por tercera vez el preceptor a dictarles la última nota…salí corriendo a la parada del colectivo!

Historias como esta hay miles en nuestros colegios de la provincia de Buenos Aires, los que somos docentes ya la conocemos, ¿qué pasa en nuestras escuelas?

La primera respuesta que se me ocurre es que estas son las primeras generaciones de alumnos posreformas del Estado, las primeras generaciones posmenemista, las primeras generaciones luego del descalabro del Estado de bienestar, cuyos últimos vestigios desaparecieron en los años noventa. Y las reformas neoliberales (entre ellas las reformas educativas) no fueron “gratis”.

En nuestros colegios pesa el constante ajuste realizados en las últimas tres décadas. Si hacemos un pequeño recorrido por la vida personal de nuestros alumnos vamos a encontrar la crisis social en cada uno de ellos. Padres que han sido golpeados duramente mediante reformas laborales, contratos basura, desempleo, pobreza, y cuando una familia va quedando fuera de los “circuitos sociales” se van marginando, se van creando una subcultura, los chicos van adquiriendo códigos distintos a los que la escuela quiere transmitir, actitudes, vocabularios, estilos de vida “contrarios a la vida escolar”.

¿Cuál va a ser el destino de estos 4 ó 5 alumnos de este primer año?

La posibilidad es que se conviertan en desertores (la gran mayoría de los alumnos de este curso ya son repetidores). Van a pasar a ser parte del “ejército” de adolescentes en edad escolar que no estudian ni trabajan, unos 500.000 solamente en la provincia de Buenos Aires.

Se irán del colegio solos, se les dará el pase, o directamente se los expulsará. Es que si bien los directivos y los docentes tenemos buena predisposición para atender estos casos se nos van de las manos. También hay un gabinete social (por suerte, porque en los otros dos colegios donde trabajo no existe) pero tampoco el gabinete puede hacer mucho. Es poco lo que la escuela puede hacer, primero porque no hay posibilidades reales para solucionar estos problemas con gabinetes limitados,y segundo porque los alumnos solamente están un turno, 4 horas por día, 20 horas semanales en los colegios, y pasan el resto del tiempo con sus realidades sociales muy difícil de revertir.

Como les comentaba en un artículo anterior, la escuela termina reproduciendo las diferencias sociales, la escuela no está preparada para proteger a los que más lo necesitan, estos alumnos son los que necesitan el mayor apoyo del Estado y bueno, lo que nos quedó del posmenemismo es justamente un Estado ausente.

Pero la explicación creo que es más amplia, el mal comportamiento de los alumnos no sólo se explica a partir de las malas condiciones socioeconómicas de los alumnos, en los colegios top algunos alumnos tienen casi las mismas actitudes, y a eso se suma la arrogancia.

Creo que tiene que ver con el quiebre de la analogía que existía entre Estado-familia-escuela. Hace dos o tres décadas la palabra del docente era incuestionable, hoy, su autoridad está puesta en duda, hoy, es el alumno el que “tiene razón”, y los padres antes de poner en duda el comportamiento de sus hijos culpan al maestro.

El fin de la analogía Estado-escuela-familia es producto del fin de la sociedad disciplinaria, y nosotros los docentes la sufrimos.

Me voy, necesito descansar bien este fin de semana, el lunes vuelvo a tener este curso nuevamente, si, 2 horas, que bajón….

 

Hasta la próxima

 SERALE

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