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Polimodalitos casi siempre tiene razón

Publicado en por serale

En la "La Nación" de hoy apareció una excelente nota que "manda al frente" a los políticos, el título del artículo es "La doble moral de los políticos" y muestra cómo los políticos tienen un doble discurso, mientras dicen defender la escuela pública mandan a sus hijos a la escuela privada.

 

Desde polimodalitos venimos diciendo esto desde 2009, es más, en un artículo propusimos que todo político que quiera ser candidato-y tiene que ser por ley-debería mandar a sus hijos a la escuela pública.

 

La nota es de una periodista llamada Luciana Vázquez. El artículo no tiene desperdicio, pero me voy a quedar con el último párrafo: "Cuando la clase política abandona la escuela pública y se refugia en el ámbito privado, la señal es clara: la educación pública pasa a ser un territorio de nadie, que todos defienden pero que nadie elige. El lugar de los que no tienen opciones."

 

Pero Polimodalitos va a ir más lejos: esa misma "doble moral" la tenemos los mismos docentes cuando también defendemos la escuela pública y, sin embargo, mandamos a nuestros hijos a una escuela privada. Esto pasa en un gran porcentaje de maestros, no sé qué porcentaje, pero es muy común verlo entre los hijos de nuestros compañeros.

 

Polimodalitos, desde 2009, no le encuentra solución al sistema educativo, desde acá, casi nunca encontramos acontecimientos positivos que puedan ser alentadores. El sistema siempre se apoyó en "tres o cuatro" patas: El Estado, la familia, los docentes, la clase dirigente...

 

Si los políticos mandan a sus hijos a la escuela privada es porque tienen doble moral...

Si los docentes mandamos a nuestros hijos a la escuela privada es porque no confiamos en ella...

Si los padres que pueden pagar una cuota mandan a sus hijos a la escuela privada nunca se interesarán en la escuela pública, a lo sumo se interesarán en la escuela de sus hijos...

Si el Estado invierte poco y encima lo invierte mal...

 

Disculpen...sigo como hace dos años, sigo sin ver nada alentador a futuro. Y lamentablemente yo-y todos nosotros-lo vivimos a diario.

 

Hasta Pronto

Serale

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La doble moral de los políticos en materia educativa

 

Luciana Vázquez
Para lanacion.com

Martes 05 de julio de 2011 | 08:45 

Culpables. Muchos de los políticos más votados y más populares de la Argentina podrían ser imputados de algo así como "traición a la escuela pública": a la hora de decidir el camino educativo de sus hijos, muchos optan por enviarlos a la escuela privada, a pesar de tener bajo su responsabilidad los destinos del sistema de educación pública.

Ayer, por ejemplo, Daniel Filmus confirmó que su hija va a una escuela privada y, rápido, se escudó en su esposa y le echó la culpa. "Yo tengo otra concepción, pero bueno, uno vive en familia", le dijo a lanacion.com.

El hecho da para pensar. ¿Existe una doble moral de los políticos en materia educativa? La incoherencia entre las acciones públicas y las privadas ¿es un nuevo pecado entre los políticos? ¿Hay que perdonarlos por el hecho de que la educación pública en Argentina esté lejos de su momento de gloria? ¿O, por el contrario, deberían los políticos argentinos dar un primer paso ejemplar y enviar a sus hijos de delantal blanco a pesar de todo para que algo empiece a cambiar?

 

El primer escándalo educativo de este tipo ya tiene varios años. Lo protagonizó Susana Decibe en sus tiempos de ministra de Educación de la Nación durante el menemismo. Por entonces, la revista Trespuntos, que dirigía el ahora canciller Héctor Timerman, le imputó su traición a la educación pública.

 

Como ministra de Educación, sonaba raro que Decibe enviara a sus hijos al Liceo Franco Argentino Jean Mermoz, una privada bilingüe de élite, pero con cierto espíritu progre de escuela pública europea. Ella era una maestra egresada de la Escuela Normal de Bragado.

Decibe devolvió la estocada con munición del mismo tenor: en definitiva, Timeman tampoco había elegido la escuela pública para educar a sus hijas. Por entonces, era un periodista progre, casado con la millonaria Anabel Sielecki. Las hijas del matrimonio fueron al colegio Northlands, un bilingüe de altísima gama, con bachillerato internacional. El mismo al que fue la princesa Máxima.

La pregunta se impone: si los mismos políticos y funcionarios responsables del Estado no confían en el sistema público educativo cuando se trata de educar a sus hijos, ¿quién va a confiar?

Tampoco es una cuestión de partidos políticos: el pecado de traición a la escuela pública atraviesa todos los pelajes.

Raúl Alfonsín, que hizo la primaria en una escuela pública de Chascomús y egresó del Liceo Militar General San Martín, mandó a su hijo Ricardo a la Escuela Normal de Chascomús de donde egresó como maestro. Pero el candidato a presidente mandaba, por ejemplo, a la menor de sus hijas al colegio Jesús María, un privado religioso sólo de chicas, tradicional entre las familias de Barrio Norte.

Aíto y Fernando, los dos varones del ex presidente Fernando De la Rúa, que egresó del Liceo Militar General Paz en Córdoba, fueron al Colegio Champagnat. Su hija Agustina fue al Colegio Malinckrodt, un colegio católico sólo de mujeres, también tradicional de Barrio Norte.

 

Entre los jefes de gobierno de Buenos Aires, el panorama es más matizado. Aníbal Ibarra es de los que sostuvo su vocación por la escuela pública. Fue a escuela pública en primaria, la Cornelo Pizarro, y al mítico Colegio Nacional Buenos Aires en secundaria. Se graduó en el ILSE, a donde llegó expulsado del Buenos Aires por su militancia. Sus hijos fueron también al sistema público. El menor hizo la secundaria en las Escuelas Técnicas Raggio y el mayor, en el Carlos Pellegrini.

 

Mauricio Macri, por el contrario, es de escuela privada desde siempre. Es un egresado del Cardenal Newman, un católico de élite, lo mismo que su hijo varón, Francisco. Su hija mayor, Jimena, egresó del Northlands y la menor, Agustina, se pasó del Northlands al Saint Brendan´s, un colegio privado porteño de clase media acomodada, de donde egresó.

La actual mujer de Macri, Juliana Awada, cambió a su hija del colegio San Andrés, otro de los colegios bilingües de élite más caros de la Argentina, al Liceo Francés. Habrá que ver si con el hijo por venir, Macri al fin se decide por la escuela pública.

Otro egresado del Cardenal Newman es el diputado Alfonso Prat Gay. Sus varones van también al Newman y sus hijas, al Northlands. De ese colegio también egresó la diputada María Eugenia Estenssoro.

El hijo menor de Federico Pinedo también va al Northlands. Pinedo egresó de la Escuela Argentina Modelo. Otro político que eligió el Northlands para sus hijas es Horacio Rodríguez Larreta. El es un egresado de la Argentina Modelo.

Pero no todos en el PRO son necesariamente seguidores de la escuela privada. Ahí está el caso de Gabriela Michetti. Su único varón ingresó al Buenos Aires después de una primaria privada en el colegio Los Robles, un colegio católico y bilingüe. Michetti, en cambio, hizo toda su escolarización en el sistema público de Laprida, de donde viene.

Un político que saltó del sistema público al privado en el caso de su hijo es el ex jefe de gabinete Alberto Fernández. Fernández fue al Colegio Nacional Mariano Moreno pero su hijo iba al Colegio Guadalupe, una escuela privada confesional y mixta aunque no de élite.

 

Entre los que siguieron el camino inverso y eligieron educación pública para los chicos aunque ellos tuvieron formación en escuela privada, está el caso de Enrique Coti Nosiglia, que hizo casi toda su escuela en la Argentina Modelo y terminó en el Nacional Manuel Belgrano. Uno de sus hijos fue al Nacional Buenos Aires, otros dos al ILSE y su hija Camila al Lengüitas, una escuela pública que pelea todavía por su calidad.

 

Los que están y estuvieron del lado del la educación pública son, por ejemplo, Jorge Taiana, un egresado del Buenos Aires, tenía a uno de sus hijos también en el Buenos Aires. Felisa Miceli, la ex ministra de Economía, había ido al Colegio Nacional de su ciudad, Carlos Casares, y sus hijos fueron al Buenos Aires.

También Eduardo Duhalde optó siempre por la educación pública. Sus cinco hijos fueron a la misma primaria y secundaria que su padre, la Escuela Número 8 de Lomas de Zamora y el Comercial Tomás Espora de Temperley.

Daniel Scioli es un egresado de una de las secundarias públicas más prestigiosas, el Carlos Pellegrini. Su mujer, Karina Rabolini, fue al Jesús María. Todavía sin hijos, no enfrentaron la disyuntiva de la decisión escolar.

El caso más llamativo es, sin embargo, el de Florencia Kirchner. En este punto, Néstor Kirchner no hubiera podido pasarle la pelota a su mujer Cristina para zafar de la imputación: Cristina también era una política hecha y derecha preocupada por los destinos de la Nación, incluyendo su educación pública. Su relato ideológico los ubicaría sin dudas del lado de los defensores de la escuela pública cueste lo que cueste.

Pero no. Cuando decidieron la educación de su hija Florencia, eligieron el colegio María Auxiliadora en Río Gallegos, un católico privado. Y cuando se instalaron en Buenos Aires, el elegido fue el Instituto La Salle de Florida, un colegio privado y religioso.

La clase política sabe de gesto y del poder de los símbolos. Como padres, los políticos tienen libertad de elección. Como políticos, cada uno de sus gestos es político.

Cuando la clase política abandona la escuela pública y se refugia en el ámbito privado, la señal es clara: la educación pública pasa a ser un territorio de nadie, que todos defienden pero que nadie elige. El lugar de los que no tienen opciones.

La autora es periodista, colabora en el suplemento Enfoques, es autora de La educación de los que influyen, de Editorial Sudamericana, y de Los colegios del éxito, de próxima aparición.

 

http://www.lanacion.com.ar/1387016-la-doble-moral-de-los-politicos-en-materia-educativala-doble-moral-de-los-politicos-en-materia-educativa

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E
<br /> Che Borgues era anarquista o era de derecha?<br /> <br /> <br />
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S
<br /> <br /> Era antiperonista.<br /> <br /> <br />  <br /> <br /> <br /> <br />
G
<br /> Según nuestro punto de vista, se confunde permanentemente "estatal" con "público", al punto de convertirlo en sinónimos, cuando, a decir verdad, tienen significados la mayor parte de las veces<br /> diametralmente opuestos. Y debería ser muy sencillo de comprender: nadie puede decir que algo le pertenece si no tiene pleno derecho sobre la cosa y si no tiene la posibilidad de ejercerlo<br /> efectivamente.<br /> En el único y perverso sentido en que lo estatal es público es en el hecho de que cualquier emprendimiento estatal se financia indefectiblemente gravando la miseria de la mayoría. Pero ahí termina<br /> toda la "participación" popular y el carácter "público" de las instituciones estatales.<br /> Quizá el sistema educativo es el que mejor esconde esta confusión entre público y estatal, que sin embargo es muy evidente en otras instituciones similares en más de un sentido, como las fuerzas<br /> armadas, de seguridad, etc.<br /> Es decir, mientras que la financiación estatal proviene del pueblo, estos recursos les son confiscados, puesto que jamás tiene injerencia en su uso o destino.<br /> Ahora bien, los políticos que mandan a sus hijos a la escuela estatal, ¿son acaso mejores en cualquier aspecto a los que no?. ¿Acaso han demostrado con su acción una conducta moral no digamos<br /> intachable, sino, quizá, menos reprochable que el resto de sus colegas?. La respuesta evidente es no. Son iguales en todo y no se distinguen en esto. Se los podría obligar por ley a mandar a sus<br /> hijos al sistema estatal y ya verían ellos la manera de hacer sus escuelas de privilegio.<br /> No es que está mal el sistema educativo. Ojalá fuera sólo eso. Un pequeño recuento muestra que está todo "atado con alambre" y que lo que impera es el sálvese quién pueda como regla social impuesta<br /> por un sistema que condena la solidaridad, la integridad, la honestidad porque lo único que privilegia es la ganancia.<br /> La lucha ya no es por el salario, por la educación, por la salud, por el trabajo, etc. sino que es cada vez más por el derecho de las personas a vivir, a secas, en un mundo que está siendo<br /> depredado sin compasión.<br /> En el fondo hay que cambiar una organización social que no funciona acá ni en ninguna parte. Quizá, parte de la clave es como ya se ha dicho hace mucho, pensar globalmente y organizarse con otros<br /> para actuar localmente.<br /> Saludos fraternales.<br /> <br /> <br />
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S
<br /> <br /> Es verdad, el Estado se adjudica el monopolio de lo público "en bien de todos". También es verdad que estamos sufriendo una depredación sin comparación, esta crisis mundial que empezó en 2008 y<br /> que cada vez es más evidente en Europa está demostrando que el capitalismo entra en una nueva fase, está desapareciendo lo poco que quedaba de un Estado de Bienestar en algunos países europeos.<br /> La concentración económica a escala mundial está tomando nuevo impulso y se vienen nuevos tiempos.<br /> <br /> <br /> Me quedo con una frase de Borges en sus tiempos de anarquista: "YO DESCREO DE LA POLITICA NO DE LA ETICA (...) YO CREO EN EL INDIVIDUO, DESCREO DEL ESTADO. QUIZAS YO NO SEA MAS QUE UN<br /> PACIFICO ANARQUISTA QUE SUEÑA CON LA DESAPARICION DE LOS GOBIERNOS. LA IDEA DE UN MAXIMO DE INDIVIDUO Y DE UN MINIMO DE ESTADO ES LO QUE DESEARIA".<br /> <br /> <br /> SALUDOS COMPAÑEROS<br /> <br /> <br /> <br />
S
<br /> Muy buena la nota de esta periodista. Esto podría llamarse HIPOCRESÍA, ¿o no?<br /> <br /> <br />
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