Mi mejor curso del año
Ya estamos en los días finales del actual ciclo lectivo y estoy entregando planillas y creo que queda claro cuál es mi visión de lo qué es el sistema educativo.
Dentro de todas las contradicciones del sistema, en medio de las barbaridades que pasan, siempre hay cosas que se pueden rescatar, tampoco es cuestión de decir “todo-todo mal”. Obviamente desde “una panorámica” puedo observar como se destruyó el sistema educativo en general, y por eso mi pesimismo para los próximos años, pero no obstante hay siempre islas.
Este año “esa isla” fue un curso de segundo año de “polimodalitos”. Un segundo de economía, en un turno mañana. Un curso muy lindo. Muy agradable.
Cuando entraba al curso los jueves en las dos primeras horas ya a primera vista su “geografía” era distintas a los demás cursos que tuve este año. Digo su “geografía” porque por lo general los segundos años son cursos poco numerosos, y cuando uno entra al aula hay espacios vacíos, muchas veces más de la mitad del aula está sin cubrir, aulas con capacidad de 35 alumnos que tienen entre 15 y 25 alumnos, no más.
Este año, en este segundo año de economía, tuve 30 alumnos. Y de ahí que cuando entraba al curso su geografía ya contrastaba con mis otros cursos. En este segundo la deserción fue mucho menor que el promedio de mis otros cursos. Solamente un 10%, es decir, 3 chicos únicamente no llegaron a fin de año.
Pero lo mejor de todo es que desde la primera clase observé un detalle poco común: 4, 5 alumnos tomando apunte ante cada explicación teórica. Asombroso y poco frecuente. Y así fue durante todo el año. 4, 5 alumnos tomando apuntes constantemente sin que yo les pidiera nada. El resto si bien no lo hacía, acompañaba, esto es, siempre atentos ante cada explicación.
Un curso muy agradable. Un tercio de los alumnos tiene un gran potencial, y el resto tampoco nada descartables, aunque si se notaba que a muchos de ellos les va a costar llegar más allá de la escuela media.
Que cosa. ¿Por qué no tendré más cursos con estas características? Nuestro trabajo sería muy distinto y mucho más llevadero. Este curso lamentablemente fue “una isla” este año para mí. Tuve dos cursos muy ficticios ya detallados en el blog y otros cursos muy flojitos. Muy lejos de este segundo de polimodalitos.
Es muy extraño cómo se juntan y se forman los distintos grupos. Hay cursos que son buenos, y hay cursos que son-la mayoría-insoportables. Basta que en cada uno de ellos existan 6 ó 7 alumnos buenos para que el resto acompañe. O por el contrario, basta que haya 6 ó 7 malos alumnos para que el curso sea un desastre.
Mi gran pena es que muchos de estos alumnos con potencial se pierdan lentamente por las contradicciones del sistema educativo. El sistema educativo público estatal pareciera estar más preparado para contener a los malos alumnos que para impulsar a los más interesados en estudiar. A este curso los tuve los jueves y muchos jueves del año no los vi, ni hablemos de las materias que tuvieron los miércoles. Un verdadero desperdicio. Esos alumnos que tomaron apuntes todo el año a la larga son frenados por el sistema.
¿Y cuántos aprobaron? Más de 20 alumnos, lo peor es que los poquitos que no aprobaron son superiores a otros que si aprobaron en otros cursos. Es un equilibrio difícil de encontrar. Alumnos que desaprueban en un curso aprobarían si estuvieran en otros, o viceversa, alumnos que aprobaron en otros curso hubiesen desaprobado en este curso. Pero la confusión se incrementa en situaciones como las que se presentaron este año. Con tantas clases perdidas ¿con qué criterio desaprobamos? En algunos cursos tuve en todo el año en promedio 4 ó 5 clases por trimestre. ¿Con qué criterio desapruebo? En muchos cursos no tuve tiempo de tomar dos o más evaluaciones con sus respectivos recuperatorios en el trimestre. Y hasta se me armó “bardo” por este motivo.
Desastroso ciclo lectivo 2009, pero como siempre, y como en todos lados, siempre hay islas.
Hasta Pronto
SERALE
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