Mi blooper del año
El municipio de Berazategui en 2010-y producto del Bicentenario-puso a disposición de las escuelas micros para realizar paseos a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y para recorrer sus lugares históricos.
En este contexto me ofrecí para acompañar a uno de mis cursos, allá por mayo, y así había quedado con una colega. Pero un día, uno de esos días de furia que todos cada tanto tenemos, ese curso “me sacó”. Una mañana de jueves de otoño cuando me dispuse a subir al colectivo-desde la estación-para llegar al colegio metí la mano en el bolsillo y no tenía monedas. La opción era clara: caminar las 12-13 cuadras hasta llegar a la institución.
Llegué al colegio, ya cansado, ya fastidioso, un día de humedad, esos días donde no se sabe si hace calor, si hace frió, donde la muda se pega al cuerpo…y el curso que tenía que acompañar al paseo-recién en octubre-estaba insoportable. Por suerte no son malos chicos, pero son muy inquietos, hablan y hablan y hablaron “todo” esa mañana. Y una alumna-siempre con el espejito-esa mañana me alteró: le retiré el espejo y al rato seguía con otro…
“No los voy a acompañar al paseo, busquen otro profesor” les dije. Y así quedó. Y blooper. Y blooper porque no tiene nada que ver con nada mi reacción. Situaciones como éstas tenemos todos los días. Si tuviéramos que dejar de hacer cosas porque nos fastidiamos con los chicos no haríamos nunca nada. Pero uno es humano y estas cosas pueden pasar.
Meses más adelante, ya cerca del viaje, encontré en sala de profesores a la otra profesora que me iba a acompañar a la excursión y le conté por qué les dije lo que les dije a los alumnos y por qué no quería acompañarlos: “fue una calentura del momento, si todavía puedo ir voy, no tengo problemas, avisame solamente dos días antes, no tiene nada que ver que te deje colgada a vos y además fue una reacción del momento”.
Final: No fui. Mi colega no me llamó. Listo. Pero traté de subsanar aquél día de furia. Todo bien, me lo tenía merecido, quizás ya había conseguido y arreglado con otro docente para la salida. Son cosas del trabajo.
Hasta Pronto
Moralejas:
-Los docentes también tenemos días de furia.
-No hay que dejarse llevar por boludeces, porque de última éstas eran cosas chiquitas comparadas con lo que muchas veces pasan en el sistema educativo.
-Me estoy poniendo viejo, hace unos años seguro que no reaccionaba así, pero cada vez tengo menos paciencia para ciertas cosas.
-Y sí, cada año que pasa, lo que los sociólogos llaman “brecha generacional”, se siente cada vez más…
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