Lo que deja septiembre
Se va septiembre y salió a la luz por qué Cristina no realiza conferencias de prensa: no las realiza simplemente porque no puede contestar nada serio, yo diría nada medianamente serio. Nuestra presidenta ni siquiera puede responder preguntas de estudiantes universitarios, preguntas muchas veces inocentes donde los mismos estudiantes ni siquiera tenían la posibilidad de repreguntar. Queda claro que la única manera que tiene Cristina de hablar es a partir de monólogos, con una tribuna de aplaudidores y obsecuentes que no pregunten nada, cualquier otro tipo de comunicación la pone nerviosa, imprecisa, violenta y chicanera, donde nunca responderá nada, como hizo con los estudiantes en su paso por “el gran país del norte”. Con cualquier pregunta medianamente incómoda “le salta la ficha” y “muestra la hilacha” y deja bien en claro que no es para nada nac & pop, ya le pasó varias veces, como cuando dijo que siempre prefiere estar en Venecia y no en Villa Martelli o ahora cuando degradó a los habitantes de La Matanza.
Más allá de todo esto, ¿es necesario que nuestra jefa de Estado salga al exterior a hacer papelones?, ¿con qué sentido?, ¿con qué beneficios?, ya pasó cuando fue a Angola y su comitiva empezó a regalar medias a los chicos descalzos con la leyenda “Clarín miente”.
Septiembre deja en claro que el cristikirchnerismo está nervioso, y deja en claro que ahora que la billetera está flaca para repartir como en los últimos años los desaguisados políticos están saliendo a la superficie. En la última década todos los mamarrachos políticos y las contradicciones del “relato” fueron tapados por la lluvia de sojadólares, ahora con un contexto un poco desfavorable todo es más complicado. Y como si todo esto fuera poco salió Moreno a decir que “se metan las cacerolas en el orto…”. Son impresentables…
Por lo demás septiembre deja la impresión que la situación también se le complica a Scioli. Hace unos días que la Dirección de Escuelas está tomada, hay mal humor en los sindicatos-que son más cristinistas que sciolistas-hay mal humor también entre los compañeros docentes, el aumento que nos dieron ya empezó a consumirse y el próximo será recién dentro de medio año…mucho tiempo para esperar…
Y obviamente septiembre deja los cacerolazos. El 13s fue una fecha histórica, histórica por unas cuantas cosas: fue la movilización más grande de los últimos años, fue una movilización distinta por sus características de organización, movilización que muestra que gran parte de la sociedad sufre una crisis de representatividad. Los cacerolazos del 13s fueron como un golpe para el Gobierno, como aquel que le dio Chávez a Maravilla en las Vegas, un golpe que aturdió al poder, sino no se entiende las impresentables declaraciones del Abal Medida y la tropa cristinista. Los cacerolazos demostraron a cristina que finalmente no vivimos en cristilandia…
Septiembre también nos mostró la crisis en el sistema educativo en Capital, hay más de 30 escuelas tomadas y Macri pareciera que no tiene reacción. El mes de la primavera se va y deja el debate por el voto a los 16 años, debate que tuvo a comienzos del mes un gran impulso y que después se “perdió” producto de la vorágine en la que vivimos y por los papelones del cristikirchnerismo que dejaron en segundo plano todo lo demás.
Y lo mejor-o lo peor-de septiembre fueron los feriados. Lo mejor-lo de “lo peor” lo decía porque ya no tendremos tantos feriados en lo que queda del año-: día del maestro, día del estudiante, Batalla de Tucumán, alguna lluvia en el medio que dejaron en las escuelas muy pocos alumnos…
Es lamentable, pero también es una realidad. Lamentable porque los días perdidos de clases no se recuperan, pero la realidad es que sufro algunos cursos. Tengo algunos alumnos que me provocan estrés, hay días que ya me levantó nervioso con el sólo hecho de pensar que los voy a tener, hay un alumno que cuando voy a la escuela y lo veo en el fondo del pasillo con su gorrita pegada a la cabeza y con sus auriculares dentro de la oreja ya me causa dolor de estomago, ya sé que los primeros 20 minutos de esa clase van a ser para tratar de sentarlo en la silla, y el siguiente tiempo de clases será para tratar de frenarlo porque seguramente en algún momento intentará hacer algo indebido…y el alumno ni siquiera fue puesto en la escuela por un inspector, directamente vino con la orden de un juez para que sea admitido…
Obviamente que estos chicos tienen derecho a estudiar, a reinsertarse a la sociedad, pero no nos tiren a los docentes la crisis social, no estamos preparados para manejar este tipo de alumnos, las instituciones escolares no están preparadas para las distintas situaciones que crean estos alumnos.
En fin. Chau septiembre de 2012, te vamos a extrañar.
Serale.
Y no se pierdan las preguntas que le hicieron a Cristina en Harvard, son desopilantes, mejor dicho las respuestas son desopilantes…o impresentables, o insólitas…ya no tengo calificativos, sólo queda reírnos un rato…
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