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La docencia, ¿una vocación?

Publicado en por serale

En la última entrega del Suplemento Educación del diario “clarín” hay una nota interesante cuyo título es: “La docencia, ¿una vocación?”.

 

Acá un párrafos:

 

“(…) en 2011 la matrícula de los institutos de formación docente aumento 60% en la provincia de Buenos Aires (…) este año hay alrededor de 600.000 mil alumnos. El dato invita a reabrir un viejo debate: ¿es una vocación la docencia?” (…) “¿está en alza?”.

 

El artículo de Clarín es muy interesante, lamentablemente no está digitalizado, así que no puedo “cortar y pegar” para adjuntarlo al blog. La nota se centra en la vocación docente, en su concepto, en la cantidad creciente de matrícula que hay actualmente en los institutos terciarios, en el debate entre “vocación y profesionalización”, con opiniones de especialistas en el tema.

 

Coincido y no coincido con los distintos conceptos allí expuestos, pero lo que me parece importante destacar es “la creciente cantidad de alumnos en los profesorados”.

 

Es obvio que en la profesión docente algún grado de vocación siempre hay, sino no podríamos realizar de ninguna manera nuestro trabajo, pero de ninguna manera esa vocación es un apostolado. Quizás sí lo fue antiguamente, pero ya no. En la actualidad creo que la docencia es considerada una profesión, “con un cierto grado de vocación”.

 

Que se incremente la cantidad de estudiantes en los profesorados no quiere decir que haya “una vocación docente en alza”.

 

Muchas veces llegamos a la docencia desde otros lugares que no tienen nada que ver con la vocación. Y lo que digo, lo digo, desde distintas charlas que he tenido en 20 años de docencia. Obviamente que nunca le pregunté a un colega “¿y vos por qué sos docente?”, siempre fueron charlas informales, y muchas veces encontré situaciones como las siguientes:

 

*Un porcentaje de docentes-no sé que porcentaje-entra al sistema por ser hijo de docente. Esta situación permite al futuro docente ya conocer el sistema, saber cuáles son las ventajas y desventajas del trabajo…antes que la vocación.

 

*Otro porcentaje  llega a la docencia después de no haber podido avanzar en carreras más largas y costosas…antes que la vocación.

 

*Muchos docentes, son docentes, por “comparación”, nunca escucharon a alguien decir “yo quiero ser maestro porque quiero tener larga vacaciones desde el primer año de trabajo y no esperar tener 35 años de antigüedad para tener un mes de vacaciones”…esto está en muchos colegas antes que la vocación.

 

*Pero lo más importante, desde mi punto de vista, es la realidad social. La docencia es un trabajo que si lo comparamos con la realidad de nuestro mercado de trabajo es un paraíso. ¿No me creen? Miren:

http://noticias.terra.com.ar/la-mitad-de-los-ocupados-vive-con-menos-de-2200-mensuales,92078b074c7d0310VgnVCM3000009af154d0RCRD.html

 

Este, creo, ha sido, el factor más importante a la hora de explicar la explosión de la matrícula en los terciarios desde fines de los ’90. Acá no hay nada de vocación. En los noventas muchos compañeros-y en la actualidad también-entraron al sistema para tener una obra social, un trabajo relativamente estable-y muy estable cuando uno se convierte en titular-.

Ante la recesión económica muchos profesionales de otros gremios-abogados, arquitectos, médicos, etc-se metieron al sistema aunque sea por 6 ó 7 horas cátedras para complementar ingresos, y ante “las bondades” del sistema nunca más se fueron.

 

Los docentes tenemos miles de problemas, no voy a nombrar ninguno, ya en el blog hay cientos de ellos. Pero aún así, comparando la docencia con lo que es nuestro mercado laboral, parecería que estamos en el primer mundo. Si alguien que no es docente lee este artículo y llega a decir “¿entonces de qué se quejan?” yo no tengo la culpa de su estreches intelectual, pero creo que es así.

Una maestra que recién se inicia puede ganar $2.500, sueldo paupérrimo, degradante, ofensivo, pero en este país tan destrozado hay trabajadores que considerarían este sueldo como “bueno”. Es lo que quedó después del huracán neoliberal menemista y que el “Gobierno Nacional y Popular” no supo, no quiso, o no pudo revertir (lo dejo a su criterio).

 

Mucha gente se metió-ya de grande 30,35 años-en los institutos para luego ingresar a la docencia cuando sabía que no tenía otra posibilidad en el mercado laboral…antes que tener vocación.

 

Muchos vieron en los últimos años a la docencia como una changa: “Yo entro a la docencia, mientras estudio otra carrera” escuché decir varias veces…antes que la vocación.

 

Por eso lo social acá tiene mucho que ver. Vuelvo a repetir que más allá de todo siempre hay algo de vocación, pero esto explica muy poco toda esta situación.

 

Muchos profesionales poco exitosos-por “X” motivos-entraron a la docencia y encontraron en la docencia aquello que no pudieron encontrar-por “X” motivo-en sus propias profesiones.

 

No sé si se entiende.

 

Casi todos terminamos diciendo: “yo soy docente por vocación”, como parte de “un mandato social”, pero la realidad es la realidad…

 

En muchos docentes hay algo de vocación, sino no podríamos directamente soportar el sistema educativo, pero en muchos colegas podemos encontrar poco y nada de vocación, muchas veces la necesidad tiene cara de hereje. Y está bien, cada uno vive como puede, cada uno se acomoda en el sistema como puede, la docencia es un trabajo digno, y se puede llegar a ella desde distintos caminos, no necesariamente desde la vocación. Por eso a la hora de explicar la expansión de la matrícula en los terciarios hay que tener en cuenta muchos factores.

 

Pero además, en un capitalismo salvaje como el nuestro, con la vocación no vamos a ningún lado…¿vocación? ¿Apostolado? Eso era del siglo XIX, Comienzos del XX. Hoy en día deberíamos ir por el camino de la profesionalización, para luego estar en mejores condiciones de pedir un salario acorde a un profesional. La vocación, repito, existe, pero no es el “primer factor”. El tema es que no sería políticamente correcto decir-y nadie lo diría-“yo soy maestro porque la vida me fue llevando y hasta que caí finalmente en un colegio”. Lo políticamente correcto sería decir “a mí me gusta enseñar, me encantan los chicos, la educación es una herramienta transformadora, siempre tuve la vocación de ser docente, bla, bla, bla”.

 

Pero la realidad es la realidad, y no hay con qué darle. Aunque cambiemos los relatos.

 

 

Hasta Pronto

Serale

 

Comentar este post
S
<br /> En los terciarios de CABA cada vez hay menos gente. Las horas de mi materia, semanalamente, quedan todas sin cubrir. En CABA hay inscripción a listado de emergencia para maestros de grado, por<br /> ejemplo. No creo que haya tantos docentes. En cuanto a la vocación, a mí mi trabajo me fascina y soy muy feliz, pero convivo diariamente en las escuelas con docentes que parecen detestar lo que<br /> hacen. Si no tenés ganas de escribir, te entiendo, a mí, a veces, también me pasa. Salu2.<br /> <br /> <br />
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S
<br /> Concuerdo absolutamente en todo con vos. Yo siento una gran vocación por enseñar. Eso se ve reflejado en mis actitudes frente a los alumnos y ellos me lo reconocen y agradecen. Pero no soy docente<br /> por eso. Ya lo conté en el blog: habiendo estado muy enferma, estuve fuera del sistema por varios años y consideré que, el mejor modo de ingresar nuevamente al sistema y conseguir trabajo, era<br /> hacer una carrera docente. No me siento deshonesta por eso.<br /> <br /> <br />
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S
<br /> <br /> La vocación está en muchos docentes, y en muchos no. Es muy largo de analizar, la matrícula de los terciarios se puede explicar desde distintos ángulos. Lo importante es que si no se entra con<br /> una pequeña vocación al sistema los docentes la desarrollen minimamente con la práxis, porque sino estamos listos. Estar en un trabajo que no nos gusta es un parto. Las horas no pasan nunca, se<br /> sufre. Lo importante es encontrar cada tanto gratificaciones producto de nuestros trabajo. La realidad es la realidad, y esa realidad parecería mostrar que muchos de los que están<br /> en los institutos están por una realidad social más que vocación. La verdad es que pienso algo que es mucho más largo de explicar, y no tengo ganas, hoy no, quizás más adelante.<br /> <br /> <br /> chau silvita. <br /> <br /> <br /> <br />