Interesante debate en la educación chilena
Vuelve a Polimodalitos uno de los 4 ó 5 teóricos más respetados del blog: Gustavo Iaies.
En esta oportunidad Iaies va a opinar sobre la educación en Chile.
Y abajo voy a colgar opiniones sobre la educación en Chile del propio presidente chileno.
Hasta Pronto
Serale
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Chile: La rebelión de los jóvenes es por la equidad
Por Gustavo Iaies
Qué hay detrás del reclamo de los estudiantes chilenos que hemos visto en los últimos días? El sistema educativo chileno, a diferencia del argentino, se financia por demanda. El Estado paga a municipios y escuelas particulares por cada alumno que asiste el 90% de los días del mes. Si un alumno se va de una escuela a la otra, el Estado deja de pagarle a la primera y le transfiere los fondos a la segunda.
Este modelo instalado por una ley de Pinochet e implementado por la Concertación se basa en el incentivo a las escuelas por captar y retener a los alumnos , promoviendo que se esfuercen por mejorar su oferta educativa para hacerlo.
A veinte años de implementado el modelo, no ha mostrado mejoras significativas de calidad (y de hecho los gobiernos de Lagos y Bachelet empezaron a trabajar en correcciones), pero sí de equidad. Miles de chicos y jóvenes han ingresado y permanecido dentro del sistema educativo.
Dos tercios de los alumnos que están llegando a la educación superior son los primeros de sus familias que lo logran y ese monumental salto de movilidad social, que es un éxito, ha generado un nuevo problema.
La educación universitaria en Chile no es gratuita, ni siquiera la posibilidad de rendir el examen de ingreso a ella.
El Estado subsidia los créditos a los jóvenes ingresantes, para cursar su carrera, que deberán pagar al graduarse o abandonar los estudios. El Ministerio de Educación no interviene en la relación entre los alumnos y la universidad, salvo en el subsidio a los préstamos, ni siquiera regulando o controlando el costo de las matrículas. Y eso hace que las mismas sean muy altas, según un informe del Banco Mundial, entre las más caras del mundo.
Esto explica el estallido de los jóvenes chilenos, un verdadero “grito” por oportunidades de progreso, crecimiento y acceso al conocimiento . Paradójicamente, es una crisis motivada por el éxito de la transformación de la educación básica en este punto, por el hecho de que muchos más chicos llegan a la universidad.
¿Por qué este reclamo se produce recién ahora? ¿Por qué no ocurrió antes? Porque son “otros” jóvenes. El viejo modelo estaba pensado para los de mejor condición económica que eran quienes accedían a la universidad y en ese sentido, algunos defendían la idea de “que los ricos se paguen los estudios”.
Pero ya no son sólo los ricos sino un grupo de jóvenes mucho más interesante por heterogeneidad y origen social, que no tiene las mismas posibilidades . Y por eso demandan que les abran “las puertas del futuro”. Están dispuestos a rendir los exámenes que sean necesarios, las exigencias que deban cumplir (que son duras).
Aceptan el filtro del mérito, el esfuerzo, el trabajo, pero no el económico. Y tienen razón.
El gobierno de Piñera se enfrenta a una demanda difícil de satisfacer en lo inmediato por el caudal de recursos que implica y por la urgencia para concebir un nuevo modelo. Tampoco la Concertación tenía clara la emergencia, y en ese sentido, la clase política chilena debe tomar conciencia de sus dificultades para “mirar hacia abajo” y anticipar los procesos sociales de cambio.
Los chicos quieren estudiar, no que les bajen las exigencias, ni gobernar las universidades o cambiar a los profesores: piden condiciones de igualdad para hacer el esfuerzo. Esperemos que la clase política chilena encuentre una solución para esta maravillosa rebelión por equidad. Los chicos habrán ganado, pero fundamentalmente habrá ganado Chile.
http://www.clarin.com/opinion/Chile-rebelion-jovenes-equidad_0_533946690.html
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El presidente de Chile, Sebastián Piñera, alertó que una reforma educacional como la que debaten los alumnos secundarios tendrá un costo para contribuyentes. Los dirigentes estudiantiles insistieron con la realización de un plebiscito que se decida el tema en las urnas
Los estudiantes universitarios y secundarios chilenos fustigaron al gobierno nacional por no presentar ayer una nueva propuesta educativa y traspasar el tema al Congreso, rechazaron conformar una mesa de diálogo y reafirmaron su idea acerca de que un plebiscito podría zanjar la crisis en el sector.
Asimismo, ratificaron que continuarán las manifestaciones con cacerolazos nocturnos durante lo que resta de esta semana, una jornada nacional de movilizaciones mañana y un paro nacional con marcha el 18, considerado como la antesala del paro nacional de la Central Unitaria de Trabajadores, convocado para el 24 y el 25 de este mes.
"Nada es gratis en esta vida, alguien tiene que pagar", dijo este mediodía Piñera al encabezar en el Palacio de la Moneda un acto por la promulgación de la Ley sobre Calidad de la Educación, consignaron los portales chilenos de radio Cooperativa y los diarios El Mercurio y La Tercera.
"Todos quisiéramos que la educación, la salud y muchas cosas más fueran gratis para todos: si le damos educación gratuita al 10 por ciento más favorecido de nuestra sociedad, lo que estaríamos haciendo es que todos, incluyendo los más pobres, con sus impuestos estarían financiando la educación de los más afortunados", dijo el mandatario.
Reafirmando esa lectura, Piñera dijo que el compromiso del gobierno "es que el 40% de los niños y jóvenes más vulnerables que tengan mérito tengan acceso a becas, y por tanto, tengan acceso a la educación superior independientemente de su situación socioeconómica".
El jefe del Estado, quien enfrenta una sostenida caída de popularidad, que se ubica debajo de 30 por ciento, planteó que para avanzar hacia un nuevo modelo educativo será necesario "alejarse de las consignas" e hizo un nuevo llamado a la unidad al considerar que "son muchas más las coincidencias que las diferencias en materia de educación".
La norma promulgada hoy establece una superintendencia y una agencia especial, y forma parte de un paquete de medidas desarrolladas por el gobierno ante la crisis con los estudiantes, que oportunamente consideraron insuficientes las medidas anunciadas.
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