Idea no tan loca
Es sabido que el 95 % de los docentes mandan a sus hijos a la escuela privada, recuerdo que el año pasado colgué una entrada diciendo exactamente esto y el artículo de aquella oportunidad lo escribí a partir de una frase disparadora de un colega que me había hecho ver el tema desde otra perspectiva.
Mi amigo me había dicho exactamente “qué podemos esperar de estos docentes que se llenan la boca hablando de la educación pública y después lo primero que hacen es mandar a sus hijos a una escuela privada”.
Frase que pegó fuerte en mi sistema cognitivo. Porque en cierta forma tiene razón, yo nunca me había puesto a analizar precisamente esto, y claro es una de las tantas contradicciones que cada uno de nosotros tenemos. Porque uno no puede estar todo el tiempo diciendo “me encantan los gatos, es mi mascota preferida” y después ir y traer un perrito a la casa. O decir “soy fana de River, muero por la banda roja” y después seguir la campaña de Boca. Aunque en este último caso se justificaría si los bosteros estarían por descender.
¿Y en qué caso se justificaría qué un docente que trabaja y trabajó siempre en el Estado y defendió siempre la escuela pública de pronto manda a sus hijos a la escuela privada?
No sé. Dejo el debate abierto, yo no tengo hijos, si algún día los tengo veré qué hago.
Pero el artículo de hoy viene a cuento de que tengo de alumnos-dos-a hijos de una colega. Creo que es la primera vez que me pasa. Bien por la compañera. Ella más que nadie está autorizada a defender la escuela pública. Bien.
Y acá viene la idea: ¿Y si todos los docentes mandamos a nuestros hijos a escuelas del Estado?
Sería poner presión a nuestros compañeros. Claro, porque si nadie controla nada y cualquiera puede hacer cualquier cosa, teniendo a hijos de colegas quizás sea una forma de “obligar” a poner un poco más de empeño a los docentes, a que falten menos, quizás les importe a muchos docentes la imagen propia ante la mirada de otros colegas. Y en este caso, algo cambiaría en la conducta de algunos docentes.
Pero no sólo eso. Si hay líos, problemas, mamarrachos, etc. en el colegio donde van hijos de docentes, seguramente esos docentes harían algo para cambiar la situación. Y tendrían herramientas para hacerlo.
En la mayoría de las escuelas públicas estatales que yo conozco los chicos que asisten son desclasados. Son muy pobres, muchas veces ni padres tienen, y sus tutores son tíos, abuelos, y con una situación económica y cultural muy precaria que les imposibilita defenderse ante atropellos, injusticias, arbitrariedades que muchos veces se cometen en las escuelas.
¿No sería una loca idea? Y también que sean los políticos los que manden a sus hijos a las escuelas estatales. Pero bueno, ellos no lo harán. ¿Y los docentes?
Idea no tan loca.
Hasta Pronto
SERALE
Adjunto un tema. Tema que no tiene nada que ver con la entrada de hoy, aunque sí tiene algo que ver: este artículo lo escribí escuchando Carrie…
Chau.
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