Ganancias en la provincia afecta a uno de cada cinco docentes
Una de dos: o los maestros están cobrando un dineral o el impuesto a las Ganancias se apiada cada vez menos de sus salarios. Según datos a los que accedió Clarín , por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires en abril pasado tributaron Ganancias 56.509 docentes sobre un total de 260.000. En otras palabras: el gravamen ya alcanza a uno de cada cinco educadores bonaerenses.
En febrero habían pagado Ganancias 42.595 maestros de la provincia de Buenos Aires. El aumento en la cantidad de docentes que tributan el impuesto “obedece a que se subieron los salarios pero no se modificaron los topes de Ganancias”, explicó a Clarín Roberto Baradel, secretario general de SUTEBA.
A nivel nacional, el salario promedio de un maestro de grado con 10 años de antigüedad es de $3.200. Si ese docente cumple jornada doble, su salario se duplica. En la actualidad el piso para pagar el impuesto para los trabajadores solteros es de $5.782.
Los maestros de todas las jurisdicciones educativas del país ya tributan el impuesto, apuntó Stella Maldonado, secretaria general de CTERA. Y agregó: “Hasta hace unos pocos años sólo los docentes de la Patagonia (es decir los de salarios más elevados) lo pagaban”.
En la patagónica Río Negro hace rato que los maestros en actividad -y también los jubilados- están alcanzados por Ganancias. La diferencia es que antes lo pagaban muy pocos y ahora se le descuenta a la enorme mayoría de los docentes.
Su alcance se hizo tan masivo que la seccional General Roca del gremio de los docentes rionegrinos (UNTER) acaba de contratar los servicios de un contador. “Nos asesora sobre las formas de mitigar el impacto del impuesto”, contó Mario Floriani, titular de la seccional roquense del sindicato.
CTERA está convocando a los docentes de todo el país a la firma de un petitorio que se entregará en la AFIP en la que se reclama la reformulación del impuesto a las Ganancias.
“Hay que cambiar el concepto: el salario no es ganancia sino que tiene carácter alimentario”, dijo Baradel. “Debería haber un impuesto por nivel de ingreso como en la mayoría de los países. No es lo mismo tener $9.000 de ingreso que $40.000. Debería haber una profunda reforma tributaria que grave a los sectores de mayor capacidad contributiva”, completó el dirigente.
Como el resto de los trabajadores de muchas otras actividades, los maestros también se sienten afectados porque dejaron de percibir la asignación familiar por hijo.
De los casi 69.000 docentes de la provincia de Buenos Aires que tienen hijos menores de 18 años, en abril sólo recibieron la asignación 32.629. Aunque también son padres de menores de 18 años, otros 36.371 maestros no la cobraron porque sus salarios son mayores al tope actual ($5.200).
Roberto Baradel recordó que el sindicato reclama hace tiempo “la eliminación de los topes a las asignaciones familiares”.
Clarín.com
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