Feliz día
¿Quién fue Sarmiento? ¿Fue un turro? ¿Fue un intelectual conservador? ¿Fue un intelectual progresista?
Cada uno de nosotros seguramente tiene una idea de Sarmiento. Veamos ahora una opinión de un historiador mediático y poco querido por sus colegas historiadores-es más, es detestado por muchos de ellos-.
Dice Felipe Pigna:
“El autor de Facundo fue un pionero en entender que una educación dirigida según las ideas y los valores de los sectores dominantes: lejos de poner en peligro sus intereses, los reproducía. De todas formas, le costó muchísimo convencer a los poderosos de que la educación popular podría ser funcional a su proyecto. Si bien estaba obsesionado por la educación primaria, limitaba ese nivel de enseñanza la conveniencia de la educación popular: ‘La educación más arriba de la instrucción primaria la desprecio como medio de civilización. Es la educación primaria la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos’, escribió”.
¿Y? Fue Pigna el que escribió esto en la revista VIVA allá por Agosto.
A primera vista parecería que Sarmiento fue un conservador porque “la educación más arriba de la instrucción primaria la despreciaba”. Pero al mismo tiempo tengamos en cuenta que proponer la educación popular en la década de 1870 era progresista, casi “revolucionario” según las ideas de la época.
Sarmiento tenía cosas que habría siempre que volver a estudiar. Era un intelectual seguro, un tipo que se reinventaba a sí mismo constantemente. Por momentos progresista-siempre teniendo en cuenta su época-y por momento un turro mal.
Sarmiento fue el que le escribió a Mitre “General, si tiene que regar el suelo argentino con la sangre del gaucho que no le tiemble el pulso, pues es lo único de humano que tienen”…Un hijo de Puta.
Pero al mismo tiempo podía decir “el ejército no ha servido durante la administración de Roca sino para avasallar las libertades públicas (…) sólo sirve para asegurar el gobierno de las familias Roca y Juárez Celmán (…) póngase una cruz negra en el mapa de la República en cada uno de los puntos ocupados militarmente por un Roca y saltará a la vista si el ejercito tiene otra misión que la disipación de los caudales públicos a la familia Roca-Juárez”. Bien, ¿No?.
Y para finalizar, cuando era senador y se estaba discutiendo el presupuesto para la instalación de un ferrocarril, los senadores en determinado momento consideraron mucho aprobar 800.000 pesos de la época y Sarmiento decía “Hay que invertir 800 millones, no sólo 800.000 mil” y en ese momento muchos en el senado se empezaron a reír. Y ante la risa generalizada de los senadores dijo “Anoten, anoten, en las actas esas risas porque necesito que las generaciones venideras sepan con qué clase de necios he tenido que lidiar…”. Brillante.
Así era Sarmiento. Por momentos brillante, por momentos un turro, pero siempre un intelectual polémico. Siempre digno de volver a leer, para bien o para mal. Un estadista, para bien o para mal.
De lo que sí estoy seguro es que fue un estadista que se encuentra a años luz de los que hemos tenido en los últimos años. Estos últimos son verdaderos mamarrachos comparándolos con Sarmiento. Y eso que yo, al final de cuentas no soy Sarmientino, pero siempre puedo rescatar muchos de él, para bien o para mal.
Hasta Pronto
Feliz día, maestros argentinos.
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