Consejos para novatos (II)
Hay muchos seguidores del blog que recién empiezan en la docencia, e incluso estudiantes de terciarios, algunos de ellos me escriben cada tanto desde el link “contacto con el autor del blog”. Así, desde ahora, voy a intentar dar algunos consejos, mejor dicho sugerencias, ya que nunca me gustó aconsejar a nadie.
Son simplemente sugerencia de un profesor con casi 21 años de antigüedad que trabaja en Berazategui y que conoce algo del profundo conurbano. Mis sugerencias, en principio, no se aplican a las escuelas rurales o las del interior de la provincia de Buenos Aires ya que seguramente tienen otra realidad. Tampoco a las escuelas del interior, aunque hay generalidades que sí son comunes a todos los sistemas educativos del país.
A los estudiantes de los terciarios:
Cuando empiecen a tomar horas, y durante los primeros 3 ó 4 años de trabajo, tendrán un gran optimismo, creerán que la educación es la salvación, que la sociedad se podrá cambiar con nuestro trabajo, que el docente tiene inmejorables herramientas para cambiar al mundo y que la transformación empieza en el aula…
Pero después de 3 ó 4 años, lentamente-o rápidamente según en qué colegios “caigan”-se darán cuenta que es muy difícil cambiar un sistema, que todo es equivalente a nadar en un gran océano, y encima, con la corriente en contra. Entonces ese optimismo del principio irá desapareciendo, desvaneciéndose, y se empezarán a preocupar porque después de casi un lustro no tuvieron capacidad de ahorro y entonces empezaran a llenarse de horas para juntar unos mangos…
Cuando tengan alrededor de 10 años de antigüedad ya se sentirán absorbidos por el sistema, muchos de ustedes a esta altura estarán desmoralizados y estarán buscando una manera de tener menos alumnos a cargo y empezarán a preguntar e interesarse por los concursos directivos. En este caso, si llegan a ser directivos, la premisa fundamental es saber que nadie los obligó a concursar, por lo tanto tienen que aguantarse todas las contradicciones-y los quilombos-de un colegio.
Ser directivo tiene sus “pro y sus contras”. Los “pro” es porque lograrán una “cierta fama” y “un cacho” de poder, si gustan de estas pequeñas debilidades humanas-más un plus salarial interesante-tendrán que pagar algún precio. Antes de ir “a las contras” una cosa más a favor que tendrán es que nadie-o muy pocos-les va a discutir nada, por lo general los docentes somos sumisos y nos cuesta mucho expresar una opinión en contra de un directivo. Tendrán la posibilidad de faltar y no presentar constancias-eso es sólo para las bases-y ni que hablar si tienen dos o tres cargos…en un colegio podrán decir que están en el otro colegio cuando en realidad podrían estar tomando sol en la playa…(aunque no siempre es así, el sistema facilita estás cosas, de hecho lo que se observa desde los últimos años es la desolación en cientos de escuelas de la provincia, donde en muchas escuelas casi nunca hay directivos).
En cuanto a las contras, tendrán que saber escuchar, tener paciencia y, además, recibirán las contradicciones que caen desde “arriba”, muchas cosas serán absurdas, presiones para mantener a alumnos en la escuela, alumnos que no están para estar en una escuela. Muchas veces tendrán que soportar internas de compañeros directivos, llamadas del intendente de turno, trámites engorrosos, padres desubicados, cooperadora… pero siempre recuerden que nadie los obligó a estar en el cargo…
Ahora, si pasaron los 15-20 años de antigüedad, y no concursaron, ya estarán esperando la jubilación, a esta altura de la carrera ya habrán aceptando cómo funciona todo-al mismo tiempo que estarán olvidando todo lo que estudiaron-y muchas veces ya tendrán menos neuronas, tienen que sentirse satisfechos si llegan más o menos enteros psicológicamente a la jubilación, aunque muchas veces es difícil saberlo, ya que la primera premisa del chapita es no darse cuenta que lo esta…
Pequeñas sugerencias a los chicos que vienen detrás nuestro…
Serale
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