Obvio II
Hace un par de meses me encontré con un colega que trabajó conmigo en una escuela privada en ruta 2 y 21-entre los años ’94 y ‘97. Escuela religiosa de la que guardo buenos recuerdos.
Nos encontramos en el centro de Beraza y charlamos unos minutos. En un determinado momento me dijo “llegué a inspector antes de los 40 años” y me lo dijo como si eso fuera un gran logro.
Claro, yo lo miré y no le dije nada, al contrario, socarronamente le dije “te felicito, vos si que estás haciendo carrera”.
Lo cierto es que si uno cree que llega a un cargo y que por llegar joven es aún más meritorio es un boludo. Esto es una república, y los cargos burocráticos van y vienen, hoy estás arriba y mañana abajo, en el llano.
No hay casi nunca mérito alguno, o hay muy pocos. Llegar a ocupar ciertos cargos dependen de muchos factores: suerte porque cuando se concursa no hay aspirantes; suerte porque las preguntas del concurso fueron fáciles; “caradurísmo puro” al presentarse, coraje, contactos, antigüedad, etc.
Obviamente también hay a veces algunos méritos, pero no son para “sacar pecho”.
Doy ejemplos, y ejemplos con cargos “más importantes”:
Ratín fue diputado…
“Palito” fue gobernador…
Isabel Perón fue presidenta…
Podría dar mil ejemplos. Pero lo más importante es “lo otro que me dijo” mi ex-colega. Me preguntó si yo no iba a concursar en algún momento, y claro, le dije que “ni en pedo”, por mil razones pero además porque el cargo de inspector es un cargo político.
“NO, estás equivocado” me dijo, “yo soy independiente” siguió. Jejeje, ahí pude confirmar que es un “distraído”-por no decir otra cosa-.
El último cargo “medianamente independiente es el de director”, allí un docente puede marcar una forma de conducción, imponer ciertas ideas, hacer algunas cosas medianamente interesantes…
Pero los cargos por arriba de un director ya son cargos políticos. Es muy fácil de comprobarlo: si usted es uno de los casi 8 mil visitantes únicos que visita por mes el blog y es inspector haga la prueba de lo que digo. Vaya y opóngase a las políticas que bajan del municipio y vea cuánto dura en el cargo.
El año pasado ya había escrito sobre el peso del intendente-cualquiera sea, en cualquier distrito-en el sistema educativo dentro un distrito. ¿Ustedes tienen dudas de que al inspector jefe le sube o le baja el pulgar el intendente? Es el intendente el que llama a La Plata, o viceversa, desde la torre se llama al intendente de turno para aprobar o desaprobar el nombramiento de un inspector jefe. Está todo muy claro, no hay acto político que tenga algo que ver con la educación donde no se encuentre presente el inspector jefe…
Y los demás inspectores igual. “Yo soy independiente” me dijo mi colega. Y ahí está “la muñeca política de los barones del conurbano”, ahí, envolviendo a los inspectores con habilidad para “consensuar”…y claro, hay muchos que se creen esto de la independencia, y los que no se la creen están muy cómodos con el cargo y con el sueldo…como para decir algo.
En fin…
Hasta Pronto.
Saludos al Jesús María.
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