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Berazategui: semana del Cincuentenario

Publicado en por serale

Gran hermano en Bera...

 

Ojos que nos miran...

 

Ojo...que ya no hay intimidad...

 

"Moises" ve todo... para ver si se cumplen los 10 mandamientos...

 

 

 

 

 

 

Para la seguridad está bueno que nos vigilen...

 

 

 

 

 

 

Nunca antes los estados tuvieron a su disposición tantas herramientas para controlar a los ciudadanos minuto a minuto y nunca antes fue tan factible como ahora la materialización de las peores fantasías orwellianas. En sociedades atemorizadas, acaso más dispuestas que en el pasado a perder una cuota de libertad si ése es el precio de la seguridad, todo -o casi todo- puede caer bajo la mirada del moderno Gran Hermano.

 

¿Avanzamos hacia la instauración de sociedades vigiladas, pesadilla tan recurrente en los guiones de Hollywood?

 

¿Crecerá la tensión entre la libertad y la seguridad, los dos extremos de un debate que cobra fuerza en el Occidente libre y democrático?

 

De acuerdo con el último informe global de la organización británica Privacy International, correspondiente a 2007, "la tendencia de los gobiernos a archivar cada vez más información sobre sus ciudadanos y residentes se afianza en todo el mundo". En el plano local coincide con esta conclusión el sociólogo Luis Alberto Quevedo: "No hay duda de que avanzamos hacia modelos de mayor control ciudadano", señaló.

 

 

Algunos datos recientes de la realidad parecen apoyar este punto de vista. El anuncio que hizo este mes el FBI sobre la creación de la mayor base de datos del mundo ofrece un indicio concreto de que, al menos desde el gobierno norteamericano, existe la voluntad de avanzar en esa dirección. Y este mismo afán de un mayor control estatal se hace cada vez más evidente también en la Unión Europea.

 

Sobre todo en Gran Bretaña, la sociedad más vigilada de Europa y una de las más controladas del planeta, según los datos de 2007 de Privacy International. Se calcula que el londinense promedio es registrado unas 300 veces por día por las cámaras de seguridad. Hay 4,2 millones de cámaras en todo el país, una cada 14 habitantes, según datos de la organización de defensa de los derechos civiles Liberty.

 

 

La Stasi británica. Con esta expresión se refirió el escritor inglés Timothy Garton Ash hace pocos días al sistema de seguridad de su país, haciéndose eco del creciente debate sobre los límites de la intromisión estatal en aras de una mayor seguridad. "La capacidad invasiva del estado británico en el espacio privado de las personas -denunció- está absolutamente desbordada".

 

Efecto psicológico

Del mismo modo, la efectividad de los actuales sistemas de vigilancia, según opinó Quevedo, no reside sólo en el enorme caudal de información que manejan las bases de datos sino, además, en el efecto psicológico que produce el hecho de que la población conozca las posibilidades casi ilimitadas del control estatal. "Bentham dijo ya hace mucho que el mejor control del ciudadano se da mediante la internalización de la noción de que está siendo vigilado, y esto mismo funciona ahora: al Estado le conviene que los ciudadanos se sientan controlados", explicó.

 

Aunque también son muchas las opiniones que ponen en duda el alcance de esa eficacia: si sabemos que nos están observando, estamos prevenidos y buscaremos el modo de burlar el control.

 

Privacy International destaca en su informe anual que la tendencia de los estados a archivar cada vez más información sobre sus ciudadanos y residentes "lleva a la conclusión de que todos los ciudadanos, independientemente de su situación legal, están bajo sospecha".

 

Rusia, junto con China y Malasia, según el ranking de la organización internacional, son los países que más de cerca siguen los movimientos de sus ciudadanos. La Argentina ocupa un lugar intermedio en el listado: se destaca la existencia de ciertas salvaguardas a la privacidad de las personas pero, al mismo tiempo, se observa un debilitamiento de los mecanismos de protección de esta privacidad.

Este creciente control es rechazado por los grupos de defensa de las libertades civiles en todo el mundo, pero con especial vehemencia en Estados Unidos y Europa, donde es mayor la movilización social en contra del control estatal.

 
 
Imágenes en circulación
 

¿Se acerca el día en que cada acto de cada uno de nosotros podrá ser monitoreado por una autoridad ubicua y omnisciente, del tipo de la que imaginó Orwell?

 

En este escenario, todos pueden vigilar y ser vigilados. Y esto puede disparar temores de todo tipo. El miedo a ser espiada en su casa por un hacker a través de la pequeña cámara de su notebook, por ejemplo, llevó a una joven que refirió su historia a tapar la camarita con una cinta adhesiva. ¿Paranoia? ¿Temor infundado? En absoluto: vivimos rodeados de una tecnología en permanente evolución, que tanto puede facilitar la vida cotidiana como servir a los fines oficiales de prevenir delitos o, si cae en manos indebidas, prestarse a flagrantes violaciones a nuestra intimidad.

Esta tecnología incluye, desde ya, al teléfono celular que llevamos con nosotros a todas partes y que, llegado el caso, puede revelar no sólo con quién y de qué hablamos y a quiénes enviamos mensajes de texto, sino también dónde estamos, minuto a minuto, hasta cuando no lo estamos utilizando. Ya hace tiempo que el teléfono de línea tampoco es garantía de privacidad. Y mucho menos internet: cada correo electrónico que enviamos o recibimos y cada página web que visitamos deja una huella. Al igual que ocurre si participamos en un chat y, mucho más, si nos registramos en comunidades virtuales del tipo de Facebook y MySpace , donde muchos usuarios hablan de sí y de otros sin pudores, "cuelgan" fotos y desnudan intimidades que en otras épocas hubieran reservado para el diario de vida.

Del mismo modo, nuestros movimientos quedan registrados cada vez que retiramos plata de un cajero automático, pasamos por un peaje o nos movemos en un automóvil protegido de eventuales robos mediante un servicios de rastreo satelital. Si adherimos a una tarjeta de descuentos en una cadena comercial, nos asociamos a un video club o a un gimnasio, toda esa información quedará almacenada en alguna base de datos cuyo uso posterior desconocemos por completo. Así como ignoramos qué personas u organismos del Estado tienen acceso a nuestras huellas digitales y al registro de nuestro iris o de nuestro ADN, si es que alguna vez fueron registrados. (Y cabe la posibilidad algo siniestra de que hayan sido registrados sin que tuviéramos conocimiento de ello.)

 

Una de las premisas en la sociedad autoritaria de Orwell era que a los ciudadanos se les recordara constantemente que el Gran Hermano los estaba vigilando. Es difícil medir hoy si la pesadilla orwelliana se ha hecho realidad hasta ese extremo, sobre todo porque, más allá de que en algunos casos la observación esté centralizada en un estado, también se multiplica la vigilancia privada. Y entre tantas cámaras, así como lo último que descubriría un habitante del mar sería el agua -como razona el sociólogo Eli Chinoy-, es posible que vivamos ya en una sociedad vigilada y no hayamos terminado de darnos cuenta.

 

 

Nota completa:

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=991961

 

 

Hasta pronto

 

Excelente artículo. Es  la nueva sociedad de control, distinta a las sociedades disciplinaria de los siglos XVIII y XIX de las que nos hablaba Foucault

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G
<br /> Bueno, ya lo dijo Proudhon:<br /> <br /> “Ser gobernado significa ser vigilado, inspeccionado, espiado, dirigido, legislado, reglamentado, encasillado, adoctrinado, sermoneado, fiscalizado, estimado, apreciado, censurado, mandado, por<br /> seres que carecen de título, ciencia y virtud para ello…<br /> Ser gobernado significa ser anotado, registrado, empadronado, arancelado, sellado, medido, evaluado, cotizado, patentado, licenciado, autorizado, apostillado, amonestado, contenido, reformado,<br /> enmendado, corregido, al realizar cualquier operación, cualquier transacción, cualquier movimiento.<br /> Significa, so pretexto de utilidad pública y en nombre del interés general; verse obligado a pagar contribuciones, ser inspeccionado, saqueado, explotado, monopolizado, depredado, presionado,<br /> embaucado, robado, luego, a la menor queja, reprimido, multado, vilipendiado, vejado, acosado, maltratado, aporreado, desarmado, agarrotado, encarcelado, fusilado, ametrallado, juzgado, condenado,<br /> deportado, sacrificado, vendido, traicionado y, para colmo, burlado, ridiculizado, ultrajado, deshonrado. ¡Eso es el gobierno, esa es su justicia, esa es su moral!”<br /> <br /> Lo único nuevo es la tecnología. Pero los gobiernos y el estado son siempre los mismos.<br /> <br /> <br />
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S
<br /> <br /> JAJA. Sí, la historia demuestra las distintas formas de control. Cada una  producto y limitada a la tecnología de cada época. Con la tecnología de hoy ya la sociedad disciplinada no tiene<br /> sentido, de ahí la decadencia de las intituciones clásicas que conocemos para controlar los cuerpos.<br /> <br /> <br /> saludos.<br /> <br /> <br /> <br />