Aulas multiculturales II
Testimonios
Kevin Lombe
“A los blancos no les pegan. A nosotros, que somos negros, sí. Entonces cuando me saqué una mala nota, le pregunté a la seño si me iba a pegar con el cinturón, porque allá te castigan así”. Fue la primera sorpresa que se llevó Kevin –12 años, una sonrisa encantadora– apenas se instaló en el país. Estira un poco las palabras cuando habla: es la huella que le quedó del francés que se habla en el Congo, donde vivía. Hijo de un agregado de la embajada, se instaló en Colegiales hace tres años. Muy lejos de los ríos sinuosos del centro de Africa, se hizo hincha de River y avisa que quiere nacionalizarse para jugar en la Selección. “En Argentina tengo cosas que en mi país no tenía: la Play, la escuela y amigos que me quieren mucho”, enumera Kevin.
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Francesca Huaroto
La de esta alumna de siete años es una historia que conmovió a muchos en la escuela Esteban Echeverría. Las docentes la integraron y le dieron apoyo. Y también le consiguieron un refugio para empezar a salir de la situación de calle en la que vive. Pero ella de eso no habla. A Francesca le gusta contar de donde viene: “Nací en Lima y vine con mi mamá hace poquito. Mi papá está en Perú, trabajando. Mis dos hermanos también. Ojalá algún día vengan a vernos a mi mamá y a mí. La escuela me gusta mucho. Lo que aprendo se lo enseño a mis muñecas Florencia, Caty, Bety y Julieta”.
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Gaby y Luisa Chen
Era diciembre de 2001 y el supermercado de los papás de Luisa y Gaby había sido saqueado. El futuro en Buenos Aires era incierto para la familia Chen y tomaron una decisión muy difícil. “Nos mandaron a Pekín, a la casa de nuestros abuelos. Ahora mi papá tiene una lavandería y nos mandó a buscar. Llegamos en febrero”, cuenta Gaby. Ariel Wang Lin, de 13 años, es fundamental para las hermanas. Es argentino pero mantiene sus tradiciones chinas: conserva el idioma natal y vive en el Monasterio budista Fo Guang Shan, de la calle Crámer. “Ariel nos hace de traductor”, dicen las chicas.
Fuente:
Clarín.com
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