Adiós polimodal adiós III
En los anteriores artículos “colgué” una par de notas de distintos medios donde se trataba de explicar el fin del Polimodal. Pero ¿ya no existirá nunca más el polimodal?
Creo que no, su espíritu seguirá vivo por muchos años. Todas las reformas que vimos en los últimos años fueron solamente maquillajes, me temo que esta nueva reforma sea más de lo mismo. Un cambio de nombre y nada más.
La deserción seguirá, hoy ni con becas interesantes de 600 pesos anuales se asegura que el alumno siga estudiando.
Para vincular la escuela al mundo del trabajo como sostiene Oporto, primero se necesita crear trabajo. Y el desempleo se convirtió en estructural en nuestro país, tenemos un piso de aproximadamente del 8% que se convirtió en un núcleo duro de desempleo que la escuela no solucionará. Terminar con el desempleo depende de políticas económicas más profundas. Hay que terminar con el desempleo y el trabajo informal que también explica la pobreza.
Si no se termina la pobreza ningún sistema educativo puede ser exitoso. Fracaso y deserción escolar son dos características de nuestro sistema educativo, y ambos están ligados a la pobreza. Hay que cambiar la estructura económica, la estructura de producción, cambiar la matriz distributiva. En un país cuya principal industria es la de crear pobres, en un país donde caen bajo niveles de pobreza cientos de personas por día no hay ninguna posibilidad de tener un sistema educativo exitoso.
La situación social es explosiva. La pobreza es de-según mi posición-alrededor del 50 por ciento. No creo en la línea pedagógica de “salir de la pobreza a partir de la educación”. La mejora del sistema educativo debe ir acompañada de una mejora social. Debe ser un proceso paralelo, sino no será viable ninguna reforma educativa.
Se necesita revalorizar el título secundario, que la educación media sea una condición para una verdadera movilidad social y no solamente para encontrar-con suerte-un contrato basura. Los sectores más desprotegidos necesitan doble escolaridad, una escuela que los aleje de sus “circuitos”, una educación donde además de tener las materias tradicionales tengan, a contraturno, la posibilidad de practicar deportes, actividades artísticas, etc.
Para todo esto necesitamos otro tipo de Estado, cambiar la redistribución del ingreso escandalosamente regresiva. Y esto no se hizo ni siquiera durante los 6 años de crecimiento récord, y nuestra clase política por ahora no lo hará. Mejorar el sistema educativo implica por lo menos triplicar su presupuesto y para eso necesitamos redistribuir la renta nacional. Sino nada cambiará. Sino los anuncios de “cambios en la educación” solamente serán humo, humo de los vendedores de puentes de siempre.
Por eso señor Oporto, no sigan en la misma línea, por favor…
Hasta pronto
SERALE
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