Una buena…
Quiero compartir una buena noticia: parece que nuestros alumnos van más a las bibliotecas. Según una investigación de la dirección del Plan Nacional de Lectura que acaba de realizar un estudio sobre más de 600 escuelas primarias y secundarias en las provincias de Bs. As. Chubut y Formosa “en 2008, el 49,1% de los chicos del nivel primario acudió a la biblioteca de su escuela más de 6 veces. El 45,1% de los estudiantes secundarios también lo hizo en más de 6 ocasiones (…) También se anunció que el 88,5% de las escuelas argentinas tiene una biblioteca y el 70% de los colegios tiene un plan para fomentar el hábito de lecturas entre los estudiantes, aunque en el nivel secundario estas estrategias disminuyen a la mitad”.
Claro que tenemos que ver cuidadosamente cómo se hizo el estudio. Es verdad que en los últimos años la provincia de Buenos Aires mandó muchos libros a las instituciones. Pero el tema es saber si ese porcentaje de visitas de los alumnos a las bibliotecas del colegio incluye todas las veces que un docente manda a un chico a buscar el libro de texto. Porque mis alumnos van a “visitar la biblioteca” porque sino no pueden hacer el Trabajo práctico del día. Ir a buscar los libros no significa mucho…
En cuanto a que “el 70% de las escuelas tiene algún plan para fomentar la lectura” puedo decir que no existe en ninguno de los tres colegios donde trabajo.
Mi observación en el caso de las bibliotecas escolares es que si bien en los últimos años llegaron muchos libros no responden en ningún caso a las necesidades puntuales de la comunidad educativa. Los libros llegan y después los docentes tenemos que adaptarnos a ellos, no como debería ser, los libros deberían llegar por pedidos de los docentes. Así, se plantea situaciones donde muchos libros “están y no están”, muchos de ellos nunca son usados, simplemente porque no responden a los programas oficiales.
En el caso de historia es evidente. Los libros de historia son los más “rezagados”, recuerdo que han mandado libros de historia con programas que ya desaparecieron y otros que no responden a las verdaderas necesidades del alumno. Por ejemplo, los libros de “Historia Social Argentina” de Di Tella, que son imposible de usar por su complejidad para el alumno.
Y como soy muy mal pensado creo además que atrás de todos esos libros siempre debe haber algún tipo de negociado por parte de los Gobiernos con distintas editoriales y/o imprentas.
Fuente:
http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=30818
Hasta Pronto.
SERALE
Pd. Como yo sé que Mario Oporto lee el blog voy a hacerle “un mangazo”. ¿Podría mandar libros de historia a los colegios? Es que nos sentimos discriminados, hay muchos de inglés, de física y matemáticas, de sociología, pero de historia hay poco y nada.
Gracias Sr. Oporto.
Saludo Atte.
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