Casi el 30 por ciento de los padres cambiaría de escuela a sus hijos (II)
En el artículo anterior adjunté al blog una nota interesante para analizar.
¿Y qué puede decir un docente “perdido” en el profundo conurbano bonaerense?
Como parte integrante del profesorado de la educación media de la provincia de Buenos Aires tengo que reconocer que muchos de los argumentos de los padres son valederos. No tengo hijos, y si los tuviera, quizás yo mismo los mandaría a un colegio privado, de hecho todos los compañeros docentes que conozco mandan a sus hijos a escuelas privadas.
¿Contradicción? ¿Peleamos por la escuela pública y al mismo tiempo mandamos a nuestros hijos a escuelas privadas? Como seres humanos tenemos contradicciones, yo mismo tengo las mías, y esta contradicción es una de ellas. Y claro, esto no implica que no sigamos tratando de defender la escuela pública.
La queja de los padres por la cantidad de clases perdidas es real. En este mismo blog quedó asentado como se pierden clases por distintos motivos, y no sólo por los paros docentes, hay más días de clases que se pierden por distintos motivos que por los mismos paros: paros de auxiliares, cortes de luz, corte de agua, tanques de agua en mal estado, desratizaciones, desinfecciones, congresos pedagógicos, cursos y/o capacitaciones docentes, citaciones a los docentes por parte de parte autoridades, etc.
A partir de la investigación de la UCA (Universidad Católica Argentina) y de nuestra propia experiencia queda claro que la escuela pública es casi un ámbito exclusivo para los alumnos de más bajos recursos, ya que los chicos de la clase media van a la escuela privada. Y lo que también queda claro es que en la última década hubo una fuerte transferencia de la matrícula de alumnos desde la escuela pública a las privadas. En promedio, el 40 por ciento de los alumnos de todo el país van a escuelas privadas, porcentaje que sube a poco más del 50 por ciento en la ciudad de BS: AS.
Y Si la tendencia continua seguiremos perdiendo matrícula en los próximos años.
Hay un concepto que quiero rescatar: “Hay un discurso instalado de que la escuela privada es mejor que la pública y eso no es necesariamente así”. Idea de Inés Dussel, investigadora de FLACSO. Y es cierto, la escuela privada está muchas veces idealizada, pero hay escuelas y escuelas, hay muchos colegios públicos que no tienen nada que envidiarles a muchos colegios privados. La gran diferencia muchas veces es solamente la disparidad de recursos disponibles, y el menor ausentismos de los docentes. Pero también muchas veces la escuela privada está para solucionarles problemas a los alumnos. ¿Por qué? Bueno, porque muchas veces muchos alumnos de escuelas privadas son incapaces de hacer trabajos pedagógicos en tiempo y forma y muchas veces sus directivos “sugieren” esperarlos hasta límites superiores a lo aconsejables, simplemente porque el alumno paga su matrícula y “es un cliente” que no hay que perder.
La falta de vacantes es otro de los problemas que resalta el trabajo. Este problema es también real. No hay vacantes simplemente porque la inversión del Estado siempre está rezagada con respecto al crecimiento vegetativo de la población y sus necesidades, pero también por la mala planificación a la hora de construir instituciones. Falta espacio físico en ciertos barrios/zonas pero también sobran aulas en muchos colegios.
Problemas varios-varios problemas, pero en el fondo siempre creo que son los mismos. Problemas que traté-a lo largo de este blog- de explicar desde la óptica de un docente “perdido en el profundo conurbano bonaerense”.
Hasta Pronto
SERALE
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