La media 10 de Berazategui
Ayer pasé por el frente de la media 10 de Berazategui. Edificio majestuoso. Inaugurado este año. Se ve espléndido desde afuera. La media 10 es una escuela emplazada en un barrio periférico de dicha ciudad. Un barrio muy humilde, Villa Mitre. Cuando “el 603” (el colectivo que pasa por el barrio) recorre sus calle se ve la pobreza característica del “profundo conurbano bonaerense”. Una pobreza que duele, donde se nota que la mayoría de sus habitantes tienen sus necesidades básicas insatisfechas.
La verdad es que no estoy muy de acuerdo con que se hagan colegios en esos barrios. Y no es una “gorilada”, que se entienda. Uno de los tantos problemas de la educación es la segmentación. La segmentación es tan fuerte que las escuelas terminan convirtiéndose en guetos. La segmentación es tan profunda que los alumnos más pobres van a la escuela sin tener contacto con alumnos de otros sectores sociales. No tienen posibilidad de un intercambio cultural, ya que sólo se juntan con otros alumnos pobres. El intercambio cultural es la idea primaria de la educación desde que la educación pública se expandió con la ley 1420.Una de las virtudes de la educación pública de comienzos del siglo XX fue la interacción entre distintos grupos sociales. La segmentación es tan fuerte que las escuelas terminan siendo guetos, donde los pobres van a la escuela con los pobres, los hijos de la clase media van con sus pares y los ricos van a clase con los ricos. No se experimenta así la diversidad cultural que enriquece el crecimiento humano de cada uno de nosotros.
Creo que los alumnos de Villa Mitre deberían ir a otros colegios. Cuando los alumnos van “a la escuela del barrio” no hacen más que encontrarse con los mismos compañeros “de la esquina”. Muchos se inscriben en estos colegios a partir de una invitación de un amigo que le dice “vamos que está bueno” y para muchos ese “está bueno es la joda”. En este caso me consta que la disciplina de la media 10 es muy buena (bien por sus directivos) pero en muchos colegios periféricos de cualquier distrito del conurbano directamente no se puede dar clases. Muchas veces las peleas del barrio terminan de definirse en las aulas.
Todo esto también es válido para las escuelas periféricas de la ciudad de Buenos Aires. Las escuelas de Villa Soldati, Villa Lugano, las escuelas dentro de las villas de emergencia. En muchas ni siquiera hay profesores para cubrir los cargos, es que nadie se anima a ir a trabajar ahí, los taxistas no se animan a entrar y los colectivos son insuficientes y nadie se anima a esperarlos en una de las paradas existentes de noche.
Por supuesto que los chicos de Villa Mitre tienen los mismos derechos a estudiar como cualquier mortal. Lo que quiero decir es que tienen que conocer otras realidades. Intercambiar experiencias con sus pares de clase media, tienen que conocer otra realidad y que el mundo no es sólo pobreza y marginalidad. También los chicos de clase media deben conocer otras realidades, el desconocimiento es lo que lleva a la tan mentada y manipulada discriminación. Mostrarles un camino que pueden recorrer distinto al suyo. Y si son muy pobres mejoremos el tema de las becas. Así como están no sirven, tramitemos boletos estudiantiles gratis. Viajar en colectivo aunque sea 5 minutos es importante para el alumno. Salir de su barrio e ir a una institución céntrica con alumnos de otras clases sociales ya representa un “click” psicológico que puede ayudar a lo cognitivo.
La escuela pública fue pensada para que las clases social se mezclen. Para que el hijo del obrero se siente junto al hijo del abogado, para que el nativo se siente junto al hijo del inmigrante. El intercambio cultural a partir de la propia experiencia en el recreo es tan importante como los conocimientos fácticos.
Cuando los políticos de turno construyen estos colegios me parece que terminan practicando un falso progresismo. “La clásica” obra pública “para que se vea”, para la tribuna, pero nada cambia en lo sustancial, o lo que es peor, bajo consignas progresistas se terminan arraigando experiencias que terminan con efectos sin duda perversos, como es el caso de las escuelas en las villas. Después no se consiguen maestros. Pensemos ¿qué mensaje se le da a un alumno que tiene su escuela en el medio de la villa? Un poco de reflexión sobre el tema puede llevar a conclusiones nefastas.
Que quede claro que si digo todo esto no es por tener una mentalidad elitista, todo lo contrario, lo digo pensando en los chicos de estos barrios. Ya lo dijo Sarmiento: “hay que educar al soberano”, Yo agregaría "no encerrarlos en guetos".
Me despido saludando a los colegas de la media 10, espero que quede claro lo que quiero decir. Un abrazo.
Hasta la próxima
SERALE
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