Publicado en por Polimodalitos

En la Escuela Primaria N° 58 quieren olvidarse pronto de lo que vivieron hace dos semanas, cuando un grupo de delincuentes ingresó al edificio ubicado en Condarco y Sarratea, en el barrio La Florida de Quilmes Oeste, y al ver que no había cosas de valor para robar –salvo algunos herramientas de albañiles que estaban haciendo arreglos– provocaron destrozos en las aulas, donde rompieron sillas y escritorios, además de ensuciarlas al hacer sus necesidades.
Para dar vuelta de página y mirar hacia adelante, las autoridades y docentes del establecimiento y los padres de los alumnos pusieron literalmente manos a la obra y repararon los daños para que el lugar esté en condiciones para los 160 chicos de entre seis y 11 años que cumplen jornada completa.
Por eso, por estos días es común ver a toda la comunidad educativa arremangada, pintando y decorando las aulas que fueron dañadas por los vándalos. “Muchos papás se acercaban a traer a sus hijos y al ver lo que había pasado, lloraban de la impotencia en la puerta. Sin embargo, todos ofrecieron sus manos y su tiempo para reparar las pérdidas”, cuenta la directora, María Alejandra Monzón.
La escuela, que está orientada a la comunicación, cuenta con un equipo de 25 docentes y auxiliares. “Nosotros sentimos que ésta es nuestra casa. Por eso nos importa y la cuidamos como si lo fuera”, admite Miriam Alcazar, maestra y ex alumna del establecimiento. Los vecinos también se acercaron para donar pintura y otros elementos.
Monzón no sólo se puso al frente a los trabajos para reparar los destrozos, sino que también sumó a su esposo Miguel Janssens (50) y sus dos hijos, Federico (20) y Nicolás (15), quienes se hicieron presentes para colaborar. “Con mi familia pintamos las paredes de las aulas porque estaban en estado de deterioro. Mi marido se ocupó de los temas que tenían que ver con electricidad o cosas más complejas, ya que él entiende de esas cuestiones. Pero enseguida algunas colegas agarraron las brochas y no tuvieron problema en ensuciarse para ambientar los siete salones y que todo quede impecable”, comenta la directora.
Los vecinos reclaman mayor vigilancia en la zona para que estos hechos no se repitan. La EP N°58 es un establecimiento humilde en el que sueñan a lo grande. A diario organizan ferias y eventos especiales para recaudar fondos con el objetivo de tener biblioteca propia y realizar viajes por el interior y así los chicos conozcan el país.
“Lo que más me gusta es el patio y cómo está decorada el aula”, relata Zoe, alumna de 6° grado. “A mí me encanta venir y no me quiero ir de este lugar”, confiesa Ramiro, otro alumno del último año. En un rincón de La Florida, pese a todo, miran hacia adelante.
Clarín Zonales
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