La brecha socioeconómica y su impacto en la escuela
En su último informe referido a la prueba Terce, en la cual se evalúa a alumnos de los grados tercero y sexto del nivel primario de 15 países de América latina, la Unesco puso de manifiesto la variable de índole socioeconómica que incide en la brecha existente entre el rendimiento de quienes cursan en escuelas del sistema estatal y el de quienes lo hacen en colegios privados.
Una de las primeras observaciones relativas a los alumnos argentinos destaca el mejor rendimiento de los escolares matriculados en establecimientos del área privada, tanto en lectura como en ciencias naturales, que, en promedio, superaron por 30 puntos el promedio alcanzado por los chicos de las escuelas públicas. En cambio, en la evaluación relativa a matemática no hubo casi diferencias de rendimiento entre los alumnos de las escuelas de uno y otro sector, una vez descontada la incidencia de la variable socioeconómica.
En términos generales, el actual informe estima que es semejante la brecha de los aprendizajes entre las escuelas de una y otra jurisdicción en América latina, donde las diferencias registradas se atenúan o desaparecen cuando se considera la variable del nivel socioeconómico. Una diferencia significativa, en cambio, es la existente entre los resultados de las escuelas públicas urbanas y las rurales. En efecto, el análisis comparativo efectuado permite afirmar que los matriculados en las escuelas rurales lograron mejores resultados en las pruebas de lectura, ciencias y matemática que los del medio urbano.
Otra observación de relieve del mismo informe es que en los contextos sociales donde se registra mayor violencia se advierte que el rendimiento de los alumnos desciende entre 8 y 38 puntos. El comentario al respecto estima que la percepción frecuente de actos violentos ejerce un efecto negativo en el rendimiento escolar de los alumnos, aspecto que se acentúa en las comunidades aisladas, donde gravita perjudicialmente el menor contacto de la comunidad escolar, ya que el tejido social es más débil y la participación familiar es más deficitaria para alentar y apoyar al alumno a fin de que mejore sus rendimientos.
Con relación a nuestro país, el informe señala que la influencia del nivel socioeconómico tiene un carácter moderado, a diferencia del resto de los países de la región. En suma, nuestro sistema educativo es, según el informe, más igualitario que el promedio de América latina y, por esa cualidad, es más homogéneo en la distribución de los resultados.
Centrándonos en el análisis elaborado por la Unesco con referencia a las pruebas tomadas en la Argentina, puede afirmarse que coincide con otros juicios de estimación que se han venido reiterando acerca del estado de nuestro sistema educativo, si bien en este caso enfatiza la variable socioeconómica en los aprendizajes.
Lo apuntado obliga a multiplicar los esfuerzos para que la igualdad de oportunidades sea una realidad tangible, al tiempo que la capacitación docente y la optimización de los recursos humanos lleve aceleradamente hacia una profundización de mecanismos que avancen hacia una educación cada vez más personalizada, junto a otras innovaciones en áreas sensibles de la educación.
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