La Plata: Golazo de la Secundaria 64 en una jornada por la convivencia deportiva
Mientras el fútbol atraviesa tiempos violentos y turbulentos, la comunidad educativa de la Escuela Secundaria 64, del barrio La Loma, apostó a una jornada de convivencia deportiva. Ayer, alumnos, docentes y directivos fueron al colegio con las camisetas de sus equipos preferidos y trabajaron sobre las graves consecuencias que acarrea la “tolerancia cero” entre hinchadas rivales con videos, carteleras y gestos para comprobar que se puede compartir una actividad aunque las preferencias futbolísticas vayan por carriles opuestos.
Cuando ingresaron a la escuela de 41 y 22, fueron al salón de actos, vieron un video sobre las obras que realiza Lionel Messi con sus organizaciones no gubernamentales para ayudar a los que menos tienen; cómo Zlatan Ibrahimovic (el sueco que es figura del súper campeón de Francia, París Saint Germain) multiplica sus mensajes contra el hambre mundial y otras imágenes del fútbol que promueven proyectos de convivencia e integración.
La idea surgió hace varios meses. En las escuelas se sugiere que los chicos no vayan a las aulas con las camisetas de sus equipos para evitar que se produzcan episodios violentos. “Este pequeño gesto es para tomar al deporte más popular del país como escenario de convivencia entre hinchas de verdad, los que no ven al fútbol como un negocio. Ya se perdieron varias cosas en las canchas que estaban buenas. Por ejemplo no puede ir el visitante, pero igual hay problemas de enfrentamientos entre la parcialidad local. En estos tiempos difíciles nos pareció una idea fantástica impulsar una jornada de integración y los chicos están muy entusiasmados con estos emprendimientos escolares”, dijo María Márquez, directora del colegio, quien ayer estuvo toda la jornada con la camiseta de Gimnasia.
“La idea fue multiplicar algo positivo y por eso me gustó venir a clases con la camiseta”, dijo Lucía Arreta, alumna de sexto año
María Eugenia Cura, secretaria del colegio y fanática de Estudiantes, fue una de las principales impulsoras de esta iniciativa. “Estamos haciendo una jornada de convivencia con una propuesta poco común. Los chicos, a través del fútbol, expresan sus mensajes de integración, repudian a los violentos, a los que quieren dirimir por las vías que no corresponden los eventuales problemas que pueden surgir. Si después de la escuela vemos a la gente con las camisetas y no ocurre nada, por qué no la podemos traer al colegio, por qué hay que esconder los buenos sentimientos de pertenencia”, explicó Cura, que también es profesora de educación física.
SANO FOLCLORE
Ayer hubo momentos de cargadas, pero propias de aquel folclore que ahora se extraña. Sin apelar a las agresiones. Se juntaron docentes con las camisetas de Boca y River; alumnos con las casacas de Gimnasia y Estudiantes, y también hubo aquellos que llevaron las camisetas del Barcelona y el Real Madrid, dando razón a quienes aseguran que el fútbol se ha transformado en una aldea global y que más allá del país en el que se juegue hay hinchas en todos los rincones del mundo.
En los pasillos hubo carteles añorando la ausencia de público visitante en las canchas de fútbol. Desde el segundo semestre de 2013 que se juega sólo con parcialidad local en los torneos de Argentina. “Ser de un equipo u otro no tiene por qué transformarse en motivo de una violenta discordia”, apuntó Cura, quien agregó que “las clases transcurrieron en forma normal para los 520 alumnos que tiene la escuela entre los turnos mañana y tarde. Nunca hubo temor de algún desborde por esta propuesta”.
Márquez apunta que “en los últimos tres años, tiempo en el que se desarrollaron distintos programas de integración y convivencia, se duplicó la matrícula en este colegio. Es un resultado que se obtuvo haciendo apuestas como estas. Y la idea es que los chicos hagan las actividades con convencimiento y que les sume un conocimiento en el aula para aplicarlo en su cotidianeidad”. Propuestas similares se realizan en la Primaria 19, que comparte edificio con la secundaria.
Martín Crespo, docente de físico química, dijo que le pareció “una idea fantástica y por eso vine con la camiseta de River, equipo del que soy fanático y eso no me tiene que impedir compartir momentos con mis pares de Boca. Es una zoncera creer eso. Tenemos que apostar por la convivencia y los mejores ejemplos se dan con los hechos, no sólo con las palabras”. Santiago D’Anna, docente de Sociología, fanático de Boca, ayer compartió foto con Crespo y aseguró que “fue una de las mejores propuestas que se realizaron en los últimos tiempos. Algo diferente, un símbolo contundente para todos”.
TIEMPOS MODERNOS
Pero no todo fue videos, carteleras y mensajes. También la comunidad educativa se acopló a los tiempos modernos y ayer los chicos se sacaron selfies entre ellos con camisetas opuestas. El recreo fue un concierto de clics de los celulares y las imágenes no quedarán perdidas. Las autoridades de la Escuela 64, Cruce de Los Andes, decidieron organizar un concurso y los ganadores tendrán un premio que aún es sorpresa. Además, habrá una selección con las mejores fotos y serán parte de una exposición que se montará próximamente.
Orgullosos de haber dado un paso importante para dar lucha contra la violencia en el fútbol, y por la convivencia en la vida cotidiana, los alumnos, docentes y directivos pasaron una jornada diferente y no descartan que este gesto pueda multiplicarse en diferentes escuelas de la Región. “La idea fue multiplicar algo positivo y por eso me gustó venir a clases con la camiseta de Boca”, dijo Lucía Arreta, de sexto año, quien se abrazó en el patio con Franco Graff, de quinto año, que lució un buzo de River. Fue una de las tantas imágenes que quedaron grabadas en la escuela del barrio La Loma.
En la escuela hubo más de un antecedente de esta naturaleza. El año pasado se acercaron las autoridades de Estudiantes y de Gimnasia para participar de uno de los actos escolares. Márquez señala una foto que colgó en la dirección: “Soy muy fanática de Gimnasia, estoy en esta imagen con el ícono de Estudiantes, Juan Sebastián Verón y los dos con sonrisas espontáneas. Los que queremos este deporte sabemos que las diferencias no se dirimen con gestos feos o actitudes violentas. Hay muchos caminos para entender que sólo somos adversarios deportivos y que se puede convivir optando por distintos colores y sobre esto trabajamos constantemente en las aulas”.
eldia.com
/image%2F1539329%2F20150615%2Fob_d5fad2_images.jpeg)