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1 octubre 2016 6 01 /10 /octubre /2016 07:59

Integrar respetando la diversidad. Es el proyecto institucional de la Escuela 40 de Altos de San Lorenzo, donde conviven niños de 6 países. La jornada de interculturalidad es “la fiesta del año”

La interculturalidad llegó para quedarse a las escuelas públicas de la Región. Y hay equipos directivos y docentes que, lejos de aferrarse a fórmulas probadas en otros contextos, afrontaron la nueva realidad con naturalidad pero redoblando el trabajo, innovando, profundizando. ¿El resultado? Una comunidad integrada. Chicos, padres y docentes. Escuela y barrio.

En la Primaria Nº 40 situada en la esquina de 20 y 84, en Altos de San Lorenzo, conviven niños de seis nacionalidades.

Peruanos, paraguayos, bolivianos, colombianos, venezolanos y argentinos. Son quienes, al mismo tiempo, componen la población del barrio. Y ahí es donde la escuela se erigió en un referente muy importante para la integración de la comunidad. Se nota en las aulas. Pero también en las calles”, apunta la directora de la institución, María Laura Chaves.

La docente comenta que “en la escuela tenemos más de 400 alumnos, y el 45 por ciento proviene o desciende de padres de países limítrofes y no tanto”.

Con bailes y trajes típicos, los niños y sus padres desplegaron ayer un colorido que inundó el gran salón de actos del colegio. Hubo comidas de cada región. Flamearon todas las banderas. Un gran trabajo asomó detrás de la estupenda decoración. Fue un día de fiesta. La más importante de la Primaria 40: La Jornada de Interculturalidad.

“La que ideó este proyecto fue la directora anterior, María Inés Giusto”, reconoce Laura Chaves, quien recuerda que para la primera jornada -en 2011- ella era maestra de grado. Es decir que conoce el trabajo que se hace “desde la cocina”.

“Es que si bien un día al año se realiza la gran fiesta, con los chicos se trabaja en el aula todo el ciclo lectivo. Cada curso se dedica a un país, y desde allí se abordan todas las asignaturas. Es una experiencia muy pero muy interesante, que va creciendo y se va proyectando en las aulas y en las casas”, subraya María Laura.

“El hecho de que para esta fiesta una vecina boliviana se haya ofrecido a ayudar a otra paraguaya a cocinar, en el día a día del barrio no es un tema menor”, apuntó.

El proyecto de interculturalidad ya es parte de la escuela. “Lo que se busca es revalorizar todas y cada una de las culturas. Somos todos latinoamericanos y así lo vivimos aquí cada día”, dice.

Y cuenta que este año se sumó más gente a la que desde un comienzo trabaja con los niños y las maestras del establecimiento.

Una profesora de danzas peruanas, distintos grupos de folklore y hasta el Cónsul de Perú.

“Queremos un mundo donde quepan muchos mundos”, es el lema de la Escuela 40. Mundos que se unen a diario, pero que ayer estallaron en una fiesta de color, música, bailes, gastronomía y mucha alegría expresada por los niños, sus maestras, padres y abuelos.

 
eldia,com
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30 septiembre 2016 5 30 /09 /septiembre /2016 09:21

Por Guillermina Tiramonti. Investigadora de FLACSO y profesora de la UNLP.

El modelo disciplinar de las escuelas resulta de su propuesta pedagógica, o sea, de cómo organizan el proceso de enseñanza aprendizaje y qué roles definen para el alumno y para el docente.

La escuela tradicional, la que se instituyó en el siglo XIX y que marcó a fuego el sentido común de cómo debe ser una escuela, pensó al conocimiento como un conjunto de contenidos que debían ser incorporados por los alumnos, a medida que el docente los iba exponiendo en el frente de la clase, siempre con el auxilio de gráficos, mapas o cuadros.

Aquí los alumnos tienen un rol pasivo: solo deben prestar atención en silencio para registrar lo más fielmente posible aquello que se dice o se exhibe en el frente de la clase.

En las versiones más contemporáneas de esta escuela tradicional hay videos, proyecciones, intercambios entre alumnos y docentes, y trabajos grupales en los que los alumnos deben contestar una serie de preguntas buscando las respuestas en el manual de la materia de que se trate.

Niños y jóvenes, inmersos en el estimulante intercambio que les permiten las nuevas tecnologías, acostumbrados a la simultaneidad y la velocidad de los contactos, al ir venir de textos e imágenes, a la continua e interrumpida provocación de intervenir en el tránsito virtual; deben recortar diariamente una parte de su jornada, para escuchar una serie de clases en las que se les transmite una información que se puede encontrar en Internet o hacer como que se investiga compatibilizando preguntas y respuestas en un manual de clase.

A la compulsión de la quietud, a la obligada atención a lo carente de sentido e interés, le corresponden tumultuosos recreos en los que los alumnos se desahogan de tanta presión.

Hay, claro, otras propuestas pedagógicas, centradas en la creatividad y productividad de los alumnos, quienes allí investigan, resuelven problemas, inventan y construyen hipótesis que ponen a prueba conjuntamente con sus compañeros y docentes.

La disciplina, entonces, es otra.

No se espera el silencio sino el ruido del intercambio y del trabajo compartido. El movimiento que exige el desplazamiento para la consulta y el trabajo.

Aquí el recreo es un momento de descanso o de juego, no de desahogo.

Este modelo ya está presente en numerosas experiencias: en nuestro país, en la región y en muchas otras latitudes donde la tarea escolar se estructura en base a la asociación entre aprendizaje y gratificación, a la inversa de la asociación clásica entre enseñanza y sacrificio.

clarin.com

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30 septiembre 2016 5 30 /09 /septiembre /2016 09:18

El desorden en las aulas de la escuela secundaria no es solo una cuestión de conducta, sino un problema pedagógico.

En equipo. Cuando cambia la enseñanza, puede mejorar la disciplina.

Cuando llega barullo desde el aula de al lado, la primera hipótesis suele ser: no está el profesor. La segunda, que el docente de turno no tiene autoridad para mantener el orden. Pero, ¿por qué el silencio debería ser sinónimo de aprendizaje?

Las aulas de muchas secundarias se caracterizan por el desorden, según la prueba PISA, que ubicó a la Argentina en el último puesto del “ranking” de disciplina. El país obtuvo los peores indicadores de “ambiente de aprendizaje” entre los 65 participantes de la medición.

La mitad de los estudiantes de 15 años (49%) afirmó que es habitual que “los alumnos no escuchen al docente”; el índice es mucho más bajo en México (29%), y ni hablar en países asiáticos como Vietnam (7%). En Argentina, más de la mitad de los alumnos (51%) reconoció que suele haber “ruido y desorden” en clase: las cifras duplican las de Perú (24%) y Costa Rica (27%).

El clima de aprendizaje también se define por cuánto tiempo de clase se pierde cada día por el desorden en el aula. La mitad de los estudiantes argentinos admite que diariamente el docente “tiene que esperar mucho tiempo hasta que los alumnos hagan silencio”.

Varios expertos ven en este “desorden” no solo una cuestión de (mala) conducta, sino un problema pedagógico. Una clase ruidosa puede explicarse, entonces, como el síntoma de una propuesta de enseñanza poco atractiva, que no logra interesar a los estudiantes. En consecuencia, el desorden no se solucionaría con una disciplina más estricta, sino con una enseñanza más innovadora.

La tan mentada innovación pedagógica no equivale a utilizar tecnología, sino a transformar las maneras de enseñar, apuntando a encender en los chicos la curiosidad y la motivación por saber más.

El docente innovador “disfruta dentro del aula enseñando y logra que algunos se contagien de esa pasión por renovar el conocimiento, como quien contagia la risa a otros con su risa”, define Marta Libedinsky, profesora de Flacso, en su libro La innovación educativa en la era digital (Paidós). Y agrega que esta iniciativa se potencia cuando el docente intercambia con sus pares: “Para innovar hay que ser capaz de valorar las innovaciones de otros y tomarlas como fuente de inspiración”. Así, una escuela innovadora es la que promueve el trabajo en equipo entre los docentes.

En una clase innovadora puede haber discusión, argumentación, trabajo colaborativo, construcción colectiva del conocimiento, siempre bajo la guía del docente. Allí el silencio no siempre es bienvenido: al contrario, el ruido y el “desorden” son los mejores signos de que está sucediendo el aprendizaje.

 

Clarin.com

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29 septiembre 2016 4 29 /09 /septiembre /2016 09:57

Una vez más, el Premio Comunidad a la Educación ?organizado por Fundación LA NACION que busca involucrarse activamente en la mejora de la educación de nuestro país? reconoció la valiosa tarea que llevan adelante los docentes que usan su creatividad e ingenio para dar vida a proyectos que logran despertar el interés de sus alumnos.

La 10° edición del premio, organizado junto a Banco Galicia y Fundación Osde, tiene como objetivo apoyar los logros de aquellos equipos docentes que desarrollan proyectos creativos para mejorar la calidad educativa.

En este sentido, el foco del concurso, que además cuenta con el apoyo de Latam Argentina, Cimientos, Educar 2050, Telefé y la Universidad de San Andrés, es reconocer las iniciativas de escuelas de todo el país en situación de vulnerabilidad socioeconómica, que buscan mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje y a su vez impactan de forma positiva en la comunidad local.

Sobre un total de 255 iniciativas presentadas se eligieron tres ganadoras: el proyecto "La casa de Romina" de la Escuela Nehuen Peuman en Bariloche (Río Negro), a través del cual los alumnos ayudan a los vecinos de barrios humildes a mejorar sus viviendas y a resolver problemas vinculados con los sistemas de calefacción; el proyecto "Documentar el barrio" de la Escuela de Educación Secundaria Nº 1 en José C. Paz (Buenos Aires), que consiste en la realización de cortos documentales sobre cuestiones relacionadas con el mundo cotidiano de los estudiantes, y "Taller de subtitulado multimedial" de la Escuela de Comercio 1 DE 4 (CABA), que tiene como objetivo disminuir la tasa de asignaturas pendientes en inglés y lengua.

Aprender y ayudar

"Es muy gratificante ver cómo los alumnos aprenden ayudando a otros. De esta forma, los conocimientos no quedan en el olvido ya que los chicos pueden plasmarlo en una experiencia concreta. Ellos muestran cómo refaccionar las casas de quienes en el invierno la pasan mal y así mejoran juntos la eficiencia térmica utilizando elementos naturales para la construcción", explica Mariano Campi, responsable de la iniciativa de Río Negro.

Cada una de las tres escuelas galardonadas recibirá $ 100.000 para el fortalecimiento de su proyecto, la realización de un video documental, una capacitación docente, una tutoría y acompañamiento de su iniciativa y la difusión en medios periodísticos y publicitarios.

En esta oportunidad, las menciones especiales fueron otorgadas a los proyectos: "El cooperativismo como herramienta educativa" del IPEA Nº 239 Héctor M. C. Reynal en General Levalle (Córdoba); "P.A.S. Braille - Fabricación de cartelería en sistema braille para personas con discapacidad visual" del Centro de Educación Técnica N° 18 en Villa Regina (Río Negro); "Hermanados por el chaguar" del Instituto Agrotécnico San José Obrero, en Darregueira (Buenos Aires), y "Misión basura cero" de la Escuela Liceo Nº 10 (CABA).

El jurado estuvo compuesto por especialistas en educación de diferentes ámbitos: Magdalena Estrugamou (Fundación Cimientos), Juan Carlos Tedesco (ex ministro de Educación de la Nación y actualmente profesor universitario), Agustina Blanco (directora ejecutiva de Educar 2050), Patricio Bernabé (editor de LA NACION); Domingo Tavarone (maestro y profesor de castellano, literatura y latín); Inés Aguerrondo (ex subsecretaria de Programación del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación y actualmente investigadora y consultora de organismos internacionales) y María Eugenia Podestá (directora de la Escuela de Educación de la Udesa).

"Los proyectos ganadores son concretos, están muy bien pensados, generan impacto en la comunidad y parten de asumir una realidad institucional para tratar de revertirla. Los docentes se hacen responsables de los aprendizajes y logran sacar de la apatía a los alumnos para que encuentren sentido en ir a la escuela", resumió Tavarone.

Para saber más

Premio Comunidad

premio.fundacionlanacion.org.ar

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29 septiembre 2016 4 29 /09 /septiembre /2016 09:08

La imagen de alumnos corriendo para poder llegar a conseguir una vianda fría todavía le duele. La partida que les llegaba desde el gobierno porteño sólo alcanzaba para unos pocos de los 550 chicos que asisten a la Escuela Media N° 2, en Villa Real. Hoy consiguieron que el número ascienda a 300.

"Esto lo vemos desde fines del año pasado. Algunos se llevan parte de las viandas para sus familias. No te piden el plato de comida porque les da vergüenza. Pero los preceptores y tutores van haciendo un trabajo de hormiga para darnos cuenta y ahí se les gestiona con el colegio con el que hacemos contraturno que sí tienen vianda caliente para que se lleven. Y muchos van a un comedor comunitario que queda acá a una cuadra", dice Silvana Corso, directora de esta escuela secundaria.

Necesidad permanente

Esta realidad no los sorprende. Desde la escuela están acostumbrados a lidiar con la necesidad permanente, ya que casi el 95% de los alumnos son de Fuerte Apache y otras villas de la zona. Durante 2016, a las demandas de siempre se sumaron más padres sin trabajo, más chicos que faltan a clase, varios alumnos con sus casas incendiadas y más chicos que se hacen cargo de sus hermanos menores.

"Estamos teniendo que sostener la situación aunque eso no nos quita de nuestro foco educativo. Muchos de los padres de los chicos se están quedando sin trabajo y eso lo vemos porque nos están pidiendo la carga de SUBE que antes nos venía por Nación por el Plan Mejora", dice Corso.

Cuando los chicos empiezan a faltar se manda una trabajadora social a las casas. Y cuando no tienen ningún tipo de respuesta hacen una denuncia en la defensoría porque, por ley, los chicos tienen que estar escolarizados. "Esto cuando son menores de edad, porque acá tenemos muchos con sobreedad."

Familias disfuncionales, padres presos o con trabajo precario, violencia en los hogares. Todo esto es moneda corriente en la vida de esta escuela que hace todo lo posible por ser flexible desde lo pedagógico.

"Terminamos armando cualquier esquema y contemplando otros tiempos con tal de que terminen la escuela. Dejar un trimestre abierto, agregar otras opciones de exámenes, darles apoyo en contraturno. De lo demás se tienen que ocupar otras instituciones", aclara Corso.

Para contener todas las problemáticas de los alumnos cuentan con un gabinete de psicopedagoga (la única que tienen por planta), trabajadora social y psicóloga.

Otra realidad es que la gran mayoría de los alumnos trabajan en contraturno, algunos incluso durante toda la noche. "No se les regala nada, pero la escuela no los deja afuera nunca", resume.

Cómo colaborar

Escuela Media N° 2

(011) 4641-3563

lanacion.com

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29 septiembre 2016 4 29 /09 /septiembre /2016 09:05

Tener una mirada atenta. Lo suficiente como para detectar que a los padres les está costando más pagar la cuota, que una chica llevó sólo un huevo duro para almorzar o que otra está vomitando en el baño porque es bulímica.

Esto es lo que caracteriza al Colegio Buen Consejo, que busca hacer un acompañamiento cuerpo a cuerpo de cada alumno. Está en Barracas y recibe en su mayoría a chicos de la villa 21-24, Zavaleta y otras villas de la zona sur de la ciudad. Entre jardín, primaria y secundaria tienen 1037 alumnos.

"El 62% vive en situación de vulnerabilidad extrema y el resto, clase media baja. Cobramos una cuota de $ 380 en la primaria y vemos que a los papás les cuesta pagar. Como al comedor hay que pagarlo aparte y sale $ 500 por mes, desde el año pasado hay muchas alumnas que se pasaron a vianda. Todas estamos muy atentas a las chicas que traen viandas y cuando detectamos que traen poco, nos ocupamos de que lleven comida para su casa. Hay muchos ojos pendientes", explica Susana Fernández Pedemonte, representante legal de la escuela.

Escenario familiar complejo

El escenario familiar es complejo: padres analfabetos o con primario incompleto, situaciones de violencia, promiscuidad o abandono en los hogares, carencias de todo tipo, poco diálogo y hacinamiento, entre tantas otras. "Tenemos mucha continuidad en la historia de los chicos. Nuestra tarea es detectar las necesidades en las que el colegio pueda actuar. Y por ahora derivarlas en los casos en los que haga falta. Tenemos que ser muy conscientes de lo que podemos dar y no pasarnos de rosca. Eso nos cuesta", advierte Fernández Pedemonte

La escuela tiene psicopedagoga y una psicóloga que es voluntaria. Pero le falta una asistente social que ayude a enfrentar las situaciones más complejas. "La solución no se la podemos pedir al colegio, hay que exigírsela al Estado. No tenemos tiempo de ver qué ofrece el Estado como crédito para la vivienda y ese nexo nos está faltando", agregan desde la escuela.

Más allá de todo lo que ya hacen están pensando en sumar más servicios. Además del roperito solidario que tienen disponible para los alumnos que lo necesitan, están viendo de incorporar el desayuno o una copa de leche.

El contacto directo con las familias lo hace el capellán que funciona como una especie de asistente social. "Trabajamos mucho en las habilidades de comunicación y autoestima de los alumnos. Para que así puedan aprender a hablar. Buscamos no negar el conflicto, pero sí tratar de buscarle una solución", explica Inés Miguens, directora de estudios de la institución.

Cómo colaborar

Colegio Buen Consejo

www.buenconsejo.edu.ar

lanacion.com

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29 septiembre 2016 4 29 /09 /septiembre /2016 08:35

Ocuparse de que la alumna que llegó sin desayunar se lleve una vianda para su casa, ir a comprarles zapatillas y medias a los que llegan descalzos o con calzado deficiente, cargarles la SUBE para que puedan llegar al colegio, cuidar a sus hijos mientras están en clase y hasta ir a las defensorías a hacer denuncias de abusos y violencia familiar. De todo esto se encargan las escuelas que reciben a alumnos de contextos vulnerables, que convertidas en pulpos no consiguen paliar sus problemáticas cotidianas. ¿Cómo se puede enseñar con tantos problemas urgentes?

Las escuelas que atienden a chicos que viven en situación de pobreza son las que están más acostumbradas a atender estas realidades, mientras intentan no perder su misión pedagógica. Pero los chicos llegan con hambre, o no llegan porque tienen que salir a trabajar.

"El otro día una directora nos contó que un chiquito en invierno llegaba con los pies envueltos con bolsas de supermercado. Ellas fueron y le compraron con su propia plata zapatillas y medias. Y esto no es una acción aislada, pasa todo el tiempo. Les dan comida, hacen una colecta y les compran ropa abrigada. En otra escuela, una directora le prestó su tarjeta SUBE a la mamá de un alumno que tenía que ir al hospital", cuenta Silvina Gvirtz, secretaria de Ciencia, Tecnología y Políticas Educativas en el municipio de La Matanza.

La escuela siempre funcionó como termómetro de las problemáticas sociales: asiste cuando hace falta, detecta problemáticas intrafamiliares y brinda, en algunos casos, la única comida del día. Los especialistas consultados sostienen que en lo que va de 2016 la situación socioeconómica de sus alumnos empeoró y eso hizo crecer las demandas sociales..

Max Gulmanelli, secretario de Gestión Educativa del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación, reconoce que el desafío educativo es muy grande y que todavía hay mucho por hacer. "La escuela viene desde hace muchísimos años cubriendo otros roles que no le son propios, pero que hoy le son irrenunciables. Tenemos problemas de desnutrición en la escuela y es un desafío que hay que afrontar. El plan de Primera Infancia busca asistir a esta población con un fuerte acompañamiento del Estado", dice Gulmanelli.

En relación con las escuelas pulpo, el funcionario agrega que en general suelen tener muchos alumnos y es muy difícil poder mirar a cada chico a los ojos y conocer sus necesidades. "Intento viajar a dos provincias por semana y veo que la escuela viene cubriendo otros roles que tienen que ver con prevención de problemas de salud, acompañamiento social, la necesidad de articular con otros actores como la parroquia, el templo y ahí, en las organizaciones sociales, es en donde creemos que hay una enorme capacidad de trabajo."

La última frontera

Para Nieves Tapia, directora del Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (Clayss), es indudable que la crisis social afecta la vida de la escuela. "Si el nene se pone a llorar de hambre en la clase, te afecta. Si el docente tiene que ocuparse de atender necesidades familiares, evidentemente la escuela es la última frontera. Tenemos que ser conscientes de que los docentes tienen un límite de lo que pueden sostener. Necesitamos que el comedor escolar no sea la parte más importante de la escuela", sostiene.

Por su parte, los docentes hacen lo que pueden con los pocos recursos que tienen. ¿Se les está pidiendo demasiado?

"Es cotidiano en el Gran Buenos Aires, en la zona sur de la ciudad, en el conurbano y en las zonas rurales, que las escuelas sean la única presencia que ha quedado en pie del Estado. Ahora que aumentó el desempleo o hay más gente en los comedores comunitarios, hay que poner sobre la mesa que no se puede depositar todo sobre los docentes", dice Tapia.

La educación, en riesgo

Para Gustavo Iaies, director del Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP), los números respaldan una crisis social que pone en riesgo los objetivos educativos de la escuela para priorizar la contención social. "En esa ensalada, los últimos años han sido de cierto abandono de las cuestiones pedagógicas. Hoy la escuela convive con un contexto que no puede desconocer, pero para el que necesita instituciones que la auxilien, como la policía, el hospital y el municipio, para bancar situaciones que el director no puede solucionar. También se tiene que poner mucho más dura y exigirles a los padres", afirma Iaies.

Y agrega: "La escuela es la institución más creíble de la sociedad, justamente porque enseña. Y no puede perder esa misión. Muchos se preguntan: ¿qué le voy a enseñar a este pibe que tiene todas estas dificultades? Y yo digo que justamente porque tiene estas dificultades hay que enseñarle".

Para empezar a revertir esta situación, todos coinciden en que hace falta un trabajo articulado entre el Estado, los padres, las propias escuelas y la sociedad civil.

"Es necesario crear redes más eficientes que le permitan a la escuela dedicarse a educar y que las necesidades de alimentación, salud, documentación y violencia las cubra el Estado", opina Tapia.

Las propuestas de mejora de Gvirtz son muy concretas: aumentar la Asignación Universal por Hijo, incrementar las políticas alimentarias, ampliar las políticas sanitarias de diagnóstico y volver a llevar salud a la escuela. En el mediano y el largo plazos, tener más horas de clases y redistribuir el ingreso.

Desde el Gobierno, Gulmanelli afirma que se le está pidiendo demasiado a la escuela porque "como sociedad no estamos teniendo un correlato coherente con lo que le estamos dando. No me asustaría pedirle tanto si existiera un real compromiso de toda la sociedad con la educación, que es lo que estamos impulsando desde el ministerio".

Cómo colaborar

Manos Abiertas

www.manosabiertas.org.ar

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28 septiembre 2016 3 28 /09 /septiembre /2016 16:13

Lo expulsaron en junio, pero la familia recurrió a la Justicia, que ahora le dio la razón a la escuela.

Un alumno del colegio River Plate fue expulsado a mitad de año tras difundir entre sus amigos imágenes y videos en los que se lo veíateniendo sexo con una compañera del secundario. Los padres del adolescente recurrieron a la Justicia para solicitar la nulidad de la sanción. Sin embargo, la Cámara Nacional en lo Civil ahora convalidó la medida adoptada por la escuela y rechazó el pedido de la familia del chico.

La institución educativa tomó dicha determinación el 15 de junio, amparándose en el derecho de admisión, luego de enterarse de que este joven de 15 años, que se encontraba cursando segundo año, había compartido por WhatsApp fotos y filmaciones íntimas en las que aparecía junto a una compañera de su edad.

Con la intención de evitar que el adolescente quedara fuera del colegio, sus padres recurrieron a la Justicia, buscando la nulidad de la sanción y que se dictara una medida cautelar para que su hijo continuara con sus estudios en el establecimiento. Pero la Sala F de la Cámara no hizo lugar a ninguno de los dos pedidos y avaló la decisión del colegio, según confirmaron fuentes vinculadas al expediente al diario La Prensa.

Uno de los aspectos que tuvieron en cuenta los camaristas Eduardo Zannoni, Fernando Posse Saguier y José Luis Galmarini fue que no se trató de un episodio aislado. El alumno ya había sido amonestado en otras ocasiones por utilizar el teléfono celular en el aula, faltarle el respeto a sus profesores, falsificar la firma de su padre y no cumplir con algunas de las consignas del establecimiento.

clarin.com

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28 septiembre 2016 3 28 /09 /septiembre /2016 16:10

Por Marcela de la Fuente. Directora Ejecutiva del Colegio Madre Teresa *

Cuando pensamos la educación en contextos de vulnerabilidad no focalizamos sólo en la realidad de los niños que se encuentran en tal situación, sino que también tenemos que dimensionar otros aspectos: la comunidad, las escuelas y los equipos de trabajo. La tarea se torna compleja e implica un abordaje desde diferentes frentes. El trabajo diario debe generar propuestas que integren inclusión, contención y aprendizajes. No concebimos otra manera de pensar la educación en contextos de vulnerabilidad. Desde estos parámetros entendemos el trabajo de todo el sistema educativo y de la escuela como lugar privilegiado de contacto directo con el niño.

Los niños atraviesan innumerables carencias, las cuales tienen un fuerte impacto en su infancia y por supuesto en su escolaridad. Esto hace que los educadores debamos reconocer las trayectorias reales, sabiendo que la infancia es hoy, que no se puede esperar otras circunstancias. El desafío es hoy, en esta escuela y con estos niños.

Podemos comprobar –con catorce años de experiencia en Virreyes– que si se les presenta una propuesta educativa contextualizada con foco en los aprendizajes, logramos que los niños de contextos vulnerables accedan al mundo del conocimiento, que lo disfruten y puedan proyectar.

No es tarea sencilla pero se puede, si consideramos como punto de partida la certeza de que todos pueden aprender. La confianza en sus capacidades coloca al niño en un lugar de valor que lo impulsa a tener oportunidades y logros.

Desde esta concepción trabajamos para un desarrollo profesional del equipo docente y directivo, generando comunidades de aprendizaje, con un trabajo participativo en la toma de decisiones en relación a la tarea educativa, cultivando la implicación de cada actor escolar con los aprendizajes.

Acompañamos estos principios con un trabajo en red, que permite el abordaje de situaciones que representan la salud o protección del alumno. De esta manera actuamos como Institución que vela por la protección integral de sus derechos.

Esta interacción de actores y niveles, debe encuadrarse en un entorno motivador con liderazgos distribuidos que aliente y construya un proceso de mejora, en torno a un proyecto donde lo que busca son logros en los aprendizajes, donde los alumnos construyan el conocimiento, consigan ser aprendices independientes, con valores que promuevan su desarrollo, el de su entorno y estén y estemos preocupados y ocupados por el bien común.

* Escuela gratuita especializada en el trabajo con niños y jóvenes más vulnerables y sus familias

clarin.com

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28 septiembre 2016 3 28 /09 /septiembre /2016 16:03

Son una pieza clave para la mejora de las escuelas y los aprendizajes. Para los expertos, la carrera hoy no tiene incentivos.

Grupo GESTA, un grupo de directores de escuela que se autocapacitan en Provincia. / Lucia Merle

La Argentina tiene los directores de escuela de mayor edad en América Latina. Mientras la edad promedio aquí es de 47,5 años (el 45,7% tiene 50 años o más, y sólo un 16% menos de 40), en la región promedian los 44 años. Además, antes de ejercer el cargo, han estado unos 17 años dictando clase. Los datos surgen de un exhaustivo estudio sobre los directores de escuela en la Argentina realizado por Claudia Romero y Gabriela Krichesky de la Universidad Di Tella al que tuvo acceso Clarín.

“Los directores son una pieza clave para la mejora de las escuelas y los aprendizajes porque intervienen en la generación del clima escolar, del ambiente de aprendizaje. Es un referente educativo de la comunidad”, dice Claudia Romero, que señala: “Argentina está muy rezagada respecto de las políticas educativas sobre directores. No existen marcos o estándares para ejercer la función. No hay una política nacional para su formación y la carrera carece de incentivos. Un director es un docente que acumuló antigüedad al frente del aula pero que no ha sido formado para dirigir una escuela”.

El especialista Gustavo Iaies afirma que, dadas las actuales circunstancias, los directores no se ocupan suficientemente de tareas pedagógicas. “Hace poco hablé con un director que me dijo que el principal problema lo tiene con el carnicero: que no le trae buena carne y a tiempo, o que está llena de grasa. No puede ser que ese sea su principal problema. El director debería estar preocupado en los aprendizajes”, cuenta. No es el único que cree que el director aquí se la pasa “apagando incendios”.

“Un director es un líder que gobierna una escuela. Pero el liderazgo puede estar bien o mal ejercido”, explica la especialista Silvina Gvritz en su libro “Decálogo para la mejora escolar”. Y afirma que los efectos del liderazgo son mayores en las escuelas de contextos vulnerables.

Romero pone el acento en la carencia y la necesidad de instancias de formación para los directores. “Mejorar la formación y las condiciones de nuestros directores es una política estratégica, que tiene alto impacto en los resultados de los alumnos, que tiene bajo costo (si se compara con las políticas dirigidas a los docentes) y baja conflictividad ya que los gremios, los propios directores y los docentes acuerdan sobre la importancia del rol directivo”, dice Romero.

Además, el director necesita más poder de decisión, dice Iaies. “Hay que fortalecerlos. Los ministerios deben darles pocas pautas y claras. Y todo el apoyo para que puedan poner límites dentro de su escuela. Si no, se afecta su autoridad”.

 

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