Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación

Texto Libre

Estadísticas del Blog desde su creación al 31 de julio de 2013

 

 

 Fecha de creación: 19/02/2009
 Páginas vistas:  283 129 (total)
 *Visitantes únicos: 191 825
 Día récord: 05/06/2013 (5720 Páginas vistas)
 Mes récord: 10/2012 (19 456 Páginas vistas)

* Número de personas diferentes que visitaron tu blog en un día

 

 

 

 

visitantes online

reloj para blog html clock for websites contador de usuarios online
8 junio 2011 3 08 /06 /junio /2011 19:10

En el suplemento de Educación de Clarín de ayer salió una nota muy interesante sobre la crisis de autoridad en el aula, que convive con el desprestigio de la escuela. Una nota de Alfredo Dillon, la voy a colgar para que quede en el blog.

 

Por otro lado, y relacionado con el tema, y como sé que los nuevos seguidores del blog-los que se sumaron en el último año-por lo general no se ponen a leer los artículos viejos, voy a dejarles un link de lo qué a mí me pasó en Octubre de 2009:

 

http://polimodalitos.over-blog.es/article-visitado-por-una-madre-37930856.html

 

Hasta pronto

SERALE

 

Y Gracias nuevamente a Alfredo Dillon.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

Autoridad: Cómo reconstruirla

 

Alfredo Dillon
adillon@clarin.com

 

Puertas adentro del aula, las situaciones se repiten: problemas de disciplina, faltas de respeto, subestimación de la palabra y del rol docente. También se repiten las preguntas: ¿estamos ante una crisis de la autoridad de maestros y profesores? ¿Es porque la escuela perdió su prestigio? ¿Cómo revalorizar el lugar del docente en contextos de precariedad salarial y de "nuevas demandas" por parte de los alumnos? En este informe, docentes y especialistas intentan responder a estos interrogantes.

El desafío ­coinciden varios­ es construir nuevos modelos de autoridad. ¿Cómo? Están de acuerdo en evitar el viejo modelo del maestro amenazante, regla en mano y voz en alto. A la vez, afirman que eso no significa desconocer que todo proceso de aprendizaje requiere de una autoridad que lo conduzca.

"Autoridad no es mala palabra", advierten los docentes. Y, si bien nadie quiere caer en el autoritarismo, el otro extremo ­el libertinaje­ también es rechazado.

 

¿Qué es la autoridad? En latín, auctoritas significa "garantía". El que tiene autoridad es un garante: autoridad supone responsabilidad.

Si hoy la autoridad está en crisis, ¿eso significa que el docente ha dejado de ser el "garante" de un buen aprendizaje y de la disciplina? Las fuentes señalan que es necesario reconstruir la figura docente, para seguir garantizando los aprendizajes de los chicos. Las estrategias apuntan a crear nuevas maneras de relacionarse con los alumnos.


Cercanía y coherencia

 
El diálogo con los estudiantes aparece como una herramienta clave. Es que la autoridad surge de un vínculo, y todo vínculo tiene un ida y vuelta. La premisa: la mayoría de los chicos respetan a quien los respeta. Quieren que se los escuche y que les expliquen los fundamentos detrás de las decisiones que toma el docente o que define la institución. Ante una falta cometida por un estudiante, prefieren un docente que converse con ellos para indagar sobre los motivos de esa falta, antes que un reto, un grito o una sanción.

"Ellos valoran que dialogues con ellos, que no seas un sargento nilevantes la voz", sostiene Karina Bedrossian, maestra en el Colegio Mekhitarista.

La coherencia es otro factor clave: los chicos parecen estar pendientes de las actitudes de los docentes y de cómo estas se corresponden con su discurso. La mirada de los estudiantes es implacable: no vacilan a la hora de señalar las inconsistencias y reclaman que el docente actúe en función de las cosas que promete y las ideas que defiende en clase.

"Los chicos te marcan siempre las inconsistencias. Por ejemplo, si les prometés que vas a traer las pruebas corregidas el lunes y no las traés, enseguida te dicen: `Pero vos habías dicho que para el lunes iban a estar’", señala Karina.


Exigentes, pero cariñosos

 
También importa el saber: de acuerdo con los entrevistados, los docentes más respetados no suelen ser los que hacen lo imposible para que sus estudiantes zafen, sino los exigentes y los que conocen bien la materia que enseñan. "Ser exigente es una manera de mostrarles a los estudiantes que ellos pueden, una manera de respetarlos y ayudarlos a que descubran sus posibilidades", asegura Victoria Rosario, profesora de Inglés en el Colegio St. Catherine’s Moorlands.

 

Los testimonios coinciden en que, cuando un docente propone un vínculo demasiado cercano o es demasiado flexible con sus exigencias, es más probable que los chicos le pierdan el respeto. Por eso, una de las claves para construir autoridad es lograr el delicado equilibrio entre afecto y distancia. Los docentes encuentran hoy en las aulas a estudiantes que demandan conocimiento, pero también cariño. Esa dosis necesaria de afecto, sin embargo, no debería hacerles perder de vista a los chicos que el docente no es uno más.

 

"Hoy los chicos valoran mucho lo afectivo. Sobre todo los más chicos: necesitan que les demuestres que los querés. Eso no equivale a tratarlos de igual a igual; siempre tiene que haber un límite", dice Andrea Testa, profesora en el Liceo N° 9 Santiago Derqui.

 

Una crisis más amplia

 
El problema también tiene otra cara, que trasciende lo que ocurre en el aula: el desprestigio de las instituciones en general, fenómeno que no es sólo argentino, y que se proyecta a la escuela. Desde este punto de vista, la autoridad se construye dentro del aula, pero también fuera: en el hogar y en la sociedad.

 

Marco Grego, docente de Didáctica General en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, postula que "existen diferentes ideas sobre la autoridad" y que hoy el concepto "no significa lo mismo que hace treinta años". En diálogo con Clarín Educación, Grego señaló que "la crisis de la autoridad es un síntoma más de la crisis de las instituciones, que afecta no sólo a los docentes sino a la escuela ­y la sociedad­ en general".

 

Es lo que Silvia Duschatzky y Cristina Corea, investigadoras
de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), denominan la "desinstitucionalización de la escuela" y la "destitución del docente". El proceso de retroceso del Estado condujo, para estas especialistas, a un resquebrajamiento de las instituciones que dependían de él.


Reconquistar la autoridad

 
Tal vez el pedagogo Estanislao Antelo, profesor en la maestría en Gestión Educativa de la Universidad de San Andrés, sorprenda al relativizar la idea de una "crisis de la autoridad". Lo explica: "La autoridad, como casi todo en este mundo, se transforma. Los que hablan de la mentada crisis describen un mundo que no existió nunca, donde los alumnos respetaban a sus profesores, los hijos a sus padres, los automovilistas a los peatones, etcétera". ¿No invitan estas palabras a un momento de reflexión? Sin embargo, Antelo reconoce que "en la escuela han sucedido varios cambios que cuestionan la eficacia de la autoridad. El más importante consiste en que la autoridad no está dada por el rol (docente/padre/director), sino que cada uno tiene que salir a conquistarla.

 

Y eso es casi una contradicción, ya que la autoridad no se produce intencionalmente, no se obtiene por decreto ni en base a sermones, sino que es algo que algunos ceden o encuentran en otros".

 

Desde otro punto de vista, Alfredo Rojas Figueroa, especialista de la Unesco (y coautor con Nora Lambrecht del libro Construyendo autoridad moral desde las aulas ), subraya también los cambios que atravesó la escuela: "Los docentes hemos perdido muchos de los instrumentos tradicionales para constituirnos en autoridad: hace cincuenta años, el derecho a ejercer violencia a través de golpes, tiradas de pelo y otros semejantes. Hace veinte años, el derecho a expulsar a quienes no seguían las reglas.

Hoy lo primero ­felizmente­ está prohibido y lo segundo no es recomendado, porque la educación es un derecho. Además se ha instalado entre nuestros chicos una suerte de `cultura de la calle’ que festeja la violencia y el desconocimiento de toda autoridad", describe a Clarín Educación.


Una tarea conjunta

 
¿Cómo recuperar, entonces, el lugar perdido en este contexto de
"desinstitucionalización"? El investigador Gustavo Gotbeter explica que la construcción de la autoridad es una tarea que trasciende lo individual y debe ser acompañada desde la escuela. Gotbeter compara al docente con un árbitro: "En el fútbol, la autoridad del referí no es un efecto sólo individual. Cuando las comisiones directivas apañan a barrabravas, cuando hay periodistas que echan leña al fuego, cuando la policía hace la vista gorda, el referí no tiene margen de maniobra. La autoridad no es algo que se tiene como si fuera sólo un rasgo de personalidad: es un atributo que se entrega y se recibe. Y cuando en una escuela hay proyectos, gente comprometida, respeto por el otro; entonces hay autoridad".

Grego amplía: "El lugar social del docente se ha devaluado muchísimo. Es una tarea que se ha desprestigiado en varios sentidos: desde los salarios hasta la imagen de los docentes que suelen mostrar los medios de comunicación, que acostumbran acordarse de la escuela sólo para mostrar los conflictos, la violencia o los paros".

 

Si antes el docente era un típico representante de la clase media y podía vivir de su trabajo, hoy parecería que la docencia es una profesión que se elige «por descarte»".

De estos diagnósticos surge como cuenta pendiente la revalorización del rol docente. ¿Y dentro del aula? Grego concluye: "Pese a las adversidades, los chicos valoran ciertos rasgos en los docentes que ayudan a construir autoridad.

 

Respetan la coherencia y la pasión, admiran a una persona que se apasiona por su vocación. También valoran la exigencia y, sobre todo, rechazan la demagogia y la chantada. Prefieren a un profesor exigente antes que uno que les facilita las cosas para evitarse conflictos".

  

EL ROL DE LOS PADRES

 
" Cuando las autoridades son muchas, tienden a cancelarse entre sí, y la única autoridad efectiva es la de quien debe elegir entre ellas", explica el sociólogo
Zygmunt Bauman en su libro Modernidad líquida. En consecuencia, una de las claves para que los padres contribuyan a reforzar la autoridad docente es mostrarse coherentes con la palabra del maestro. Los especialistas coinciden: pocas cosas debilitan más la autoridad docente que las críticas o descalificaciones de los padres.

Pero no basta con preservar la coherencia y simplemente asentir a lo que el docente decida. Es necesario comprometerse con la educación de los chicos: un compromiso que implica estar dispuestos a involucrarse y a ponerse del lado del docente, incluso cuando los chicos pretendan una complicidad incondicional.

 

"A veces los padres apañan a sus hijos sin cuestionar para nada sus actitudes. Eso puede resultar muy contraproducente para la disciplina en el aula", señala la docente Andrea Testa. Es que para un alumno no puede haber mayor impunidad que la de saber que, haga lo que haga, cuenta con el apoyo de sus padres.

El especialista Gustavo Gotbeter resalta que la autoridad nunca puede lograrse de modo individual.

 

Por eso los padres son aliados fundamentales: "No se puede entender la autoridad como si fuera exclusivamente una responsabilidad individual de cada docente. La construcción de una autoridad sólida requiere que los docentes involucren a los padres, pero también a los alumnos, las autoridades y la comunidad en general en esa construcción".

 

Suplemento Educación Clarín

Compartir este post

Repost 0
Published by serale
Comenta este artículo

Comentarios

Maria Sol 08/04/2011 02:51


Muy bueno el articulo! Justamente tengo que hacer un trabajo para el profesorado donde estudio y me viene barbaro... por casualidad no tendras algun link para conseguir el suplemento
completo???
Saludos =)


serale 08/04/2011 14:57



Hola Maria Sol.


El Suplemento Educación de Clarín, lamentablemente, no está digitalizado. Es una decisión del equipo del diario.


Saludos y suerte con tu trabajo



Silvita 06/09/2011 12:12


Muy interesante el artículo. Enfoca el problema desde diversos ángulos. En mi caso, nunca me dio resultado fundamentar mis decisiones. Ya lo comenté en el blog. Yo digo: Porque lo digo yo". Y
punto. Esto lo aprendí de un rabino de Jabad Lubavitch, que decía que el chico tiene que aprender a confiar en el adulto, que lo que el adulto decide es lo mejor... jajaja...