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Es la escuela que tenemos

Publicado en por serale

En el artículo anterior colgué una noticia impactante, un director de Pergamino fue salvajemente golpeado por una madre que había sido citada por la mala conducta de su hijo.

 

Lamentablemente es una noticia casi cotidiana. Es una noticia que lamentablemente no está fuera de contexto. Es sí una noticia que quizás excede el grado de violencia actual que existe en las escuelas pero que es al mismo tiempo parte del contexto violento que se ve en las instituciones escolares.

 

En uno de de los últimos artículos trataba de explicar lo que veo en el sistema. Y decía en su momento que lo que veo es “un movimiento en reversa en la educación”. No sólo hay que luchar todos los días contra el desgano de los alumnos, con la apatía, con la mala conducta, sino que también hay que estar siempre atento a la violencia física y verbal.

 

Testimonio 1: “Hace un mes tomé una suplencia en una escuela de Ezpeleta, en la primera clase estaba un alumno con la netbook escuchando música, le pedí que la apagara y no me hizo caso. Le pedí nuevamente que la apague y el chico se levantó de la silla y me dijo ‘tranquila, no se altere que acá mando yo’, claro que ya después de eso me dieron ganas de renunciar, sigo pero es imposible que hagan algo, solamente hay dos que tratan de seguirme”.

 

Testimonio 2: “Hace como un mes, en mi escuela, en una de Villa Elisa, un alumno amenazó a un compañero que lo iba a cagar a trompadas, al otro día vino la madre del alumno amenazado a buscar a su compañero, entró pateando la puerta, empujó al preceptor, no la podíamos parar, en eso el vicedirector, agarró su maletín y se hizo el boludo, se fue a la mierda. Por suerte, entre cuatro paramos a la madre y no alcanzó a pegarle al chico que había amenazado a su hijo”.

 

Testimonio 3: “El año pasado yo cité al padre de un alumno que estaba vendiendo porro en la puerta del colegio. Cuando el padre vino y yo le expliqué la situación y me dijo ‘¿a usted le vende? Entonces no se meta…’. La verdad es que sentí miedo, me lo dijo con una cara…”.

 

Son apenas 3 testimonios de lo que escuche en los últimos días. El tema de la violencia ya es casi “normal” para los docentes. Es una de las consecuencias de meter a todo el mundo de “prepo” en la escuela. Es la famosa “inclusión truchoprogresista”. Inclusión que a la larga significa exclusión.

 

Igual que los planes sociales. Se otorgan, y después viene el discurso de la inclusión, pero a largo plazo termina siendo exclusión, simplemente porque se acostumbra a la gente a vivir de esa forma. Y vivir eternamente con un plan es directamente excluir para siempre al individuo de los circuitos formales de la sociedad.

 

Todo es producto de un crecimiento económico que permite repartir migajas, pero al mismo tiempo muestra la falta de desarrollo económico. Cualquier principiante de economía sabe la diferencia entre crecimiento y desarrollo económico. Lamentablemente el crecimiento económico de los últimos años nunca se tradujo en desarrollo.

 

El correlato de esos planes sociales y de esa inclusión social “truchoprogresista” es la inclusión en el sistema escolar a partir de la obligatoriedad y el anzuelo de la Asignación Universal por Hijos. Se obliga a ir a la escuela a quien no quiere para nada ir a estudiar, y a la larga es una falsa inclusión simplemente porque en esas condiciones jamás podrá un alumno recibir una buena educación.

 

Hay que replantear un montón de cosas en el sistema educativo. No puede ser que las legiones de alumnos violentos ganen y perjudiquen a los alumnos que sí quieren estudiar. La obligatoriedad de la educación obliga a ir a buscar al alumno a la casa aún cuando tiene 70 faltas, obliga a perdonar malas conductas, tanto que hay alumnos que tienen 15 ó 20 actas y siguen haciendo lo que quieren en las escuelas. Estas situaciones crean condiciones de injusticias con respecto de los alumnos que si cumplen con el rol de alumnos. Y los que más pierden son los alumnos que sí quieren estudiar.

 

Que la obligatoriedad sea hasta los 15 años. ¿Y qué hacemos con los chicos de 15-16-17-18 años? Acá viene el tema del desarrollo económico. Si tuviéremos un auténtico desarrollo esos chicos podrían insertarse en un mercado laboral, pero como eso no se hace la solución es controlarlos socialmente en las instituciones escolares. Y de ahí la obligatoriedad escolar. Y de todos modos la deserción sigue creciendo. Los alumnos siguen abandonando la escuela. Ya no alcanza con ser permisivos con los ausentes, con bajar el nivel, con la AUH…

 

Ejemplo: Anoche estuve en uno de mis cursos, es un cuarto año de “la nueva secundaria”, como la hoja donde tenía las notas y los presentes de los alumnos ya no tenía espacio tuve que pasar todo a una nueva hoja, y de paso depuraba la lista ya que tenía muchos alumnos tachados porque ya no vienen más. Cuando pasé la nueva lista, ya depurada, se veía claramente la deserción.

 

Total de alumnos en la primera semana de marzo: 21

Total de alumnos que quedan al 27 de septiembre: 12

Desertores: 21-12=9…casi un 50%!!!

 

Es un curso de un colegio vespertino. Es un curso donde muchos de eso alumnos que quedaron no están libres porque se les perdona algunas faltas, y de esos 12 que quedan seguramente van a pasar de año la mitad.

 

Conclusión: una masacre. Pasarán 5 ó 6 alumnos de un total original de 21 alumnos. Y pasarán con nada. Solamente por haber “sobrevivido”, yo todavía no pude tomar una prueba en serio…

Esto también pasa en Capital, y por eso Macri quiere reformar los planes de estudio para bajar la repitencia y la deserción.

 

Ya no alcanzan las Becas, la AUH, la escuela “tolera todo”, Plan Fines, el COA, el Plan Mejoras, etc.

La educación media es una lágrima, y que el relato oficial no intente convencerme de otra cosa, yo veo todo esto todos los días en las escuelas.

 

“Conmigo no”…

 

 

Hasta pronto

SERALE

 

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S

Coincido con vos en un 100%.


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