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27 junio 2017 2 27 /06 /junio /2017 10:00

CAPÍTULO 3: Formación y carrera docente

 

El desempeño profesional de los docentes constituye un factor clave para la mejora de la calidad educativa. La experiencia internacional muestra que la calidad de la educación de un país se define por la calidad de sus maestros y profesores. Esa misma experiencia muestra la necesidad de enfocar este tema desde un punto de vista sistémico, donde se destacan tres grandes dimensiones: la formación docente, la carrera y las condiciones de trabajo.

Durante los últimos años, el Estado nacional dio pasos relevantes en lo referido a la formación docente. Se creó el Instituto Nacional de Formación Docente (INFD), se creó el programa de formación continua universal y, a través de acuerdos marco se lograron mejoras en los salarios y en las condiciones de trabajo. Sin embargo, todavía existen deudas pendientes en relación con la implementación de políticas orientadas a mejorar las prácticas de enseñanza de los docentes en el aula y a reposicionar al docente en la escena pública, consolidar el vínculo con las familias y construir lazos de confianza para favorecer los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Debido a los avances logrados y el compromiso de asumir los desafíos pendientes, el Plan Nacional de Formación Docente (2016-2021), recientemente aprobado por CFE, y este Plan MAESTR@ se comprometen a promover una política integral para el sector docente, destinado a otorgarle la jerarquía acorde con las significativas responsabilidades que deben asumir.

 

Brindar una formación docente inicial y continua de calidad

 

Los diagnósticos disponibles acerca de la formación docente inicial en el país coinciden en señalar que existe una significativa fragmentación del sistema formador, percibido como un conglomerado de instituciones (institutos y universidades), débilmente articuladas entre sí. Asimismo, existe un alto grado de disociación entre los contenidos de la formación docente y las exigencias para el desempeño, provocado entre otros factores por la escasa o nula integración de las instituciones formadoras con las escuelas para las cuales se forman los docentes.

En el marco del Plan Nacional de Formación Docente 2007-2010, se desarrolló un importante conjunto de actividades con el propósito de enfrentar los problemas antes mencionados. Se aprobaron los Lineamientos Curriculares Nacionales para la Formación Docente Inicial; están en desarrollo los procesos de reformulación de las carreras de profesorado y de elaboración de diseños curriculares de todos los niveles y modalidades del sistema educativo argentino, para cumplir con lo dispuesto al respecto por la Ley de Educación Nacional y las resoluciones del Consejo Federal de Educación; se creó el Registro Federal de Instituciones y Ofertas de Formación Docente, administrado por el INFD, y se aprobaron los Lineamientos Nacionales para la Formación Docente Continua y el Desarrollo Profesional, orientados a lograr una mayor articulación ente formación y contextos de desempeño. Pese a estos logros de las políticas nacionales y provinciales de formación docente, existen desafíos pendientes en el sistema formador y en los conocimientos, las capacidades y las actitudes de sus egresados.

La formación inicial de los docentes es una de las claves para la transformación educativa en el mediano y largo plazo. Los jóvenes que hoy están ingresando a los institutos de formación docente serán los maestros y profesores de la primera mitad del siglo XXI. Es muy importante fortalecer la formación inicial tanto desde el punto de vista de los contenidos de dicha formación como de las instituciones responsables. La variable clave para este fortalecimiento son las instituciones y los profesores de los institutos de formación docente.

Esta formación debe permitir que los docentes de los ISFD dominen el manejo de las tecnologías de la información, dominen una segunda lengua, posean un conocimiento actualizado de sus disciplinas y de la didáctica de dichas disciplinas, sean capaces de trabajar en equipo y de formar para el trabajo en equipo, asuman y sean capaces de promover los valores vinculados a la construcción de sociedades justas, a la evaluación permanente y formativa para la toma de decisiones de mejora y al aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Las instituciones de formación docente también requieren de procesos de fortalecimiento que les permitan enfrentar con éxito los desafíos de la educación. El instrumento más importante para lograr este objetivo es un proceso de acreditación de los ISFD. Dicho proceso debe apoyarse en la auto-evaluación y las evaluaciones diagnósticas de los egresados de las carreras docentes, que identifiquen los principales problemas y propongan estrategias adecuadas para su resolución, el ajuste al planeamiento jurisdiccional de la oferta académica, la adecuación del proyecto institucional a la o las funciones que el ISFD se propone implementar, el grado de asociación o de vinculación con las escuelas del nivel para el que forma, el funcionamiento – en los ISFD de gestión estatal- de órganos colegiados de gobierno o de organismos consultivos con mecanismos periódicos de elección de los representantes, el nivel de concentración horaria de los formadores, la adecuación de los lineamientos curriculares de cada carrera a los jurisdiccionales y nacionales y la correspondencia entre los regímenes académicos propuestos y el perfil de los estudiantes de la formación.

La formación inicial de los docentes provocará impactos en el mediano y largo plazo. Mientras tanto, es fundamental desarrollar activas políticas de formación en servicio. Los diagnósticos al respecto coinciden en señalar el bajo impacto que han tenido las políticas en este campo, a pesar de los significativos recursos financieros asignadas a ellas. La falta de continuidad de dichas políticas, su concentración en la modalidad de cursos individuales y fuera del lugar de trabajo, su baja articulación con los problemas reales que enfrentan los docentes en el aula, han sido las causas más frecuentemente mencionadas para explicar este relativo fracaso. Para superar estas carencias es necesario desarrollar estrategias de formación en servicio que incorporen distintas modalidades y definan destinatarios prioritarios, y que fundamentalmente converjan sobre los temas prioritarios, los enfoques pedagógicos y la articulación con la carrera docente. En este sentido, son necesarias propuestas de formación continua orientadas a la mejora de los aprendizajes prioritarios, poniendo el foco en la escritura, la resolución de problemas y el uso activo de conceptos y modelos de las ciencias naturales y sociales para interpretar el mundo. Sumado a este gran desafío, es fundamental trabajar sobre el desarrollo de capacidades intra e interpersonales de los estudiantes.

En este Plan, también se postula la necesidad de invertir esfuerzos especiales en las figuras del Director de la escuela y el Supervisor, como líderes de los procesos de transformación, en el desarrollo de actividades específicas para formar a los docentes en la cultura de alfabetización digital, desarrollo de nuevas prácticas docentes basadas en la apropiación pertinente de las tecnologías y asociar estrechamente la formación docente con las prácticas de enseñanza en el aula. Para ello, es menester promover dispositivos de formación situada y especializada para supervisores, directores y docentes.

El manejo de estrategias pedagógicas adecuadas a los diferentes contextos sociales y culturales de los alumnos, así como a las exigencias de una enseñanza que debe preparar para el aprendizaje a lo largo de toda la vida y para una alfabetización de calidad tanto en el manejo de la lengua como de las ciencias, exige una formación pedagógica de alto nivel que se actualice en forma permanente.

En este sentido, es necesario generar condiciones e instrumentar mecanismos institucionales de estímulo y acompañamiento a los estudiantes que promuevan la opción por la docencia en las áreas de vacancia de cada jurisdicción y garanticen el acceso, la permanencia y el egreso de las carreras de formación docente en igualdad de oportunidades. Por ello, otra línea de trabajo, clave para garantizar la cantidad necesaria de docentes con la titulación requerida, consiste en profundizar la línea vigente de estímulos económicos para estudiantes y diseñar un nuevo modelo de becas "Compromiso Docente", con un monto más atractivo que el actual, orientado a las áreas de vacancia, que priorizará a los jóvenes con mejores antecedentes académicos y la vocación de desarrollar las competencias necesarias para el ejercicio de la profesión.

 

Crear un nuevo sistema de Carrera Docente

 

La Ley de Educación Nacional, recogiendo los resultados de diagnósticos y demandas de los docentes de escuelas primarias y secundarias, dispuso la obligación de diseñar una carrera docente que abriera dos caminos diferentes: el camino tradicional de acceso a funciones directivas y de supervisión y una nueva trayectoria que permitiera ascender sin dejar la sala de clase. Avanzar en esta dirección permitirá superar los altos niveles de frustración que tienen aquellos que desean ascender y no pueden hacerlo por la falta de oportunidades y, al mismo tiempo, permitir el ascenso en el dominio de competencias ligadas directamente al ejercicio de la docencia y no al cambio de funciones y de competencias. Asimismo, este diseño de carrera permitirá superar el esquema actual, donde la variable principal de mejoramiento de las condiciones salariales es la antigüedad.

En este esquema, el diseño de la carrera docente tiene que permitir una estrecha articulación entre los primeros años de ejercicio profesional y los últimos. El escalón más alto de la carrera docente debe ser el de monitor de los primeros años de ejercicio profesional de los docentes nuevos. Esta articulación permitirá una transferencia de los saberes y experiencias adquiridos en el servicio por los más expertos a los que recién ingresan.

 

Mejorar las condiciones salariales de los docentes

 

El salario es el principal, aunque no el único factor de las condiciones de trabajo de los docentes, y su importancia radica fundamentalmente en el impacto que tiene en el financiamiento de la educación.

En la historia reciente de nuestro sistema educativo la tendencia a una creciente escolarización y las permanentes restricciones fiscales que afectaron la capacidad de inversión de los gobiernos, pusieron en tensión dos objetivos claves de la política para el sector docente: ampliar la planta de personal para sostener la mayor oferta educativa y mejorar los salarios docentes.

En las décadas del 80 y 90 este conflicto fue resuelto a favor del incremento de la oferta. En esos años, la cantidad de docentes en el sistema creció al ritmo del aumento de la cobertura, particularmente en los niveles inicial y secundario. El costo de esta elección fue un largo proceso de depreciación del salario docente, que alcanzó su mínimo valor con la crisis de comienzos de siglo. A partir del año 2003, los salarios docentes acompañaron un período de crecimiento real de los salarios de la economía en general, que les permitió recuperar el poder adquisitivo perdido durante la crisis e incluso situarse en un nivel superior al que tenían al iniciar la década, aunque su relación con el salario Mínimo, Vital y Móvil se fue deteriorando pasando de ser igual a un 120% del Salario Mínimo, Vital y Móvil en 2005 a ser igual al mismo en diciembre del 2015.

Dada la organización del sistema educativo argentino, la política salarial docente es definida en el nivel provincial. Sin embargo, en los últimos años el gobierno nacional ha vuelto a intervenir en el pago de salarios docentes y ha creado instrumentos que dan forma a una política nacional a favor de las condiciones laborales del sector docente. La intervención del gobierno nacional tiene un primer componente de apoyo económico  a través del Fondo Nacional del Incentivo Docente y el Fondo de Compensación Salarial Docente.

En el acuerdo marco, instaurado por la Ley de Financiamiento Educativo, como instancia de negociación entre el gobierno nacional, los gobiernos provinciales (representados por una comisión de ministros de educación) y los sindicatos docentes de representación nacional se fijaba anualmente un piso salarial para el cargo testigo de un docente de nivel primario que inicia su carrera. Los primeros años de vigencia del acuerdo marco han mostrado resultados dispares. Por una parte, ha logrado definir anualmente el salario mínimo para todos los docentes del país con un incremento real en cada periodo. Sin embargo, la conflictividad docente se ha mantenido en muchas jurisdicciones, lo cual ha afectado la cantidad efectiva de días de clase y el incremento real en el Salario Docente fue menor al incremento del Salario Minimo, Vital y Móvil.

El Fondo de Compensación Salarial Docente consistía en el pago de una compensación nacional a todos los docentes de las provincias, cuyo salario mínimo negociado en el acuerdo marco jurisdiccional, quedaba por debajo del piso salarial docente negociado en el acuerdo marco nacional. Este esquema compensatorio no conseguía el objetivo primordial de mejorar el salario docente respecto del resto de los salarios de la Economía, ya que se les pagaba a una amplia cantidad de docentes que cobraban uno o más cargos con salarios por encima del piso salarial en las provincias beneficiadas y no se les pagaba a docentes de las provincias no beneficiadas que cobraban un cargo con un salario apenas mayor que el piso salarial docente. 

En el último acuerdo marco nacional, se acordó que el salario mínimo de un docente será siempre un 20% mayor al salario mínimo, vital y móvil definido anualmente por el consejo del salario y la Nación garantizará esto, con fondos del nuevo Fondo Compensador.

Por otra parte, el Ministerio del Interior negoció con las provincias beneficiarias del antiguo Fondo Compensador la disminución gradual de los fondos girados por este concepto según la siguiente escala: 2016 mismo monto que en 2015; 2017 = 75% de este monto; 2018 = 50%; 2019 = 25% de este monto y en 2020 desaparece este concepto.

 

De esta forma, cada jurisdiccion, según sus posibilidades y realidad económica será responsable de  negociar los salarios docentes en los respectivos acuerdos marco jurisdiccionales y la Nación garantizará, a través del nuevo Fondo Compensador que el salario mínimo docente, independientemente de las condiciones de la provincia en donde el docente ejerza, se encuentre siempre como minimo un 20% por encima del salario mínimo, vital y móvil.

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Published by Polimodalitos
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