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28 marzo 2017 2 28 /03 /marzo /2017 09:40

Advierten que en un barrio de Moreno 1 de cada 3 alumnos no tiene vacante

Soledad González (34) es mamá de diez chicos en edad escolar, pero no puede mandar a ninguno al colegio. “Me recorrí todas las escuelas de la zona pero no consigo vacantes, ni para jardín, ni para primaria, ni para secundaria. Me ponen en lista de espera y me dicen que me van a llamar pero nunca lo hacen. En 2016, se quedaron todos en la casa. No quiero que este año pase lo mismo”, cuenta Soledad. La mujer lleva en brazos a Wanda (3), la más chica, que dice que quiere ir al jardín “para jugar, tener amigos y una maestra”. Esta mamá es una de las tantas que sufre la falta de vacantes y que se acercó al centro comunitario “La Pachamama”, ubicado en Los Hornos, Cuartel V, en Moreno, para compartir su historia (y varias rondas de tereré) con Clarín. Afuera llueve fuerte y a algunas madres se las ve preocupadas por el regreso a sus casas. “Nos inundamos siempre. Hace poco tuvo que venir Defensa Civil a sacar a varios”, suma Soledad.

La casa de esta mamá y de su marido Maximiliano Heredia (60), que es papá de sus últimos ocho hijos, queda unas 7 cuadras al fondo y a la derecha por caminos de tierra y pasto que, a esta hora, son puro barro. Ni el colectivo 365 -el único que entra al barrio- ni los autos llegan a cubrir ese tramo cuando caen unas gotas. Varias madres acompañan a Clarín hasta el lugar. Algunas sortean charcos, apuntando a pisar en las partes de tierra que se ven más firmen, otras directamente patinan en la tierra mojada. Todas terminan enchastradas

Soledad invita a pasar al terreno en el que levantaron con sus propias manos una precaria vivienda con algunas partes de ladrillo y bastante chapa. Ahí están los diez: de 3, 5, 7, 9, 10, 11, 12, 14, 15 y 16. Anabel (15) cuenta que dos veces por semana van al apoyo escolar del Comedor de Marta. El resto de los días ella, que llegó a completar segundo año del secundario en 2015 cuando vivían en Boulogne, le enseña a los más chicos. “Jugamos a la maestra. Uso mis apuntes viejos y los ayudo a aprender a contar, a leer”, explica la adolescente que quiere retomar sus estudios para tener un buen trabajo

Advierten que en un barrio de Moreno 1 de cada 3 alumnos no tiene vacante

Carmen Figueredo (28) vive una situación similar. Tiene cuatro hijos de 5, 7, 9 y 11 y no consigue vacantes. Vino de Paraguay hace 6 años a trabajar y hace uno y medio que trajo a los chicos. Desde entonces que no van a la escuela. “Fui a los cuatro colegios de la zona y nada. Yo no pude terminar mis estudios, llegué hasta sexto grado, y no quiero que a mis hijos les pase lo mismo”, dice Carmen. “Dios quiera que este año consigan un lugar”, relata.

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Cristina Alboni, vecina y delegada barrial, es mamá de dos chicos, Luca (11) y David (14). Ella llegó a Moreno hace 5 años y cuenta que sus hijos no fueron a clases por falta de vacantes los primeros dos. “Me costó mucho. Por suerte, un maestro me ayudó y terminó anotándolos en la escuela rural Nº 5”, resume y aclara que las condiciones en ese colegio no son las mejores. “Cuando entraron eran 60 chicos por aula y les pedían que llevaran sillas de sus casas para sentarse. Ahora, abrieron el turno tarde y son 35 por clase”, agrega Cristina. Para llegar hasta allá sus hijos tienen que caminar 18 cuadras por calles de tierra hasta la parada del 365 y luego tomar el 440 sobre la Ruta 24. Recientemente, sumaron un nuevo problema: el segundo colectivo que levantaba “de favor” aunque cobrándoles a varios alumnos fuera de su recorrido, en el trayecto final hacia los talleres de la línea, dejó de hacerlo y ahora los nenes tienen que caminar por el costado de la ruta unas 20 cuadras. Luca (11) sabe que bastante más cerca de su casa, justo al lado del Jardín Nº 964- que abrió el año pasado- hay un terreno reservado para hacer una primaria. Él quiere ir ahí. “Me gustaría que hicieran esa escuela para no tener que caminar tanto”, dice.

En 2009, Los Hornos estaba formado por seis manzanas. Hoy son alrededor de 350, según María Melgarejo (39), vecina y referente de “La Pachamama”. Ella tiene cuatro hijos. A uno de ellos decidió mandarlo a vivir a Misiones. “Lo hice porque no conseguía vacante para el secundario. Además, quería evitarle las situaciones de violencia que se viven entre adolescentes en la zona”, comparte María, que dice que el problema de las vacantes está a la vista. “En la escuela Nº 69 tuvieron que cerrar el comedor. Decidieron usar ese salón como aula. Ahí tiene A, B, C, D, E y hasta F. Además, los chicos van cuatro días por semana. Esto lo hacen porque algunos cursos no cuentan con aula propia y se tienen que ir turnando”, agrega.

Según un relevamiento realizado por la ONG El Arca, con el apoyo de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), el 34% de los chicos de Los Hornos no tiene vacantes en jardín, primaria ni secundaria. Y de los que sí van a la escuela, el 74% debe caminar entre 3 y 5 kilómetros. “Por las distancias y las malas condiciones de acceso, la asistencia a clase es baja. Además, por aula hay entre 37 y 45 chicos, cuando según las normas de la Dirección General de Escuelas de la Provincia no deberían superar los 25 en esos salones que tienen 30 metros cuadrados”, aporta Cristian Consoli, sociólogo y referente de El Arca

Por esta dura realidad es que Diana De la Rosa (30), mamá de Naiara (9) y Francisco (5) se siente una verdadera afortunada. “Fue difícil, pero conseguí vacantes y mis dos hijos van a la escuela Nº 62. Camino 20 cuadras por calles de tierra todos los días con ellos. Cuando mi nena se queja por el sol o la lluvia, yo le digo que tiene que estar contenta y orgullosa por poder ir a la escuela y le recuerdo que muchos vecinos nuestros no tienen esa posibilidad. Cuando se lo digo, ella se emociona”, cuenta Diana que hace changas los sábados y domingos como empleada doméstica y manicura porque en la semana se dedica a los chicos y a estudiar. “Estoy terminando el secundario. Con el título, espero encontrar un trabajo mejor”, cierra.

 

clarin.com

 

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Published by Polimodalitos
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