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14 mayo 2016 6 14 /05 /mayo /2016 09:50

A distancia. Los jóvenes con problemas, fuera de las aulas. | ilustración: Marta Toledo

Por Josefina Hagelstrom.

En Mendoza, los alumnos conflictivos o con gran cantidad de inasistencias serán derivados a las clases virtuales. Así lo determinó la Dirección General de Escuelas de esa provincia, en una resolución que saldrá en los próximos días, mediante la cual buscan implementar un programa que ya se utiliza con los chicos que viven en zonas rurales y no pueden llegar a la escuela.

Según aclaran en la provincia, se aplicará únicamente en casos excepcionales, donde la escuela ya haya agotado todos los recursos, y ésta se considere una opción necesaria para evitar que el adolescente abandone el secundario.

“Queremos que el chico vaya a la escuela y no pierda la mediación con el docente, pero consideramos que hay casos especiales, con problemáticas que van a ser estudiadas por un supervisor, quien determinará si corresponde sumarlos al programa y que puedan reincorporarse al año siguiente”, explica Sara Lucero, la directora de Educación Secundaria local. La idea es que esos chicos trabajen con un docente que hará de tutor, y con los contenidos que se suben a la plataforma de las aulas virtuales. Además, deberán asistir entre dos y tres veces por semana a la escuela, para un seguimiento de lo aprendido y rendir exámenes.

La medida forma parte de la modalidad de escolaridad que anunció a comienzos de año el titular de la Dirección General de Educación mendocina, Jaime Correas, que se refería al programa advirtiendo que “hay una cantidad de posibilidades de escolaridad protegida que van desde la educación virtual, aulas de agilización de los conocimientos y una serie de cosas que harán que ese chico o esos chicos conflictivos no tengan el mismo régimen que los chicos que se portan bien”, según publicó entonces el diario Los Andes.

En Mendoza, como en gran parte del país, el grado de repitencia es alto: allí, tienen un 30% de repetidores en la secundaria, y una deserción alta, de casi el 50%. Frente a esta problemática, buscan combatir con la virtualidad alguno de esos problemas, también en alumnos que, por distintos motivos, superan el índice de inasistencias y no vuelven a la escuela. “Tenemos un formato muy rico de educación digital, con profesores contenidistas (que hacen de tutores) que preparan el material que está subido a una plataforma, donde cada alumno tiene un usuario, baja la información y el profesor puede controlar cuántas veces se consulta el material, o si ingresa a la plataforma”, explica Lucero.

En el caso de los chicos con problemas de convivencia o de asistencia, el tutor es quien está en contacto con la institución y los padres. “La idea principal es que no queden chicos fuera del sistema y que puedan acceder a una educación de calidad desde una plataforma cuyos contenidos se adaptan al diseño curricular”, agrega Mónica Pérez, directora de Políticas Digitales.

Debate. Para los especialistas en educación, se deben tener recaudos con medidas así. “Uno cree que la virtualidad es fácil, pero no lo es: se necesita mucha organización con los tiempos y tener una constancia de todos los días. Ahí es donde lo veo difícil, porque si tenés un chico al que no le interesa la escuela y tiene problemas de conducta, no creo que ese interés lo encuentre en la virtualidad”, dice Mayra Botta, psicopedagoga y especialista en temas de tecnología y educación.

“En el caso de un chico que se quedó libre porque no le interesa, o tiene un contexto familiar complicado, no sé si es una buena estrategia. Se necesita un buen tutor y un acompañamiento constante para que no se genere esa sensación de estar solo frente a la computadora. Creo que las tecnologías colaboran más cuando son un complemento”, agrega.

“La pregunta que yo me haría es qué pasa con un chico al que le cuesta vivir en sociedad y tiene dificultades para aceptar normas, y que en su trayectoria escolar nadie le pudo dar una solución, cuando termina solo en su casa con los contenidos”, analiza por su parte Ariel Zysman, pedagogo  y docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. “Venimos de una práctica escolar donde la secundaria ya tiende a ser excluyente, así que habría que trabajar más con los directores y profesores para entender en qué casos este acompañamiento que la escuela no pudo hacer puede reemplazarse con la tecnología. En un chico con conflictos con la norma, es difícil que lo logre en su casa si no lo logró en clase”, dice.

 

Un aula ‘global’ para expatriados

La educación virtual para los casos de chicos que viven lejos de las escuelas, en zonas rurales o inaccesibles, es utilizada por otras provincias, como Salta. Y a nivel nacional, existe también el Servicio de Educación a Distancia (SEAD), el programa que el Ministerio de Educación de la Nación tiene para los hijos de los argentinos que viven en el exterior.

Se trata de un servicio para los chicos de primaria, donde a través de clases virtuales siguen los contenidos de lo que están viendo en su mismo nivel en el país, para facilitar así su reincorporación al sistema educativo local. La única condición es que estén escolarizado en el país donde están momentáneamente.

“A mí me funcionó superbien, y si vos sabés que vas a volver, tu hijo vuelve con el mismo nivel que tienen en Argentina; los padres tenemos que tomar un compromiso importante, porque te mandan el examen para que veas si fijó los contenidos y pase de grado”, cuenta María José Vilar, que vive en Alemania y decidió que su hijo Pedro (6) haga primer grado a distancia. “Hay una maestra en una sala virtual de cerca de cuarenta chicos donde cada uno se presenta, manda una foto y la maestra los invita a compartir actividades. En la clase de Pedro hay chicos argentinos en todo el mundo, Japón, Estados Unidos; hasta hay un chico de una familia que viaja por el mundo en una casa rodante”, cuenta Vilar.

* Diario Perfil

 

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Published by Polimodalitos
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