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20 diciembre 2015 7 20 /12 /diciembre /2015 09:44

Cada mañana, la portera de la Escuela Primaria Nº 55 de La Plata no se mueve de la puerta principal hasta las 8:05. Es que a esa hora llega Felipe, y hay que abrirle las dos hojas para que pase la silla de ruedas. Un beso, y al aula. Allí, como uno más, se suma a sus compañeros. La maestra reparte la tarea. Una fotocopia para cada uno y un pendrive que trajo preparado de su casa para Feli. Se lo conecta a su notebook adaptada. Y empieza la clase. En el recreo, sus amigos juegan con él, quien mediante la “tablet parlante” les pide que lo impulsen rápido por el patio. Ríe, se divierte, comparte, estudia. Como uno más.

Así transcurre un día normal en la vida de Felipe Correa en una escuela común, la Nº 55 de 62 y 28, donde va desde primer grado. Resulta que el viernes, en el acto de fin de curso, cuando los egresados de sexto le pasan las banderas a los de quinto, el alegre niño de 11 años que nació con parálisis cerebral quedó como escolta de la argentina con un promedio de 9,28.

¿Es posible disociar la historia escolar de Felipe del establecimiento educativo al que concurre? “De ninguna manera”, dirá enfáticamente su mamá, Verónica Turchi. “Si no hubiésemos dado con esta maravillosa escuela, él no hubiese logrado lo que logró. Porque hay muchos colegios que indirectamente te dicen que no. Pero aquí se caracterizan por ser muy abiertos a las integraciones de chicos con discapacidad y lo hacen con mucho compromiso. Porque de la boca para afuera todos son integradores, pero luego vienen los hechos”, señala la madre, quien tuvo una experiencia de “rechazo diplomático”.

ESCUELA MODELO

La Escuela 55 es una primaria común, que funciona en un edificio antiguo con algunas de las falencias que caracterizan a casi todos los colegios. Pero con el tiempo se fue convirtiendo en modelo de integración. Hoy cuenta con 18 alumnos integrados, a los que se sumarán tres más en 2016, entre ellos una niña no vidente.

“Será el primer alumno ciego que vamos a tener. Se llama Vicky y ya estamos todos esperándola”, dice con alegría la directora de la institución, Alejandra Calabrese. Y comenta que están planificando incluir el aprendizaje de braille para que los niños puedan comunicarse con ella.

“Todos los chicos con discapacidad tienen que estar en escuelas comunes. Eso es ley. Pero además se requiere tener mucha convicción y un equipo muy unido y comprometido, porque no crean que Felipe, por ejemplo, tiene una maestra integradora todos los días, sino apenas un día a la semana, ya que faltan docentes especiales y cada uno atiende en promedio nueve integraciones”, apunta Alejandra.

Verónica la interrumpe. “Dejame hablar a mi, porque vos no vas a decir algo que es fundamental. Y es que esta escuela funciona así, con hasta dos alumnos integrados por grado, porque desde la directora hasta los porteros están convencidos de que esto es lo normal. No hay que olvidar que un chico con discapacidad para la maestra es mayor trabajo, pero acá lo toman naturalmente. A mi alguien me dijo que lo más importante no era encontrar un colegio con grandes profesionales, sino con buena gente. Y lo encontré”, subraya.

Como si fuese parte de una unidad académica, la Escuela 55 articula con la Secundaria 71, su vecina, con la cual comparte la misma filosofía. De manera que al egresar de la primaria, los chicos tienen asegurado un lugar en una secundaria donde los recibirán con igual “corazón y dedicación”, como dice Alejandra Calabrese, quien resalta que “trabajar con pasión, ponerse siempre en el lugar del otro, y reconocer la diferencia para incorporarla como algo natural, son las bases de todo esto”.

AQUI NO

Felipe fue a un jardín de infantes privado y la pasó muy bien. “El trato fue excelente y terminó las 3 salas con los objetivos cumplidos, porque él tiene un daño cerebral que le afecta toda la parte motriz. No camina, no habla porque no puede mover los músculos de la boca y casi no puede mover las manos, pero intelectualmente está al nivel de los chicos de su edad”, cuenta Verónica. Y pasa al siguiente capítulo.

“Para anotarlo en la primaria del mismo colegio, que queda enfrente de casa, me dieron mil vueltas. Una se da cuenta cuando a su hijo no lo quieren tomar. Entonces, Gabriela Sanguinetti, la especialista en comunicación alternativa que fue ideando todas las adaptaciones de la computadora y la tablet para que pueda comunicarse y estudiar, en aquel momento me recomendó la Escuela 55, y lo traje”, relata Verónica, quien admite que sintió “mucho temor por Feli, yo temblaba”, cuenta.

Hace una pausa y dispara: “La experiencia me demostró que los que discriminan y hieren son los adultos”. También que “si en una escuela los chicos no discriminan es porque están todo el tiempo en un ámbito donde no se discrimina”.

Su hijo jamás tuvo problema alguno. Al contrario. “Juegan con él en los recreos, lo invitan a todos los cumpleaños, vienen a casa, va a las de sus compañeros. Es impresionante. Hoy podría estar aislado o en una escuela especial, y es el escolta de la bandera. Es mérito suyo, y de las maestras, directivos, porteros. Felipe es el ejemplo del éxito en materia de integración”, enfatiza Verónica con los ojos enrojecidos.

El año que viene irá al viaje de fin de curso sin su madre, con su acompañante terapéutica, quien forma parte del equipo pedagógico que encabeza Gabriela Sanguinetti y completan una fonoaudióloga y una psicóloga.

Verónica pide disculpas y atiende el celular. Es uno de sus hijos, que le pregunta si ya pueden empezar a comer el helado que Felipe compró para festejar. “¿Me esperan a mi? Bueno, en 5 minutos llego”, le responde a Mateo (9), y comenta que el almuerzo quedó a cargo de Santiago (17).

Operadora del 911, Verónica sólo falta de su casa de 6 a 8, cuando la acompañante terapéutica despierta y prepara a Feli para ir al colegio.

FUTURO HISTORIADOR

Hace natación, equinoterapia, kinesiología. Pero su pasión es la historia. Lee todo el tiempo y mira documentales. Sobre todo de historia argentina y, en particular, de Felipe Pigna. “Es fanático. Hasta me lo hizo conocer porque me pidió que lo llevara a la presentación de su último libro. Tan fanático como de Gimnasia”, ríe.

Al excelente alumno se lo puede ver con una tablet que tiene un acrílico sobre el teclado y un orificio sobre cada letra. “Es que no maneja la motricidad fina, entonces, con ese recurso no se equivoca al marcar una letra. Arma una frase y la máquina la verbaliza. Eso es obra de Sergio Ruau, un hombre que lo hace sin interés alguno. También lo aplicó a la notebook, a la cual, además, le agregó una palanca de Pacman en reemplazo del mouse, ya que Felipe no puede manipularlo”, detalló.

“Todo lo que logró fue gracias a la escuela pública. Hoy está aquí y ya sueña con ser historiador”, realza. Alejandra Calabrese afirma que la directiva general siempre fue integrar a todos. Pero no pasa en todos lados, se le hace notar. Esa es otra historia

eldia.com

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Published by Polimodalitos
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Comentarios

Silvita 12/21/2015 00:14

Qué linda noticia!!! Felicitaciones a Felipe!!!

Silvita