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Maestras impulsan volver a las bibliotecas para hacer los deberes

Publicado en por Polimodalitos

“Acá los chicos vienen a consultar los libros, porque sus maestras prefieren que investiguen a la vieja usanza”, señala Yamila Crescitelli, la joven secretaria del Club Deportivo La Plata, del barrio de 71 entre 1 y 2, cuya biblioteca se llena de alumnos de la zona todas las tardes. Con la inmediatez que brinda internet para encontrar información y el “oficio” de los chicos en el manejo de las computadoras, nada más fácil para cumplir con la tarea que recurrir a la enorme oferta de la red. Ahora: ¿eso es estudiar?; ¿así se aprende?. Aseguran los especialistas que las nuevas tecnologías son, a esta altura, indispensables, pero, se aclara, sirven siempre y cuando sean un “complemento” del soporte papel, una modalidad que, se remarca, es, por ahora, “irremplazable”.

En las escuelas se encendió la luz de alerta hace unos años, al advertirse que la red global avanzaba con pasos gigantes y parecía atropellar las formas tradicionales de lectura y estudio. Por eso es que muchos maestros de la primaria y profesores de la secundaria intentan recuperar el antiguo lazo con los libros y plantean la consigna sin miramientos, además de prestar suma atención a los contenidos de los trabajos que entregan los estudiantes.

ETAPAS

Hay un programa, el Plan Provincial de Lectura, que recorre los establecimientos de todos los niveles educativos. Uno de los principales objetivos que busca el proyecto es, según explica su coordinadora, Cristina Planas, “recuperar el libro como primera fuente”. En la evaluación de la profesora de Letras, “los chicos leen cada vez más”. No obstante, la educadora distingue a la enseñanza inicial de la primaria y la media. “En el jardín de infantes se fascinan con los libros; y en la escuela se entusiasman tanto que hasta se sugieren autores entre ellos. Los adolescentes, a inicio de la secundaria, ahí sí, hay que buscar las formas para ganarle a todo lo que sea pantalla; y más tarde, cuando están por egresar recuperan el gusto por los libros”, precisa.

Para Planas, lo que hay que propiciar es el “encuentro complementario” entre la versión papel de los textos y el mar infinito, pero no siempre convalidado, de posibilidades que brinda internet en cuanto al conocimiento. “El libro nos permite investigar, volver al atlas de antes, mientras que internet y sus buscadores, si son fiables, en paralelo, nos trae el aquí y ahora, también muy necesarios”, resalta.

En las librerías dedicadas a los textos escolares no hay dudas: “en general las maestras siguen mandando a los libros a comprar libros - subraya Jorge García, propietario de un local de la avenida 7 -. Y eso es porque para lo troncal el formato papel mantiene la vigencia. Internet se usa sobre todo para los conocimientos complementarios, para la búsqueda de información extra. Es un hecho que los libros de lectura y los manuales son todavía el soporte de la educación”, dice el librero.

En la Escuela 26 de Abasto, situada en una zona semirrural, en 517 y 207, la biblioteca es uno de los ambientes de la institución de mayor movimiento. Con una matricula de 1.140 alumnos, repartidos en los turnos de mañana y tarde, y la mayor parte procedentes de familias de quinteros inmigrantes de Bolivia y Paraguay, ese espacio, subraya la bibliotecaria, Mabel Copari, “siempre está lleno de chicos”.

Ese establecimiento no cuenta con internet y tampoco son muchos los hogares de los estudiantes que disponen de ese servicio. “Acá la biblioteca siempre está llena, porque a nuestros alumnos les encanta investigar y están muy familiarizados con los libros”, concluye Copari.

eldia.com

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